Tenerife

El gran desconocido

Unos criterios científicos que se han descubierto, cuando menos, curiosos, han llevado a que Tenerife sea la Isla menos estudiada desde el punto de vista vulcanológico y que la información sobre El Teide sea escasa. Un acuerdo entre CajaCanarias y el CSIC permitirá recuperar el tiempo perdido.
EL DÍA, S/C de Tenerife
5/oct/03 12:21 PM
Edición impresa

El orden de prioridades del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) a la hora de estudiar el volcanismo de Canarias resulta, cuando menos, curioso. Durante los últimos veinticinco años, la atención del Departamento de Volcanología de este organismo, dependiente de la Administración estatal, se ha centrado principalmente en Lanzarote, Gran Canaria, La Palma y El Hierro. Tenerife, a pesar de contar con el principal volcán del Archipiélago, ha quedado relegado a un segundo plano. La escasez de datos sobre El Teide se intentará solventar mediante un convenio suscrito entre CajaCanarias y el propio CSIC.

El acuerdo alcanzado entre el organismo investigador y la entidad de ahorro permitirá financiar un completo estudio sobre El Teide y la dorsal noroeste de Tenerife. Los datos con los que se cuenta en la actualidad son tan deficientes que, según los especialistas, se desconocen aspectos geológicos que califican de "cruciales". Una de dichas carencias es la falta de información sobre las "edades absolutas" del volcán, lo que ha impedido reconstruir su historia geológica y evaluar de forma científica su comportamiento futuro. La utilidad de tales previsiones no se quedaría en el ámbito científico, sino que facilitaría datos que posibilitarían evitar posibles riesgos a la población.

El retraso en el conocimiento de la geología canaria encuentra una sencilla explicación: los estudios se iniciaron por las islas orientales, en concreto por Lanzarote y Fuerteventura, más antiguas y erosionadas que las occidentales, lo que dificulta la observación e interpretación de los procesos y estructuras volcánicas, según han concluido los científicos.

El estudio de Tenerife, La Palma, La Gomera y El Hierro, más recientes y activas, podría haber proporcionado, según la opinión actual de los expertos, una base fundamental para comprender la evolución, incluso, de las islas más antiguas, además del propio origen del Archipiélago.

Junto al estudio de El Teide se llevará a cabo, de forma paralela, el de la dorsal noroeste, un conjunto de grandes montañas en forma de cresta alargada que se creó como consecuencia de una debilidad estructural de la corteza de la Isla, un fenómeno que en vulcanología se conoce como "rift" y que en la práctica se traduce en una crestería de conos volcánicos a partir de los que nacen coladas que llegan hasta la costa. Estructura similares aparecen en otras zonas de Canarias, como es el caso de Cumbre Vieja, en La Palma, por lo que los estudios podrían extrapolarse a dicha Isla.

.