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Cuatro testigos del caso Model''s niegan que las obligaran a prostituirse


EFE, Las Palmas
23/oct/03 10:21 AM
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Cuatro testigos negaron ayer que se les obligara a prostituirse ante el tribunal de la Audiencia de Las Palmas encargado de juzgar a 24 acusados por delitos de prostitución y captación ilegal del mujeres del Este de Europa, fundamentalmente.

Las mujeres, tres del Este y una brasileña, manifestaron al tribunal que ejercían la prostitución en sus países de origen y mantuvieron que la relación que tenían con el principal acusado, José Hernández Navarro, era de amistad y que por ello les facilitó alojamiento una vez que llegaron a la isla.

Según las conclusiones provisionales del fiscal, Hernández Navarro y otros de los acusados constituyeron la sociedad Model''s 2000 para captar a mujeres del este de Europa. La sociedad les facilitaba la entrada en España y las mujeres debían estar obligadas a ejercer la prostitución y a abonar el pasaje de avión, así como el coste del visado o pasaporte, según el Ministerio Fiscal.

La brasileña Bianca de Andrade dijo al tribunal que sus declaraciones ante la policía y el juzgado fueron otras porque sintió miedo de ser expulsada del país, y que por ello ocultó también que en Brasil compaginaba el trabajo de profesora con el de prostituta.

Así mismo, indicó que José Hernández Navarro le envió una carta de invitación para viajar a Gran Canaria y le pagó el billete de avión, si bien esto lo negó en otro momento de su declaración.

De Andrade explicó al tribunal que ella vivía bien en su país, pero que decidió venir a España para trabajar en el negocio de la prostitución y que su padre, que residía en Gran Canaria, le facilitó el dinero y le buscó el empleo.

El fiscal, sin embargo, sostiene que el dinero se lo envió mediante transferencia bancaria el acusado Renzo Minai, cosa que la testigo negó. La testigo brasileña señaló además que cuando llegó a Gran Canaria Hernández Navarro la llevó a la casa de citas regentada por otro de los acusados en la calle Molino de Viento de la capital grancanaria y que cobraba 5.000 pesetas por servicio, de las cuales abonaba 1.000 por la comida y el alojamiento. Sobre esta cuestión, no preció de manera clara si la cantidad que debía aportar era por día o por servicio.

Otra de las testigos de origen polaco declaró al tribunal que había sido obligada a pagar una parte del dinero que percibía de prostituirse a Hernández Navarro porque cuando prestó declaración estaba embarazada y la policía la amenazó con expulsarla de España.

Explicó que antes de ejercer la prostitución en Gran Canaria lo había hecho en Holanda y en Polonia, y que cuando decidió desplazarse a la isla estaba trabajando como camarera en Alemania.