Santa Cruz de Tenerife

Una vecina inicia una huelga de hambre para pedir seguridad

Rosi Cubas vive en la barriada de Cepsa desde hace siete años. Cansada de pedir ayuda y obtener la callada por respuesta, anuncia que este fin de semana realizará una protesta original: durante 48 horas vivirá en un punto de droga.
EL DÍA, S/C de Tenerife
10/oct/03 20:56 PM
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Un día después de la reunión mantenida por los representantes de la asociación de vecinos Azorín, de la barriada de Cepsa, con el concejal delegado de zona, Bruno Piqué, en la que solicitaron más seguridad para este barrio capitalino, una vecina de la zona anuncia que en las próximas 48 horas emprenderá una huelga de hambre, justo enfrente de su casa, para reivindicar medidas que garanticen la seguridad ciudadana y permitan, además, erradicar la venta de estupefacientes en el lugar.

Rosi Cubas reside en la barriada de Cepsa desde hace siete años. Después de ponerse en contacto con diferentes administraciones públicas, asegura que "nadie ha he-cho nada por evitar esta situación que provocó, hace unos meses, la muerte de un joven en una reyerta por asuntos de droga".

Enemiga de protagonismo, asegura que toma esta decisión para movilizarse contra la lacra social que le está pasando factura a todas las familias que viven aquí.

"Desde mañana, sábado, hasta el domingo, haré una huelga de hambre en la bolera del parque de Cepsa y sólo iré a mi casa para asearme un poco e ir al servicio". Rosi Cubas asegura que pernoctará en una zona donde, hasta hace poco, se vendían estupefacientes. "Aquí estaba el supermercado de la droga de Santa Cruz. Hace unos años, recuerdo que por la noche se llegaban a reunir hasta cien co-ches".

Esta vecina de la barriada de Cepsa nos lleva hasta la bolera del parque para mostrar uno de los escondites donde, según su versión, se almacena la droga.

"Desde hace algunos días ha cambiado la situación", asegura mientras pasea por el parque en medio de grafitis, pintadas y hasta una fuente destrozada.

"Hace poco que han podado y han adecentado un poco esto. La parte de atrás de la bolera se ha convertido en el urinario de la zona y por la noche, dada la falta de luz, es intransitable".

Rosi Cubas, que será recibida este mediodía por la subdelegada del Gobierno, se lamenta de haber acudido ante la concejala de Participación Ciudadana. "No ha hecho absolutamente nada", afirma de manera concluyente. Explica que "con mi huelga de hambre no quiero movilizaciones, pero sí in-vito a toda la población a que visite este fin de semana el parque de Cepsa y que dedique unos minutos de silencio en honor a los vecinos que han fallecido y aquellos que han soportado y sufren porque la droga ha entrado en la vida de sus familiares".

Rechazo vecinal

Recientemente, esta vecina de la barriada asegura que ha sentido el rechazo de algunos conciudadanos porque, después de anunciar el pa-sado el 12 de julio que iba a em-prender una huelga de hambre (de la que luego desistió), "los vendedores de droga se han refugiado en otra zona del barrio y ahora mis vecinos me reprochan que los tienen en la puerta de su casa".

Rosi Cubas, quien recibe el respaldo de Manolo (un señor mayor que reside en el barrio y que hace suya las críticas de su conocida) mientras habla con este periódico, asegura que "sólo el presidente de la asociación de vecinos, don Juan, es el que siempre ha estado a mi lado. Tristemente me he sentido desamparada. Aquí, en este barrio, hay mucho dolor y mucho sufrimiento por la droga", añade.

Esta vecina elogia también el apoyo que le ha facilitado el comisario Andrés de las Casas. "Todavía estoy a la espera de que me reciba el alcalde", se lamenta.