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El Príncipe define a doña Letizia como un "activo" para España


AGENCIAS, Madrid
7/nov/03 14:14 PM
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El Príncipe de Asturias y su prometida, Letizia Ortiz Rocasolano, comparecieron ayer, visiblemente felices, ante los medios de comunicación en el día de su compromiso de boda para afirmar que su enlace supondrá dar "continuidad" histórica a la Corona española.

Con una mezcla de aplomo, nervios, humor, solemnidad, complicidad y deseo de complacer a la opinión pública, ambos contaron algunos pormenores de su noviazgo, mantenido en secreto durante meses, y expresaron su deseo de tener "por encima de dos y por debajo de cinco" hijos.

Don Felipe y Doña Letizia se presentaron ante más de trescientos periodistas de catorce países congregados en el palacio de El Pardo, el lugar elegido para aparecer en público en el día de la petición de mano de la futura Princesa de Asturias.

Cogidos en todo momento de la mano, tras someterse a una primera andanada de fotografías en los jardines y en el patio de los Austrias del palacio, la pareja contestó a algunas preguntas de los periodistas de forma tan natural, que incluyó algunas interrupciones mutuas.

Don Felipe explicó al principio de sus palabras el significado de "continuidad" que tiene este compromiso para la Corona y añadió que da la posibilidad de "tener un eslabón más en la cadena de la Dinastía, y que nos engarza con la historia".

El futuro enlace, que personalmente para él es "un tremendo apoyo, permite incorporar un valor, un activo, a mi trabajo y a la función representativa", algo que redundará "en el bien de los intereses generales de los españoles", continuó el Heredero de la Corona.

El Príncipe de Asturias destacó como cualidades de su futura esposa "su elocuencia y su inteligencia, su espíritu de responsabilidad y trabajo, su coraje".

"Tiene unos principios, una rectitud y una ejemplaridad en el trabajo que siempre me han impresionado, y desde que la conozco, mucho más....", añadió Don Felipe, haciendo un relato de su prometida que hubiera continuado si ella no le hubiera interrumpido para contar la forma en que, a su vez, le ve.

"Es un ser humano excepcional", comenzó diciendo Doña Letizia, para incluir en su lista de virtudes características como "muy sensato", "inteligente" y una persona "afanada en crecer por dentro y tener una visión del mundo y de la vida muy justa y muy comprometida".

"Esto te lo voy a recordar" le interrumpió bromeando el Príncipe, al tiempo que cruzaba con ella una mirada de complicidad.

La futura Princesa de Asturias destacó en su relación de cualidades de Don Felipe la de ser "un gran lector", algo que valoró como "muy importante" para ella.

Para dar fe de esa afirmación, la recién prometida, reveló que su regalo de pedida, además de unos gemelos de zafiros y oro blanco que el Príncipe mostró, ha sido "una joya literaria", un ejemplar de una rara edición de 1850 del libro que Mariano José de Larra escribió sobre Don Enrique el Doliente.

Doña Letizia, a su vez, exhibió, sin poder evitar un ligero temblor de su mano, el anillo en oro blanco y diamantes, que le había entregado el Príncipe y al que se añadiría después una joya de la Familia Real, consistente en un collar de perlas y zafiros.

Los novios no concretaron la fecha de la boda, que el Príncipe situó entre "finales de la primavera y principios de verano" y explicó que no deseaba hacer más anticipos "para que nadie se equivoque".

"Hace tiempo", dijo ella, "hace suficiente tiempo", puntualizó él, para especificar cuándo tomaron la decisión de contraer matrimonio, aunque, añadió Don Felipe, "hubiéramos necesitado un poco más de tiempo para preparar todo esto".

"La intención es, quizá, por encima de dos y por debajo de cinco", aventuró Don Felipe para responder sobre el número de hijos que la pareja desea tener, algo a lo que Doña Letizia añadió un expresivo "!anda!", entre las risas de todos.

Más tarde, el Príncipe concretó que se conocieron "hace más de un año, pero fue un encuentro casual", y fue en la última primavera cuando "entablamos más contacto y aquello fructificó", concluyó en tono distendido.

A la pregunta de cómo se declara un príncipe, Don Felipe simplificó la respuesta para decir: "como un hombre que quiere a una mujer".

Doña Letizia confesó que "ha sido difícil, además conociendo a los compañeros", guardar el secreto de su relación durante todo este tiempo, y poco después reconoció que "es más difícil estar aquí que al otro lado".

Todo el encuentro con los periodistas, que duró alrededor de veinte minutos, estuvo salpicado de bromas y de alguna que otra carcajada, como cuando él intentó interrumpirla sin conseguirlo. "Déjame seguir", dijo ella en tono cordial al tiempo que tajante.

La anécdota ocurrió cuando doña Letizia, que en ningún momento soltó la mano del Príncipe, estaba explicando su inmediato futuro. "La petición de mano supone un punto y aparte en la labor que he ejercido hasta ahora. De forma gradual me voy a desvincular de Televisión Española, aunque no inmediatamente, y de forma progresiva quiero integrarme y a dedicarme en esta nueva vida con las responsabilidades que conlleva y con el apoyo y cariño de...". En el momento crucial interrumpió el Príncipe, pero sin darle tiempo a articular una frase. "Déjame seguir", le recrimino al tiempo que retomaba la idea anterior... "con el cariño de los Reyes y el ejemplo impagable de la Reina". Las carcajadas de los 350 periodistas ?y las del propio Príncipe? no consiguieron ahogar la voz de la hasta ahora intrépida periodista.

Una vez concluidas las declaraciones que realizaron durante diez minutos, se unieron a la pareja los Reyes en el escenario del Patio de los Austrias, adornado con artísticos tapices de la Real Fábrica, para posar juntos.

A continuación, se sumaron al grupo los padres de la novia, Jesús Ortiz y Paloma Rocasolano, y tras ellos se fueron añadiendo las Infantas Elena y Cristina, con sus esposos, las hermanas del Rey y sus familias, las hermanas de la novia, Telma y Erica, junto al esposo de esta última, Antonio Vigo, y David Rocasolano, primo de la prometida.

Posteriormente, la Familia Real y la de Letizia Ortiz, prometida del Príncipe de Asturias, almorzaron en al Palacio de la Zarzuela.

Este almuerzo fue un acto "íntimo y familiar", según informó un portavoz del Palacio de la Zarzuela.

Al mismo asistieron, además de los prometidos, por parte del Príncipe, los Reyes don Juan Carlos y doña Sofía; la infanta Elena y Jaime de Marichalar con sus hijos Felipe y Victoria; la infanta Cristina e Iñaki Urdangarín; la infanta Pilar y sus hijos, Juan, Bruno y su esposa Bárbara Cano, Beltrán, Fernando y Simoneta con su esposo José Miguel Fernández Sastrón y los duques de Soria, doña Margarita y Carlos Zurita con sus hijos, María y Alfonso Zurita.

Por parte de Letizia Ortiz asistieron sus padres, Jesús Ortiz y Paloma Rocasolano, sus hermanas Telma y Erica con su esposo Antonio Vigo y un primo David Rocasolano y su mujer Patricia Reina.

Antes del almuerzo, los prometidos se intercambiaron el resto de los regalos que anunciaron en su comparecencia ante los medios. El Príncipe a Letizia una "joya familiar", un collar de perlas y zafiros, y Letizia Ortiz al Príncipe una "joya literaria", la edición de 1850 de "Don Enrique el Doliente" de Mariano José de Larra.

Vecinos de Ribadesella

Los vecinos de la localidad asturiana de Ribadesella, en la que doña Letizia Ortiz pasó varios veranos en su infancia, festejaron ayer la petición de mano siguiendo la ceremonia a través de una pantalla gigante de televisión instalada en la Casa de la Cultura.

Unas 200 personas, entre las que se encontraban niños que portaban banderas de Asturias y de España, se congregaron para contemplar la ceremonia y brindaron con sidra tras respaldar con aplausos las declaraciones de la novia.

A pocos kilómetros, los abuelos de la futura esposa del Príncipe, José Luis Ortiz Velasco y Menchu Alvarez del Valle, siguieron por televisión la petición de mano en su domicilio de la aldea de Sardeu, cuyos vecinos preparan un regalo "especial" para la pareja que comprarán "por suscripción popular".