Santa Cruz de Tenerife

Un chatarrero encuentra en Barrio Nuevo la cola del Chicharro robado

Julio Fernández se percató de la presencia del resto de la escultura ayer, cuando buscaba metales en el barranco próximo al barrio de La Llavita. Tres años y medio después de su desaparición no se sabía dónde estaba.
EL DÍA, S/C de Tenerife
9/oct/03 20:53 PM
Edición impresa

Faustino Julio Fernández González, más conocido en su barrio de origen como "Superjulio", logró a mediodía de ayer lo que las investigaciones policiales no han podido conseguir en los tres años y medio que han transcurrido desde la desaparición del monumento al Chicharro del depósito municipal.

Julio, chatarrero de profesión, advirtió durante su habitual paseo por el barranco de La Llavita, justo enfrente del mismo barrio del que toma su nombre, la presencia de la cola del monumento que fuera regalado al pueblo de Santa Cruz por la expedición venezolana Liqui-Liquis y que estuviera emplazado en la plaza de Alférez Provisional hasta que se desarrollaron las obras del plan Urban.

Este vecino de Barrio Nuevo se puso en contacto en horas del mediodía con este periódico para anunciar el hallazgo, sin que pudiera reprimir su pregunta: "¿Y qué hago ahora yo con esto? ¿A quién llamo?".

El descubrimiento de la cola del Chicharro robado tuvo lugar entre unos matojos. "No hace mucho que lo dejaron ahí", asegura tanto Julio como media docena de jóvenes que se agruparon en torno a la cola y que recuerdan que hace pocos meses concluyeron las obras de la construcción del muro de seguridad en la carretera de Los Campitos. "Si no la encontraron entonces, es que no estaba", concluyen categóricamente.

El chatarrero no oculta su enfado por las presuntas sospechas que pueden provocar que sea precisamente él, dedicado a la venta de metales, quien se encontró este resto del Chicharro. "Le puedo asegurar que no tengo nada que ver".

Por deformación profesional, Julio asegura que "si vendiera esto no me darían mucho, ya que este fragmento es una aleación de calamita y bronce", una afirmación que realizaba mientras la media docena de jóvenes coreaban su nombre y casi lo calificaban de héroe. "Lo encontró Superjulio", se comentaban unos a otros mientras los vecinos se congregaban en el lugar para interesarse por la buena nueva.

El Chicharro desapareció de los depósitos municipales el 14 de noviembre del año 2000, fecha en la que la Policía conoció los hechos. Siete días después, los agentes de la Policía Nacional adscritos a la Unidad de Droga y Crimen Organizado recuperaron en una chatarrería de la provincia de Valencia el monumento destrozado del Chicharro.

Entre los restos no se encontró la cola de la escultura, que tenía un peso total de 200 kilos, y que ahora ha sido localizada por Julio en el barranco de Barrio Nuevo.

Cabe recordar que la desaparición del Chicharro motivó que el ayuntamiento convocara un concurso para reemplazarlo. A co-mienzos de este mes se inauguró la nueva escultura, "Cardumen", ganadora del certamen, si bien ya está en marcha la función de una réplica del Chicharro original, que se colocará en su antigua plaza.

Faustino Julio Fernández González, más conocido en su barrio de origen como "Superjulio", logró a mediodía de ayer lo que las investigaciones policiales no han podido conseguir en los tres años y medio que han transcurrido desde la desaparición del monumento al Chicharro del depósito municipal.

Julio, chatarrero de profesión, advirtió durante su habitual paseo por el barranco de La Llavita, justo enfrente del mismo barrio del que toma su nombre, la presencia de la cola del monumento que fuera regalado al pueblo de Santa Cruz por la expedición venezolana Liqui-Liquis y que estuviera emplazado en la plaza de Alférez Provisional hasta que se desarrollaron las obras del plan Urban.

Este vecino de Barrio Nuevo se puso en contacto en horas del mediodía con este periódico para anunciar el hallazgo, sin que pudiera reprimir su pregunta: "¿Y qué hago ahora yo con esto? ¿A quién llamo?".

El descubrimiento de la cola del Chicharro robado tuvo lugar entre unos matojos. "No hace mucho que lo dejaron ahí", asegura tanto Julio como media docena de jóvenes que se agruparon en torno a la cola y que recuerdan que hace pocos meses concluyeron las obras de la construcción del muro de seguridad en la carretera de Los Campitos. "Si no la encontraron entonces, es que no estaba", concluyen categóricamente.

El chatarrero no oculta su enfado por las presuntas sospechas que pueden provocar que sea precisamente él, dedicado a la venta de metales, quien se encontró este resto del Chicharro. "Le puedo asegurar que no tengo nada que ver".

Por deformación profesional, Julio asegura que "si vendiera esto no me darían mucho, ya que este fragmento es una aleación de calamita y bronce", una afirmación que realizaba mientras la media docena de jóvenes coreaban su nombre y casi lo calificaban de héroe. "Lo encontró Superjulio", se comentaban unos a otros mientras los vecinos se congregaban en el lugar para interesarse por la buena nueva.

El Chicharro desapareció de los depósitos municipales el 14 de noviembre del año 2000, fecha en la que la Policía conoció los hechos. Siete días después, los agentes de la Policía Nacional adscritos a la Unidad de Droga y Crimen Organizado recuperaron en una chatarrería de la provincia de Valencia el monumento destrozado del Chicharro.

Entre los restos no se encontró la cola de la escultura, que tenía un peso total de 200 kilos, y que ahora ha sido localizada por Julio en el barranco de Barrio Nuevo.

Cabe recordar que la desaparición del Chicharro motivó que el ayuntamiento convocara un concurso para reemplazarlo. A co-mienzos de este mes se inauguró la nueva escultura, "Cardumen", ganadora del certamen, si bien ya está en marcha la función de una réplica del Chicharro original, que se colocará en su antigua plaza.