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El desencuentro tiene remedio

La Política, con mayúsculas, preocupa a los canarios, pero existe una "desafección" hacia la clase política. Para recuperar la credibilidad del ciudadano, los invitados al debate propusieron algunas alternativas, cuyo denominador común fue el aumento de la participación popular.
2/nov/03 16:38 PM
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Políticos y ciudadanos no parecen hablar el mismo lenguaje. Y si bien los primeros son elegidos por los segundos, éstos a menudo tienen la impresión de que sus problemas no encuentran solución ni parecen interesar a quienes hacen Política, en letras mayúsculas. Al parecer, el divorcio entre políticos y ciudadanos es real y no sólo una apreciación, y así lo confirmaron los contertulios de esta semana en el debate de EL DÍA .

En esta ocasión participaron tres personas del mundo de la política: Manuel Armas, secretario de Acción Electoral del PSC-PSOE; Flora Marrero, gerente de ATI y diputada por Coalición Canaria, y Juan Manuel Brito, concejal del PP en Santa Cruz; y uno más ajeno a éste: el colaborador de EL DÍA Pablo Paz.

Todos coincidieron en que la política sí interesa a los ciudadanos, aunque es evidente el "desafecto" existente hacia la labor de los dirigentes políticos. Este término lo utilizó en varias ocasiones el socialista Manuel Armas y fue suscrita de alguna manera por el resto de participantes.

Esa desafección fue admitida por el concejal Juan Manuel Brito, en una especie de "mea culpa" en nombre de los políticos, ya que opinó que "hemos llevado a los ciudadanos a no creer en nosotros".

Flora Marrero recalcó que existe un interés por la política y las decisiones que se adoptan sobre ciertos asuntos, pero un desinterés por los partidos. Añadió que las vías de participación social se están canalizando, en la actualidad, a través de organizaciones no gubernamentales y asociaciones, que son capaces de suscitar un mayor nivel de convocatoria que las fuerzas políticas tradicionales.

Algo similar señaló Pablo Paz, quien defendió el interés de los ciudadanos por la política, aunque reconoció que actualmente son otras organizaciones las que acaparan las ganas de hacer cosas y las luchas en las que creen.

La introducción de nuevos canales de participación política de los ciudadanos, además del sufragio, se vislumbró, por parte de los intervinientes, como el instrumento más eficaz para devolver la confianza en la clase política.

Flora Marrero mencionó el debate abierto en Brasil sobre la posibilidad de implantar el denominado "presupuesto participativo", en el que los administrados intervienen en el reparto de las arcas públicas y deciden cuáles son las prioridades que quieren atender con el dinero que se ingresa de sus impuestos.

Brito fue el más firme defensor de la participación del "pueblo" en la política, no en vano se autodefinió como "un político con sentimiento de la calle", lo que tradujo en que "el político se tiene que poner a disposición del ciudadano". Abundando sobre esta idea, puso como ejemplo la dinámica emprendida por el Consistorio capitalino y la puesta en marcha del Consejo de Ciudadanos, y mostró su convencimiento de que "con esfuerzo y voluntad" los políticos pueden agilizar y mejorar los conductos de comunicación con los vecinos.

Listas abiertas

La práctica de las listas electorales abiertas como una vía para sanear la participación en los comicios mereció algunas discrepancias. Manuel Armas, que recordó que "la experiencia demuestra que los resultados no suelen diferir entre el elegido y el partido vo-tado", manifestó no tener una postura cerrada al respecto, mientras que Brito se opuso a que este de-bate se le hurte a los ciudadanos "porque los políticos no estamos en disposición de decidir eso por el deterioro que hemos tenido".

El dirigente socialista defendió que, en todo caso, se necesitan "de manera urgente medidas impactantes" para evitar que el ciudadano se sienta excluido de la política e incluso "ajenos a una sociedad de la que no son partícipes". Al respecto, no descartó que una de ellas sean las consultas populares sobre algunas cuestiones de trascendencia, opción que no disgustó al resto de participantes en el debate.

La parlamentaria de CC, aunque a favor de las listas abiertas, advirtió de que "tienen un peligro" y defendió que sería mejor que las direcciones de los partidos "escuchen a las bases", con el fin de que se funcione de "abajo a arriba" y las decisiones no se adopten en "círculos cerrados".

Pablo Paz también se pronunció como partidario de las listas abiertas, y fue más allá al proponer el concejal de distrito, como la mejor forma de elección política, pues, en su opinión, es vital que los dirigentes políticos estén apegados a los problemas cotidianos.

El desprestigio de la política no podía quedar al margen de la discusión, y en concreto se abordaron el caso de Dimas Martín, del PIL, que ha accedido al Parlamento autonómico, a pesar de haber sido procesado y condenado por un delito de malversación de fondos, y el escándalo, más reciente, de la Asamblea de Madrid.

Flora Marrero rechazó que 300 concejales como tiene Coalición Canaria puedan ser considerados como "300 potenciales corruptos" y aseveró que los casos que han salido a la luz pública son "puntuales".

Pablo Paz coincidió en que hay que hablar de personas y no de cargos o partidos, mientras que el concejal del PP, Juan Manuel Brito, se posicionó en cuanto a que una persona condenada no se puede dejar que ostente un cargo político. Criticó, no obstante, que se hagan juicios paralelos, con el único interés del descrédito hacia una persona por su cargo político, de lo que dijo haber sido víctima.

Manuel Armas apuntó que a buen seguro "la población, en general, tiene la idea de que se aplica un trato diferenciado de la justicia para unos que para otros, aunque los privilegiados sean igualmente chorizos".

Financiación y patrimonio

El control del patrimonio personal o familiar del político, una medida que ya se aplica, y la reforma de la ley de financiación de los partidos, fueron otras propuestas comentadas por los debatientes.

Sin embargo, hubo acuerdo en que la abstención, como promulga incluso una plataforma, no debe ser la alternativa o la forma de castigar conductas "deleznables", y coincidieron en que "es responsabilidad de los políticos que no se vuelvan a repetir circunstancias tan graves como lo ocurrido en Ma-drid".

También hubo coincidencia en que la credibilidad de los partidos y de sus representantes es mayor cuanto más se acerca el administrador al administrado, lo que suele ocurrir con los ayuntamientos y a continuación con los Cabildos, mientras que el Parlamento parece ser la gran desconocida de las instituciones. A partir de esta constatación se sugirió que se impulsen campañas de difusión que den a conocer su labor.

El responsable de Acción Electoral del PSC subrayó que ese alejamiento de la administración se traduce en bajos niveles de participación electoral. El ejemplo, dijo, está en el Ayuntamiento de Santa Cruz, ya que recordó que es uno de los municipios con mayor nivel de abstención.