Cultura y Espectáculos

Contra todo riesgo

Los centros educativos tinerfeños tienen las mejores infraestructuras de seguridad, pero carecen de planes de emergencia para aprovecharlas, al tiempo que algunos institutos solicitan la colaboración económica de los padres para contratar guardias privados, un gasto al que Educación "no puede hacer frente".
D. FUENTEFRÍA, S/C de Tfe.
4/oct/03 20:25 PM
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Camino cada día hacia mi pupitre y procuro desviar la mirada de esa pandilla que suele esperar junto a la puerta. No quiero saber nada de drogas -he tenido suerte con mis padres- y a veces me pregunto qué pasaría si algún día se me acercaran y me ofrecieran algo de lo que hasta ellos mismos califican como "mierda". Aunque peor sería que se me acercaran los otros, los que ya han desvalijado cuatro veces al pobre Dani y tienen amenazado a medio instituto. Estoy dentro. Otra vez escapo... Por el momento.

Estas podrían ser las tribulaciones de un alumno tinerfeño cualquiera en su periplo diario hacia ciertos centros de estudio de la Isla. La seguridad dentro y fuera de las instalaciones educativas, sobre todo en los institutos de Secundaria, se ha convertido en una variable crucial para los responsables de la Administración, quienes deben tomar cartas ahora para paliar los defectos que persisten aún en el entorno de las aulas, como la indefinición de los planes de evacuación de edificios, a pesar de que existen equipamientos e infraestructuras suficientes, o la carencia presupuestaria que está obligando a centros como El Chapatal, en Santa Cruz, a solicitar la colaboración económica de los padres pa-ra contratar vigilantes privados.

José Zenón Ruano, director territorial de Educación, dijo ayer a EL DÍA que la Consejería ha creado ya distintos comités de seguridad y salud laboral, siete insulares y uno autonómico. "En ellos se debatirán todas las medidas de prevención de riesgos, que empezarán a aplicarse este mismo curso, y a estudiar qué problemas son los más frecuentes y qué medidas hay que implementar para hacerles frente, por ejemplo en los casos de evacuación de centros o prevención de incendios". Con respecto a la seguridad del exterior, el director reconoció la existencia de pequeñas bandas, "sobre todo en la zona capitalina", que entran y salen vendiendo drogas o llevando a cabo robos e incluso agresiones.

Actuaciones policiales

Las reuniones con la Subdelegación del Gobierno y los directores de los centros "son periódicas para coordinar las medidas y esfuerzos en la vigilancia, sobre todo en las entradas y salidas de los centros", señaló. Zenón Ruano aseveró además que el miércoles se producirá la primera de las correspondientes a este curso, "para que los directores expongan su problemas y la actuación policial se haga efectiva del modo más adecuado". El director situó una de las zonas más conflictivas en la plaza de los Cantos Canarios, junto a la que se ubican varios IES (Andrés Bello, Poeta Viana, Teobaldo Power), "por el volumen de alumnos que acude a diario". En La Laguna, los problemas se centran en la zona del Pérez Minik y el Cabrera Pinto, instituto este último dividido en dos partes, "circunstancia que aprovechan las bandas para intervenir en el tránsito entre edificios", explicó Ruano.

En el Sur, Las Galletas y Los Cristianos sufren los mayores problemas "de orden público, y que en su mayoría provienen del exterior". Todo ello está llevando a tomar medidas de bloqueo de los accesos en ciertos horarios "o a colocar cámaras y alarmas", dijo.

Según Zenón Ruano, "a veces también se producen episodios de violencia entre los propios alumnos, muy difíciles de detectar por el profesorado, ya que los afectados no denuncian por temor a represalias". Con todo, los profesores han adoptado estrategias para prevenir estas situaciones "y se realizan comisiones de convivencia para minimizar estos hechos, donde además participan los alumnos".

"Con todo, siempre escapa al-guno con problemas psicológicos para el que también existen programas de garantía social, en los que se les trata de garantizar unos contenidos mínimos para acceder a una profesión", dijo Ruano.

En las denominadas aulas puente, también, se trata de prevenir que los alumnos más conflictivos sigan causando problemas de disciplina en los centros, agregó.

Por otro lado, todas las instalaciones están dotadas con diferentes medios para evitar incendios, como detectores de humo o los consabidos extintores. Según co-mentó además el director territorial de Educación, "los centros nuevos, como el Marina Cebrián de Taco, contemplan algunas medidas especiales derivadas de la normativa de construcción actual, que les obliga, entre otras cuestiones, a albergar puertas cortafuegos, detectores con mangueras aparte o bien diferentes salidas de emergencia".

¿La casa por el tejado?

José Zenón Ruano reconoce la paradoja de que, en lo tocante a seguridad interna, los centros educativos de la Isla albergan completos equipamientos, pero no existen adecuados planes de emergencia o evacuación, ni instrucciones de uso adecuadas del material destinado a combatir estos percances. Y más cuando los centros no sólo están obligados a elaborar por imperativo legal esos planes, sino que además deben realizar simulacros periódicos. "Desde la Consejería se promueven cursos para enseñar a los centros cómo evitar un eventual sálvese quien pueda", explicó. El Instituto Canario de Seguridad Laboral y la Dirección General de Seguridad y Emergencias están realizando seminarios sobre estas cuestiones, ante las peticiones de los propios centros, "con lo que se espera que estas prácticas se conviertan en algo normal", añadió. El director territorial dijo que la Consejería de Educación no dispone de dinero actualmente para cubrir la seguridad privada. "Con la contratación de profesores, logopedas, auxiliares, etc, no es posible incluir un nuevo concepto en el capítulo de gastos" dentro de las previsiones presupuestarias de este departamento, arguyó.