Sucesos

Multan a una médico por no asistir bien a un chico que se clavó un palo

El menor de 14 años sufrió un accidente en La Esperanza en 1996 cuando montaba en bicicleta y cayó en un zarzal, perforándose el abdomen. Fue operado en dos ocasiones y en el texto legal se dice que su vida corrió peligro.
EL DÍA, S/C de Tenerife
19/oct/03 10:21 AM
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Una doctora ha sido condenada a una multa de 180 euros al ser considerada autora de una falta de lesiones por imprudencia leve , al tiempo que se la absuelve de un delito de lesiones por imprudencia grave al "haber faltado al más elemental modo de actuar" ante el caso de un menor de 14 años que cayó a un zarzal en 1996 y se clavó un palo en el abdomen y cuya "vida corrió peligro", según el texto legal de la Audiencia Provincial donde se resolvió la apelación.

Según consta en la sentencia dictada por el Juzgado de lo penal número Dos y que fue recurrida ante la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife, "sobre las cuatro de la tarde del día 28 de junio de 1996, un joven de 14 años tuvo un accidente de bicicleta en La Esperanza, cayendo a un zarzal, clavándose un palo en el abdomen". Lo llevaron al centro de salud de La Esperanza, una doctora le remite a un centro de urgencias tras limpiar la herida, siendo llevado por sus padres a las dependencias de una compañía de seguros en la capital donde le vio la acusada y "sin tener en cuenta que se trataba de una herida penetrante en el abdomen, sin llevar a cabo una exploración con instrumental alguno, procedió a cerrar la herida dándole ocho puntos de sutura", al tiempo que le indicaba que volviera al día siguiente.

Tras acudir a la cita el padre y el propio menor le indican a la doctora que no ha podido comer ni beber teniendo vómitos y dolor abdominal y llegando a no poder tragar ni el antibiótico. La médico lo vacunó y lo mandó a casa.

Dos intervenciones

El menor empeoró y otro médico determinó el día 3 de julio su empeoramiento, extendiéndose la infección y presentando un cuadro de abdomen agudo, por lo que lo mandó al HUC, donde tuvo que ser intervenido quirúrgicamente, estando ingresado hasta el 16 de julio de 1996 y siendo nuevamente intervenido el día 19 de agosto por presentar una obstrucción intestinal. De dichas heridas tardó en curar 125 días, quedándole como secuelas dos cicatrices, de 12 y 15 centímetros, claramente visibles y deformes. Contra la sentencia se interpuso un recurso por parte de los padres del menor, representados por Juan Carlos Miranda García. Ante dicho recurso la Sala consideró que "los hechos declarados probados son constitutivos de una falta de lesiones por imprudencia leve". Asimismo, la sentencia dice que "este Tribunal se inclina por la levedad de la imprudencia que, sin duda, está presente en el comportamiento de la acusada, ya que omitió los deberes de previsión y cuidado que le eran exigibles, pero que en ningún caso alcanzaron el grado más alto".