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Francisco Hernando: "De uno a diez, a la Ley de Extranjería le daría un ocho"

El presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial afirmó, en el marco de la Cumbre sobre Extranjería e Inmigración que se celebra desde ayer y hasta el jueves en Canarias, que no es preciso modificar la Constitución para regular los derechos y libertades de los inmigrantes.
EL DÍA, S/C de Tenerife
21/oct/03 21:23 PM
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"De uno a diez, la Ley de Extranjería española estaría en un ocho entre las leyes de extranjería de otros países", valoró ayer el presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Francisco Hernando, para quien España ha demostrado tener una "sensibilidad extrema" con este fenómeno, "seguramente porque hasta no hace mucho era un país emigrante".

El presidente del Tribunal Supremo y del CGPJ se expresó así en un encuentro con los medios de comunicación de la Isla posterior a su intervención en la Cumbre sobre Extranjería e Inmigración que desde ayer y hasta el próximo jueves tiene lugar en Canarias, y en el que también opinó que "no es necesario modificar" la Constitución española ante este fenómeno "porque la inmigración se regula por leyes especiales", como la citada ley.

Francisco Hernando aseguró que "nuestra actual regulación y el marco europeo son suficientes" para garantizar los derechos y libertades de los extranjeros en España, aunque matizó que estos "son otorgables a los inmigrantes regulares, los que han accedido a nuestro territorio mediante la documentación exigida".

Poco antes, en su intervención en la Cumbre, Francisco Hernando había defendido que la Constitución es "la mejor herramienta" para afrontar un fenómeno que calificó de "extrema dificultad" y que puede "transformar nuestra sociedad y hacer que tengamos que adaptar nuestras estructuras a ese escenario cambiante".

Y en relación a la Ley de Extranjería, recordó "que fui criticado por defender lo que ahora la oposición y los partidos políticos están de acuerdo y han establecido, que es un "sistema regulado, controlado para aquellos que sea posible acoger".

Hernando se refirió a las críticas recibidas en su intervención en la apertura del curso judicial de 2002, cuando calificó el fenómeno de la inmigración como "uno de los fenómenos más importantes del mundo actual", lo que, según dijo, "exige a jueces, tribunales y magistrados una buena formación y una especial sensibilidad".

Este fue el motivo de la disertación ofrecida ante autoridades y el público que participa en la Cumbre sobre Extranjería e Inmigración, en la que el presidente del CGPJ se centró en las "fricciones" que genera "el fenómeno, que no problema", de la inmigración en relación con los principios de libertad, justicia, igualdad y pluralidad política.

"El presidente del Tribunal Supremo y del CGPJ consideró que los poderes públicos no pueden obviar que la inmigración es la causa de la "presencia de conflictos de valores y derechos" y motivo de "inseguridades en el Derecho", por lo que los exhortó a mantener una actitud "comprometida".

Solidaridad y tolerancia

En este escenario, Francisco Hernando consideró que el juez deberá decidir qué valor exaltar en esa fricción, " y ese valor superior será el de la solidaridad", defendió, que no se contempla en la Constitución, pero se debe reconocer como implícito", y ligado, añadió, al de justicia y el de igualdad", entendida ésta como "mecanismo mitigador de las desigualdades".

También dijo que habrá que "ponderar" el valor de la libertad, "que adquiere tintes singulares en la inmigración", porque, señaló, "no son excepcionales las medidas que nuestra Ley de Extranjería contiene", al tiempo que recordó las restricciones a este derecho aprobadas en Estados Unidos en una "Patriot Act" (Ley Patriótica) sobre algunos inmigrantes ante la amenaza terrorista.

Y también, aunque no reconocido por la Constitución, pero acogido por los tribunales "Supremo, Constitucional y Europeo", el presidente del Tribunal Supremo del Consejo General del Poder Judicial destacó el valor de la "tolerancia", que "debe ser em-pleada como elemento de resolución en el fenómeno inmigratorio", entendida como "una actitud de mínimos ante todo aquello que es diferente y en la que se sitúa la lucha contra el racismo y la xenofobia".