Cultura y Espectáculos

Julio Padrón explora en su última obra los reflejos de la luz del sol en las olas

El polifacético artista herreño presenta desde ayer una veintena de óleos, en la sala del Círculo de Amistad XII de Enero de la capital, en los que ha recreado una serie de paisajes cuya fuente de inspiración reside en distintos rincones localizados en las costas de su isla natal y de la zona de Bajamar.
EL DÍA, S/C de Tenerife
4/oct/03 20:25 PM
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"La intimidad de las olas" es el título que engloba la veintena de paisajes marinos que el pintor, caricaturista e ilustrador herreño Julio Padrón expone desde ayer en la sala del Círculo de Amistad XII de Enero de Santa Cruz de Tenerife, donde permanecerá hasta el próximo 18 de octubre.

La presente colección está integrada por veintiséis cuadros, la mayoría de los cuales son marinas, excepto cinco obras que pertenecen a otras series dedicadas a La Laguna, La Gomera y un bodegón con pan, molinillo y tarro de café. Una forma de ver en la misma exposición las características que definen la obra de este autor, dedicado totalmente a la figuración, y la tendencia temática que centra su producción pictórica.

La serie "La intimidad de las olas", realizada al óleo y sobre diferentes formatos, tiene como protagonista central a la luz del sol y sus reflejos en el agua y en los "trozos" de costa que ha elegido el artista para acotar los cuadros.

La mayoría de las obras reunidas en esta muestra están dominadas por una atmósfera creada con una paleta de colores presidida por los amarillos, en algunas ocasiones con tonalidades fuertes y en otras difuminadas, suaves, de color casi limón. También ha utilizado, bien conjuntados y equilibrados, los blancos, marrones, azules, grises, verdes y, en varias ocasiones, el naranja.

Algunas de las características que definen esta colección de marinas de Padrón son los peculiares puntos de vista que ha elegido para plasmar los motivos, según él, inspirados en la costa herreña y en Bajamar. El espectador se puede colocar de frente ante la obra, pero puede tener la impresión de ver la escena desde uno de los lados.

También destaca el tratamiento que ha dado a la luz ambiental, una luminosidad que reverbera sobre las olas y las rocas mojadas por el agua, entre la penumbra de las olas y los fondos donde se vislumbran acantilados que dan al mar. Las pinceladas han sido aplicadas con una cierta inclinación. Son cortas, bien definidas y precisas, de forma que otorgan cierto movimiento a las diferentes escenas recreadas por el pintor.

También llaman la atención los cuadros con formato panorámico, sobre todo uno en vertical que ha titulado "Abrazo luminoso", un trozo de la costa que se adentra en el mar, con colores muy luminosos que empiezan con azules en la orilla y se van diluyendo en la ga-ma de naranjas hasta derivar en un amarillo muy intenso.

Cuidada composición

Casi toda la obra de Julio Padrón busca la luz, bien sobre el agua, la roca, los árboles, los edificios y los elementos que configuran sus bodegones, entre otros pretextos que utiliza para hacer su pintura. También cuida mucho la composición, los diferentes planos que componen el cuadro, los tonos cromáticos que varían de graduacion con la profundidad, entre otras claves pictóricas que sabe resolver con vetenaría. Como él mismo comentó en una ocasión, "la principal dificultad a la hora de abordar esta obra es comenzar el dibujo, intentar enfocar por dónde va el colorido en el cuadro, dónde situar la oscuridad con respecto a la luz. En definitiva, conseguir combinar bien la sombra y la luz, definir el tono y el color". Esta colección que presenta en el Círculo XII demuestra que estas inquietudes han sido superadas. Ha conseguido retratar su visión de la costa herreña y de Bajamar, pero la parte salvaje, casi inaccesible, sin playa ni presencia humana en el entorno.