La Laguna

Perrera de MARCA

Por el refugio canino de La Laguna pasan al año entre 1.800 y 2.000 perros, una media que se ha estabilizado en los últimos tiempos con una sola y sorprendente singularidad: casi la mitad de los animales que recoge son de raza.
P. P. PEÑA, S/C de Tenerife
12/nov/03 14:32 PM
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P. P. PEÑA, S/C de Tenerife

La perrera municipal de La Laguna acoge entre 1.800 y 2.000 perros al año, una media que viene siendo habitual en los últimos lustros, pero que lleva encerrada un dato muy curioso: con los años, las instalaciones se habían convertido en receptoras de canes sin raza determinada, los denominados chuchos; ahora, en cambio, la tendencia ha variado sustancialmente y cerca de la mitad de los animales son de raza. Pastores alemanes, yorkshires, pit-bull, presas canarios... Son perros que se pueden encontrar sin ningún problema en las instalaciones municipales laguneras, un apunte que permite denominar a este refugio como "perrera de marca".

Una de las causas que pueden explicar esta curiosa tendencia es la costumbre de hacerse con un perro de características especiales, a veces de raza, con motivo de alguna fecha señalada, o bien por un simple capricho. Compran cachorros de razas atractivas y llamativas. Al poco tiempo, las crías crecen y devuelven a sus dueños a la cruda realidad. Suelen ser grandes, no son tan simpáticos, comen mucho y ya no pueden mantenerlos. ¿La solución? Llamar al refugio canino o bien abandonarlos a su suerte por cualquier paraje de la Isla. Si es en el monte, pocos son los perros que sobreviven; si lo hacen en la ciudad, la suerte se reparte al cincuenta por ciento.

El concejal de Servicios Municipales del Ayuntamiento de La Laguna, Plácido Mejías, explicó a EL DÍA que "las veces que he visitado el refugio me ha causado impresión al ver que la mitad de los canes son de raza. El comúnmente llamado chucho es escaso. La gente suele comprar perros de raza cuando son pequeñitos. Al año crecen bastante y para sus dueños suele ser un estorbo".

Según los propios datos de la Concejalía de Servicios Municipales, esos perros suelen adoptarse al mes o a los dos meses, al igual que los que no están enrazados. Diversas protectoras de animales demandan canes para llevarlos a países centroeuropeos, donde encuentran un nuevo amo.

En el refugio canino de La Laguna trabajan en la actualidad cuatro operarios que cuidan a los más de 1.800 perros que acoge al año. A pesar de que las cifras de ingreso van decreciendo "muy poco a poco", como aseguró Mejías, el servicio que se presta es completo, tanto que al año se realizan más de 1.200 intervenciones quirúrgicas, más de la mitad de ellas esterilizaciones y curas de urgencia; el resto, sacrificios "debido, sobre todo, al irreversible mal estado en el que llegan muchos canes".

La gran mayoría de ellos están en perfecto estado y listos para ser adoptados. Cualquier vecino que quiera puede recogerlos. Sólo tiene que ponerle el "chip" identificativo y llevarlo a un veterinario para que certifique que se encuentra en unas condiciones inmejorables.

La perrera municipal de La Laguna acoge entre 1.800 y 2.000 perros al año, una media que viene siendo habitual en los últimos lustros, pero que lleva encerrada un dato muy curioso: con los años, las instalaciones se habían convertido en receptoras de canes sin raza determinada, los denominados chuchos; ahora, en cambio, la tendencia ha variado sustancialmente y cerca de la mitad de los animales son de raza. Pastores alemanes, yorkshires, pit-bull, presas canarios... Son perros que se pueden encontrar sin ningún problema en las instalaciones municipales laguneras, un apunte que permite denominar a este refugio como "perrera de marca".

Una de las causas que pueden explicar esta curiosa tendencia es la costumbre de hacerse con un perro de características especiales, a veces de raza, con motivo de alguna fecha señalada, o bien por un simple capricho. Compran cachorros de razas atractivas y llamativas. Al poco tiempo, las crías crecen y devuelven a sus dueños a la cruda realidad. Suelen ser grandes, no son tan simpáticos, comen mucho y ya no pueden mantenerlos. ¿La solución? Llamar al refugio canino o bien abandonarlos a su suerte por cualquier paraje de la Isla. Si es en el monte, pocos son los perros que sobreviven; si lo hacen en la ciudad, la suerte se reparte al cincuenta por ciento.

El concejal de Servicios Municipales del Ayuntamiento de La Laguna, Plácido Mejías, explicó a EL DÍA que "las veces que he visitado el refugio me ha causado impresión al ver que la mitad de los canes son de raza. El comúnmente llamado chucho es escaso. La gente suele comprar perros de raza cuando son pequeñitos. Al año crecen bastante y para sus dueños suele ser un estorbo".

Según los propios datos de la Concejalía de Servicios Municipales, esos perros suelen adoptarse al mes o a los dos meses, al igual que los que no están enrazados. Diversas protectoras de animales demandan canes para llevarlos a países centroeuropeos, donde encuentran un nuevo amo.

Más de mil intervenciones

En el refugio canino de La Laguna trabajan en la actualidad cuatro operarios que cuidan a los más de 1.800 perros que acoge al año. A pesar de que las cifras de ingreso van decreciendo "muy poco a poco", como aseguró Mejías, el servicio que se presta es completo, tanto que al año se realizan más de 1.200 intervenciones quirúrgicas, más de la mitad de ellas esterilizaciones y curas de urgencia; el resto, sacrificios "debido, sobre todo, al irreversible mal estado en el que llegan muchos canes".

La gran mayoría de ellos están en perfecto estado y listos para ser adoptados. Cualquier vecino que quiera puede recogerlos. Sólo tiene que ponerle el "chip" identificativo y llevarlo a un veterinario para que certifique que se encuentra en unas condiciones inmejorables.