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Azpilicueta recupera las raíces de la gala en un escenario con sabor a barrio latino

El director madrileño vuelve al Carnaval con el orgullo herido y entusiasmado con devolver el esplendor a la gala que, a su juicio, "se fue por otros caminos y perdió sus señas de identidad". "Hacer una actuación conjunta de una comparsa y un ballet profesional es una traición para los primeros", dijo.
14/nov/03 22:29 PM
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El concejal de Fiestas, José Carlos Acha, presentó ayer al director de la gala del Carnaval, Jaime Azpilicueta, y el decorado que se instalará en la plaza de España en honor a Celia Cruz, que será construido por la empresa madrileña Conefe, de Carlos Ferrer, y que recrea un barrio latino que podría ser Cuba, Venezuela o Puerto Rico.

El decorado, de corte teatral, tiene truco. El público de los concursos sólo verá a izquierda y derecha construcciones de arquitectura colonial y, al fondo, unas lonas sobre las que los responsables de iluminación tendrán el difícil reto de darle brillo y realizar proyecciones.

Esta sobria escenografía recuperará un poco de esplendor el día de la gala, el miércoles 18 de febrero. Esa noche, se suprimirán las telas y aparecerán unos edificios tridimensionales característicos de ciudades modernas como Nueva York o Miami. Con estas dos visiones, la empresa Conefe intenta trasladar una moraleja: la salsa nació en las calles de los barrios y Celia Cruz la llevó a todo el mundo.

El retorno a la dirección de la gala de Jaime Azpilicueta no supondrá la recuperación de las exquisitas escenografías que caracterizaron su etapa anterior (1988-92), lo que hipoteca el esplendor y el éxito de la velada al resultado del guión del espectáculo que realice el director madrileño.

Pese a la diplomacia que lo caracteriza, Jaime Azpilicueta no obvió ayer, cuando le preguntó la prensa, que "lo habitual es que el escenario se adapte al espectáculo, y no viceversa. Sin embargo, este año, por diferentes motivos, tendré que adaptar el guión a la escenografía. Esperemos que el próximo año, si repito, se tengan en cuenta estas sugerencias".

Después de deshacerse en elogios y agradecimientos hacia el equipo de gobierno y al pueblo de Santa Cruz ?"no es frecuente que después de 11 años se acuerden de ti y te vuelvan a llamar", dijo? el director dejó de manifiesto que las galas de los últimos años poco tienen que ver con su filosofía, que tantos éxitos deparó al Carnaval.

"Estoy aquí con la intención de que aquel trabajo que hicimos un equipo de personas vuelva a sus raíces". Los últimas diez años, Azpilicueta aseguró que la gala "se fue por otros caminos y se perdieron las señas de identidad de la gala. Intentaremos recordar tiempos pasados y superarlo". El director fue más allá al precisar que "el espectáculo televisivo (en referencia a la etapa de José Antonio Plaza) hizo que la gala se fuera por otros caminos". "Me interesa más que disfruten los asistentes que las televisiones que puedan retransmitir la gala", advirtió.

El director esquivó dar su opinión sobre el escenario del próximo Carnaval. "Si es operativo, cómodo, tiene dimensiones y permite el tráfico de los participantes cumple los requisitos". Para arengar el ánimo de los chicharreros, lanzó un tópico: "Intentaré hacer la mejor gala de la historia".

Después de asegurar que "no voy a criticar la labor que se ha hecho en las últimas fiestas, para no caer jamás en algo que se hizo conmigo al minimizar o criticar mi trabajo", Azpilicueta demostró que conoce a la perfección el Carnaval y que se ha estudiado los vídeos de los últimos años para saber lo que no tiene que hacer si persigue el éxito. "No puedo poner una comparsa con un ballet profesional, sería una traición para la comparsa, que actúa por amor al Carnaval. Ellos son aficionados y el otro grupo es profesional", dijo en referencia a la participación de la comparsa Tropicana de Cuba en la última gala de Sergio García.

Por si alguien tenía dudas sobre a quién dirigía sus críticas, Azpilicueta abundó en sus comentarios "envenenados". "Por eso yo no salgo al escenario el día de la gala", sin recordar explícitamente que Sergio García recorría la pasarela, a petición del alcalde, al término de sus galas, como si de un modisto de alta costura se tratara.

"La gala no es un espectáculo de variedades. Es la gala de elección de la reina del mejor Carnaval del mundo. Tampoco es un desfile de aspirantes; si se entendiera así, estaríamos hablando de un desfile de misses. Es un espectáculo que implica distracción y entretenimiento. La clave: ritmo y dosificación", concluyó un Azpilicueta herido en su orgullo que tiene la misión de deshacer el camino andado y convertir la gala en el espectáculo más esperado, como así fuera hace diez años.