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Madrid vota "popular"

El PP alcanza los 57 diputados que le conceden la mayoría suficiente para gobernar en la Comunidad de Madrid. La repetición de los comicios arrebata al PSOE dos de los 47 escaños obtenidos en mayo.
COLPISA, Madrid
27/oct/03 14:14 PM
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A la segunda fue la vencida. Tras quedarse con la miel en los labios el pasado 25 de mayo, a un escaño de la mayoría absoluta, el Partido Popular se hizo ayer con un triunfo electoral suficiente para mantener el poder en la Comunidad Autónoma de Madrid, región que este partido gestiona desde 1995. Esperanza Aguirre, ex ministra de Educación y Cultura y ex presidenta del Senado, gobernará la región madrileña apoyada en los 57 escaños que le dieron ayer las urnas, con el 99,52 por ciento de votos escrutados al cierre de esta crónica.

La repetición de los comicios autonómicos en Madrid arrebató al PSOE dos de los 47 escaños obtenidos el pasado 25 de mayo. La caída de los socialistas, mínima pero suficiente para perder toda posibilidad de hacerse con el poder autonómico, no pudo ser compensada por Izquierda Unida, pese a que la coalición obtuvo un buen resultado y mantuvo su representación al conseguir nueve parlamentarios regionales.

La participación ascendió al 63,99 por ciento del censo. Cayó, por tanto, 5,28 puntos respecto al pasado 25 de mayo, en el que el índice de votantes subió hasta el 69,27 por ciento. El resultado, en cambio, mejora el índice de participación de las anteriores elecciones autonómicas, que fue del 60,88 por ciento, lo que permitió al presidente en funciones de la comunidad, Alberto Ruiz-Gallardón, destacar el grado de consolidación ciudadana alcanzado por las instituciones autonómicas.

Según los datos recopilados con el 96,56 de los votos escrutados, el PP obtuvo el 48,29% de los votos emitidos, dos puntos más que el pasado mes de mayo. Ese crecimiento le permite superar en uno el escaño número 56, el que le faltó entonces para hacerse con la mayoría absoluta que permite controlar la Asamblea regional, integrada por 111 parlamentarios.

En cambio, el PSOE ha pagado la crisis institucional provocada por la deserción de dos de los diputados elegidos en sus listas el pasado 25 de mayo, Eduardo Tamayo y María Teresa Sáez. Frente al 39,99 por ciento de los votos obtenidos en los pasados comicios, la lista socialista se quedó ayer casi un punto por debajo, lo que se traduce en la pérdida de dos escaños.

El electorado socialista, a tenor de estos resultados, no ha respaldado la gestión que el partido hizo de aquella crisis que provocó la paralización de la comunidad, en manos de un gobierno provisional interino, y la repetición de los comicios. Los votantes de izquierda han castigado al PSOE por no prevenir la fuga de Tamayo y Sáez y por no saber manejar la situación: los dirigentes socialistas aludieron a la existencia de una trama inmobiliaria, relacionada con el PP, como explicación de las "espantada" de sus dos diputados, pero no lograron aportar una sola prueba de ello.

Que cabe interpretar el voto de los madrileños como un castigo al PSOE lo demuestra el resultado obtenido por Izquierda Unida. La coalición que en la comunidad dirige el ex alcalde de Rivas-Vaciamadrid, Fausto Fernández, no sólo ha mantenido los buenos resultados que ya obtuviera el pasado mes de mayo, sino que incluso aumentó su nivel de representación del 7,68 al 8,53 por ciento de los votos escrutados, lo que se traduce en un escaño más, hasta los diez.

IU, desde que la huida de los tránsfugas socialistas dejó a la izquierda sin posibilidad de acceder al ejecutivo regional, se esforzó en desmarcarse de la crisis, en recordar al electorado que siempre salieron indemnes del cruce de acusaciones de corrupción al que "populares" y socialistas se entregaron, y en insistir en la posibilidad de un gobierno progresista pasaba por que la coalición mantuviese su tendencia creciente.

Como ha ocurrido en anteriores legislaturas, ninguna otra formación política tendrá representantes en la Asamblea de Madrid. El Nuevo Socialismo de Tamayo y Sáez obtuvo 6.023 votos, y fue superado por formaciones como Los Verdes o Ciudadanos en Blanco, una agrupación de electores que reclamó el voto como forma de protesta contra el sistema político impuesto por las formaciones políticas tradicionales.