Sucesos

Condenado a 6 años y 9 meses de prisión por abusar de un menor minusválido

El procesado, de 56 años, conocía al niño y su minusvalía, pese a lo cual tuvo acceso carnal con él. En una ocasión en grado de tentativa y en otra, consumado. El delito no concluido se debió a que fueron sorprendidos, agresor y víctima, en mayo de 2002, cuando estaban en un barranquillo de Guaza (Arona).
EL DÍA, S/C de Tenerife
14/oct/03 10:20 AM
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La Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife ha condenado a Antonio R.M., de 56 años, a dos penas que suman 6 años y 9 meses de prisión al ser considerado autor de un delito de abusos sexuales, uno consumado y otro en grado de tentativa, a un menor de 15 años en 2002, en Guaza (Arona). Asimismo, la Sala de lo Penal le prohíbe acercarse a la residencia de la víctima durante cinco años, y a que lo indemnice en 9.000 euros.

Según consta en la sentencia del caso, el acusado, al menos en una ocasión, pero en fechas próximas al 22 de mayo de 2002, se puso en contacto con un menor de 15 años, el cual presenta un retraso intelectual y una minusvalía del 67%, circunstancia que le hacía un tanto vulnerable y que era conocida por el procesado para llevar a cabo tocamientos al menor obligándolo a realizarle una felación.

Seguidamente, el texto legal recoge que, sobre las cuatro y cuarto de la tarde del día 22 de mayo de 2002, el procesado indicó a la víctima que lo acompañara hasta un barranquillo, sito en la localidad de Guaza (Arona), donde no llegó a realizarle ningún tocamiento ni penetración, ante la llegada de terceras personas al lugar que lo sorprendieron subiéndose los pantalones y que le hicieron abandonar la zona.

Durante la vista oral se contó con el testimonio de los empleados de un negocio cercano que se percataron de que el menor seguía al acusado y aquéllos fueron tras estos evitando un nuevo acercamiento entre el agresor y la víctima.

Prueba médico-psicológica

Los hechos, según la sentencia, son constitutivos de un delito de abuso sexual consumado, ya que se tuvo en cuenta la declaración de la madre del menor, de la abuela y de los empleados que los siguieron y vieron cómo llamaba al niño sorprendiéndolo junto al menor.

Cuando la madre le pregunta a su hijo sobre lo ocurrido éste le narra detalles sobre el órgano genital del procesado y se señala la parte anal. Esto, unido al cambio de actitud de la víctima, hizo que su madre denunciara la situación. Del examen practicado por una doctora se desprende que la zona anal del menor estaba enrojecida y que presentaba lesiones en la garganta; sin embargo "le sorprendió que en la práctica del examen de las zonas genitales del menor éste adoptara una posición determinada y mantuvo una actitud sumisa, poniéndose nervioso y empezando a sudar".

En el examen psicológico se ve que "el menor no pudo inventar los hechos, ya que existían indicios que hacen compatible la exploración con la existencia de abusos sexuales". El fiscal solicitaba entre 7 y 15 años de prisión, así como una indemnización de 25.000 euros, mientras que la defensa pedía la absolución.