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Un enfermo provoca un incendio en un psiquiátrico bielorruso y mata a 30 internos

El ministro de Situaciones de Emergencia bielorruso, Valeri Astapov, dijo que el personal de la clínica intentó sofocar el fuego con sus propios medios y avisó con media hora de retraso a los bomberos, que sólo lograron salvar con vida a 30 individuos. El pirómano actuó mientras dormían los ingresados.
AGENCIAS, Moscú
13/oct/03 10:20 AM
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Más de la mitad de los internados en un centro psiquiátrico de la localidad bielorrusa de Kozlovichi, situada en la región occidental de Grodno, perecieron en la madrugada del sábado al domingo a causa de un pavoroso incendio provocado por uno de los enfermos.

El fuego se declaró hacia las cuatro de la madrugada. El pirómano actuó mientras dormían todos los demás ingresados en el establecimiento y el personal médico.

Según Valeri Astapov, ministro bielorruso de Protección Civil, el centro afectado estaba dedicado fundamentalmente a enfermos mentales discapacitados o a personas con patologías psíquicas graves. En una comparecencia ante la prensa, Astapov declaró durante la jornada de ayer que, en lugar de avisar inmediatamente a los bomberos, los responsables del psiquiátrico trataron de extinguir el incendio por sus propios medios, lo que les hizo perder "minutos preciosos". Cuando llegaron los equipos de extinción, explicó el ministro bielorruso, "el ala central del hospital estaba ya envuelta en llamas y su techo acababa de desplomarse".

Astapov aseguró que las tareas de salvamento se complicaron debido precisamente a las discapacidades de los enfermos, quienes, según los casos, no oían las instrucciones de los bomberos, no podían obedecerlas por carecer de movilidad (muchos de ellos estaban sometidos a tratamientos con sedantes fuertes) o, simplemente, se negaban a colaborar.

Se salvó un grupo

Dos deficientes psíquicos que ya habían sido rescatados de las llamas se escaparon y volvieron a penetrar en el epicentro del incendio. Los dos murieron calcinados. Tras varias horas de lucha contra el fuego, los equipos de rescate lograron finalmente salvar con vida y evacuar a treinta enfermos y a los ocho responsables sanitarios del psiquiátrico.

Otros treinta ingresados fallecieron a consecuencia de las quemaduras sufridas o asfixiados por el humo.

Se da la circunstancia de que la persona de la que se sospecha que pudo haber provocado el incendio ya había intentado en dos ocasiones prender fuego al edificio aunque sin mayores consecuencias, ya que fue posible sofocar las llamas a tiempo.

El ministro de Protección Civil admitió que un incendio de tales dimensiones con tantas víctimas no se había producido en Bielorrusia desde hacía más de medio siglo.

El hecho de que parte del edificio estuviera construido con madera y la ausencia de dispositivos contra incendios contribuyeron a agravar la tragedia.

A pesar de las normas establecidas, en muchos centros sanitarios de zonas rurales en países pertenecientes a la antigua URSS no hay alarmas electrónicas que se activen con las llamas o no funcionan. Tampoco suele haber suficientes tomas de agua para hacer frente al fuego. Este es un problema que afecta a fábricas, establecimientos militares e, incluso, a escuelas.

Más de la mitad de los internados en un centro psiquiátrico de la localidad bielorrusa de Kozlovichi, situada en la región occidental de Grodno, perecieron en la madrugada del sábado al domingo a causa de un pavoroso incendio provocado por uno de los enfermos.

El fuego se declaró hacia las cuatro de la madrugada. El pirómano actuó mientras dormían todos los demás ingresados en el establecimiento y el personal médico.

Según Valeri Astapov, ministro bielorruso de Protección Civil, el centro afectado estaba dedicado fundamentalmente a enfermos mentales discapacitados o a personas con patologías psíquicas graves. En una comparecencia ante la prensa, Astapov declaró durante la jornada de ayer que, en lugar de avisar inmediatamente a los bomberos, los responsables del psiquiátrico trataron de extinguir el incendio por sus propios medios, lo que les hizo perder "minutos preciosos". Cuando llegaron los equipos de extinción, explicó el ministro bielorruso, "el ala central del hospital estaba ya envuelta en llamas y su techo acababa de desplomarse".

Astapov aseguró que las tareas de salvamento se complicaron debido precisamente a las discapacidades de los enfermos, quienes, según los casos, no oían las instrucciones de los bomberos, no podían obedecerlas por carecer de movilidad (muchos de ellos estaban sometidos a tratamientos con sedantes fuertes) o, simplemente, se negaban a colaborar.

Dos deficientes psíquicos que ya habían sido rescatados de las llamas se escaparon y volvieron a penetrar en el epicentro del incendio. Los dos murieron calcinados. Tras varias horas de lucha contra el fuego, los equipos de rescate lograron finalmente salvar con vida y evacuar a treinta enfermos y a los ocho responsables sanitarios del psiquiátrico.

Otros treinta ingresados fallecieron a consecuencia de las quemaduras sufridas o asfixiados por el humo.

Se da la circunstancia de que la persona de la que se sospecha que pudo haber provocado el incendio ya había intentado en dos ocasiones prender fuego al edificio aunque sin mayores consecuencias, ya que fue posible sofocar las llamas a tiempo.

El ministro de Protección Civil admitió que un incendio de tales dimensiones con tantas víctimas no se había producido en Bielorrusia desde hacía más de medio siglo.

El hecho de que parte del edificio estuviera construido con madera y la ausencia de dispositivos contra incendios contribuyeron a agravar la tragedia.

A pesar de las normas establecidas, en muchos centros sanitarios de zonas rurales en países pertenecientes a la antigua URSS no hay alarmas electrónicas que se activen con las llamas o no funcionan. Tampoco suele haber suficientes tomas de agua para hacer frente al fuego. Este es un problema que afecta a fábricas, establecimientos militares e, incluso, a escuelas.