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Un ataque israelí en territorio de Siria pone al rojo vivo la crisis en la región

La represalia no tardó tras la inmolación de una joven palestina en un restaurante de la ciudad de Haifa, que se saldó con diecinueve víctimas mortales. El Ejército de Israel atacó un supuesto campo de entrenamientos de Hamas y Yihad fuera de los territorios ocupados. Tensión total en Oriente Próximo.
AGENCIAS, Jerusalén
6/oct/03 14:14 PM
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El Ejército israelí atacó ayer un campo de entrenamiento presuntamente utilizado por los grupos terroristas Hamas y Yihad Islámica en territorio de Siria, el primer ataque en zona de este país desde hace veinte años.

La inmolación de una mujer palestina en un restaurante de la ciudad de Haifa, en el norte de Israel, que causó diecinueve muertos y sesenta heridos, fue una vez más el detonante para la movilización militar, que, además de la incursión en terreno sirio, demolió la casa familiar de la suicida. Asimismo, dos helicópteros Apache alcanzaron una casa en el barrio de Remal, en la zona occidental de Gaza, perteneciente a un presunto miembro de Hamas.

Los hechos de este fin de semana no hacen sino poner al rojo vivo la situación límite que vive la zona. Es más, el gobierno israelí se mostró dispuesto ayer a atacar nuevos objetivos más allá de sus fronteras para acabar con lo que considera el "eje del terrorismo", tras el bombardeo en una base siria en el campo de refugiados de Ein el-Saheb, a 50 kilómetros de Damasco.

El comunicado militar emitido es contundente: "El Ejército de Israel ha empezado a operar contra quienes están detrás de estos ataques, quienes lo apoyan y quienes utilizan la estrategia del terror para perjudicar a nuestros ciudadanos". "La Yihad Islámica, como otros grupos terroristas, gozan del apoyo y respaldo de países de la región, principalmente Irán y Siria, país este que patrocina el terror y constantemente intenta sabotear cualquier intento de conseguir la paz y la estabilidad en la región".

La tensión es total. Mientras que el pacifista israelí Uri Avneri considera que el primer ministro Sharon "no conoce otra forma de resolver los problemas más que por la vía de las represalias militares, cuando la única es la vía política", los ministros de la Autoridad Nacional Palestina temen que los anuncios por parte de Israel se hagan realidad, con objetivos palestinos en países árabes. De cualquier forma, la Yihad y Hamas desmintieron ayer la posesión de bases ni campos de entrenamiento en Siria ni tampoco en otro país de la región, en declaraciones a la cadena qatarí Al Yazira.

La preocupación y reacciones no se han hecho esperar. Los países árabes que condenaron el ataque aéreo israelí advirtieron de que este tipo de acciones pueden desencadenar una oleada de violencia en todo Oriente Medio.

Egipto, Jordania y El Líbano fueron los tres primeros países en reaccionar y lanzar la advertencia, mientras que la Liga Árabe, que ya tenía previsto reunirse la próxima semana en Argelia, aseguró que la agresión "es un precedente peligroso que vamos a analizar en una reunión extraordinaria".

Por otro lado, el presidente de EEUU, George W. Bush, pidió a la Autoridad Nacional Palestina que actúe contra los grupos terroristas. También desde Rusia e, incluso, China, se enviaron mensajes de preocupación.

El Ejército israelí atacó ayer un campo de entrenamiento presuntamente utilizado por los grupos terroristas Hamas y Yihad Islámica en territorio de Siria, el primer ataque en zona de este país desde hace veinte años.

La inmolación de una mujer palestina en un restaurante de la ciudad de Haifa, en el norte de Israel, que causó diecinueve muertos y sesenta heridos, fue una vez más el detonante para la movilización militar, que, además de la incursión en terreno sirio, demolió la casa familiar de la suicida. Asimismo, dos helicópteros Apache alcanzaron una casa en el barrio de Remal, en la zona occidental de Gaza, perteneciente a un presunto miembro de Hamas.

Los hechos de este fin de semana no hacen sino poner al rojo vivo la situación límite que vive la zona. Es más, el gobierno israelí se mostró dispuesto ayer a atacar nuevos objetivos más allá de sus fronteras para acabar con lo que considera el "eje del terrorismo", tras el bombardeo en una base siria en el campo de refugiados de Ein el-Saheb, a 50 kilómetros de Damasco.

El comunicado militar emitido es contundente: "El Ejército de Israel ha empezado a operar contra quienes están detrás de estos ataques, quienes lo apoyan y quienes utilizan la estrategia del terror para perjudicar a nuestros ciudadanos". "La Yihad Islámica, como otros grupos terroristas, gozan del apoyo y respaldo de países de la región, principalmente Irán y Siria, país este que patrocina el terror y constantemente intenta sabotear cualquier intento de conseguir la paz y la estabilidad en la región".

La tensión es total. Mientras que el pacifista israelí Uri Avneri considera que el primer ministro Sharon "no conoce otra forma de resolver los problemas más que por la vía de las represalias militares, cuando la única es la vía política", los ministros de la Autoridad Nacional Palestina temen que los anuncios por parte de Israel se hagan realidad, con objetivos palestinos en países árabes. De cualquier forma, la Yihad y Hamas desmintieron ayer la posesión de bases ni campos de entrenamiento en Siria ni tampoco en otro país de la región, en declaraciones a la cadena qatarí Al Yazira.

La preocupación y reacciones no se han hecho esperar. Los países árabes que condenaron el ataque aéreo israelí advirtieron de que este tipo de acciones pueden desencadenar una oleada de violencia en todo Oriente Medio.

Egipto, Jordania y El Líbano fueron los tres primeros países en reaccionar y lanzar la advertencia, mientras que la Liga Árabe, que ya tenía previsto reunirse la próxima semana en Argelia, aseguró que la agresión "es un precedente peligroso que vamos a analizar en una reunión extraordinaria".

Por otro lado, el presidente de EEUU, George W. Bush, pidió a la Autoridad Nacional Palestina que actúe contra los grupos terroristas. También desde Rusia e, incluso, China, se enviaron mensajes de preocupación.