Santa Cruz de Tenerife
PRESENTE Y FUTURO DEL BARRANCO DE SANTOS

Un parque diferente para recrearse

El barranco de Santos recuperará su belleza con la construcción de zonas recreativas: desde espacios infantiles a un museo de la flora de Anaga que enmarcará el paso de un viario con vocación de ascensor entre Santa Cruz y La Laguna.
12/oct/03 21:01 PM
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Aunque las administraciones pú-blicas pensaron en habilitar el trazado del tranvía por el barranco de Santos, el puzzle del planeamiento urbanístico encontró la pieza que faltaba para elevar esta depresión orográfica al grado de un pequeño vergel en la orilla del Atlántico.

El barranco que marcaba el lí-mite de Santa Cruz hasta los años setenta se convertirá antes de un lustro en un parque que realzará la belleza natural de este enclave, reemplazando los escombros que se han apoderado del cauce durante años y liberando superficie en los márgenes para distribuir en estas laderas escarpadas, reconvertidas en bancales, desde áreas de juegos infantiles a un museo de la flora autóctona de Anaga, tal y como se prevé a la altura de San Sebastián.

Esta imagen idílica, defendida por Leopoldo Tabares de Nava ?arquitecto que proyecta sobre las coladas de lava con la misma habilidad que el pintor realiza una obra de arte en un lienzo?, incorpora un viario que nace con vocación de "ascensor" entre Santa Cruz y La Laguna.

Los dos carriles de esta rambla "arrancan" en la centenaria parroquia de La Concepción, junto a la antigua Charca de la Casona, y por el margen del actual Museo de la Ciencia y el Hombre, como si de una "y griega" invertida se tratara, para encontrarse con un pequeño puente, próximo al Serrador, y formar una misma calzada en los aparcamientos de Ramón y Cajal. Desde aquí, sueña con incorporarse a la futura Vía de Cornisa, en la rotonda proyectada para la trasera de la Clínica de La Colina.

Leopoldo Tabares de Nava descubre algunos puntos de interés de este "parque lineal". Una fuente, de unos 200 metros de largo, presidirá una gran plaza que enlazará Bravo Murillo con el Puente Serrador, que llegará hasta el Galcerán.

El basalto y la vegetación autóctona, realzados por la iluminación nocturna que sacará el brillo a pórtigos y pérgolas, serán los reclamos naturales que se conjuguen con la recuperación del acueducto, el mo-lino y el salto del agua que heredó del ayer esta ciudad en el barrio de Duggi. Este lugar incluirá la creación de zonas deportivas y hasta un circuito de bicicletas.

El trayecto debe sortear dos "cuellos de botella" en el parque Viera y Clavijo y el asilo de ancianos, próximo a General Mola. A partir del barrio de Salamanca, se impondrán los paseos peatonales con aceras voladas, dando una imagen de vértigo sobre el cauce del barranco.

Una vez que el "padre de la criatura" ha fijado qué es lo que se va a hacer, falta establecer cómo se va a distribuir el tráfico, para evitar que la descongestión de la circulación de la Rambla de Pulido, por donde discurrirá el tranvía, colapse la vía proyectada para el barranco de Santos. Cuando esta trama sólo está en los papeles, la visión técnica del también arquitecto y concejal socialista en el Ayuntamiento de Santa Cruz, Ramiro Cuende, hace temer por los primeros puntos negros en el tráfico, que descubre en las cabeceras de esta arteria, en la conexión con Bravo Murillo y La Colina.

Ramiro Cuende, quien fuera de-cano del Colegio de Arquitectos de Canarias hasta su desembarco en la vida política, apuesta por reservar el viario del barranco para el transporte público, que complemente el servicio del tranvía. "Entonces sí lograríamos que fuera un verdadero ascensor entre Santa Cruz y La Laguna".

La ejecución de este viario se ha dividido en fases para facilitar su financiación. La primera abarca desde los aparcamientos de Ramón y Cajal al puente Zurita, y será financiada con los 22,9 millones de euros que aportan el Gobierno canario y el ayuntamiento. La segunda conectará el puente Zurita con el Parque de Las Indias y supondrá un desembolso de 20 millones a cargo del Plan Cuesta-Taco, del Cabildo.

El resto son incógnitas por resolver en tantas fases como mejoras se pretendan ejecutar. No obstante, Leopoldo Tabares de Nava asegura que, cuando concluyan los trabajos de la primera fase y se entregue la obra, entrará en servicio.

La cuestión más difícil de resolver es, precisamente, cuándo será una realidad, máxime después de los dos años de retraso debido al desencuentro entre el ayuntamiento y la primera UTE que arrancó el proyecto y condicionó la continuidad de los trabajos a un suplemento de crédito de 1.100 millones de las antiguas pesetas para afrontar los contratiempos encontrados. Ahora, Javier López, de la UTE de constructoras FCC y Darias, asegura que "no vamos a reventar el presupuesto. Trabajamos aquí y no nos queremos cerrar las puertas ante futuras actuaciones", máxime cuando la segunda fase del proyecto se podría adjudicar el próximo año. Ana Ramos, reconvertida de concejala del Ayuntamiento de La Laguna a responsable del Cabildo Insular de Tenerife para el Plan Cuesta-Taco, confía en salvar los retraso y que, con una diferencia de un par de meses, las fases una y dos estén totalmente listas, lo que permitirá tener una columna vertebral que deberá demostrar su movilidad.

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