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Un museo para Anchieta

La primera fase de la rehabilitación de la emblemática Casa Anchieta, en el casco lagunero, podría finalizar el próximo verano. En principio está previsto que albergue un espacio dedicado al beato.
A. REVERÓN, La Laguna
16/nov/03 14:32 PM
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A. REVERÓN, La Laguna

Tras varios años de espera, parece que la rehabilitación de la histórica Casa Anchieta, situada en pleno casco lagunero, está dando los primeros resultados y se espera que la primera fase de los trabajos de mejora finalicen antes del verano del próximo año. Consisten en la recuperación de las cubiertas, la carpintería y los pisos, con el objetivo, en principio, de convertirla en un museo dedicado al beato Padre Anchieta.

La rehabilitación comenzó a principios de este verano, respondiendo con ello a las peticiones de los técnicos, que aconsejaron en su momento una pronta intervención del inmueble para evitar su ruina total, y para la próxima semana ya se espera que la restauración de la cubierta se encuentre totalmente terminada.

Tras demoler los elementos añadidos ajenos a la configuración original de la casa, como por ejemplo las losas de hormigón, se tiraron los tabiques y se repuso toda la cubierta de madera, mientras que en estos momentos se procede a la colocación de tejas del primer cuerpo.

Según el arquitecto de la obra, Joaquín Galera, también se tiene previsto recuperar la galería y el patio trasero, cuya fachada se intentará mejorar a través de una segunda galería cuya existencia se desconocía hasta el momento.

Además, está prevista una primera planta con cuatro habitaciones y otra en la parte baja con 10, junto con baños y una sala de proyecciones en el caso de que el in-mueble se destine finalmente a mu-seo.

En una segunda fase se intentará convertir la plaza trasera del edificio en un patio que acogería un jardín con especies vegetales procedentes de Brasil, donde el Padre Anchieta llevó a cabo su importante valor evangelizadora, así co-mo una escultura del beato.

Si finalmente este popular in-mueble histórico se convierte en museo, también existe la posibilidad de incorporar un ascensor en el exterior para comunicar las dos plantas, que estaría acorde con la arquitectura tradicional del edificio y con la losa chasnera que se instalará paulatinamente.

La tradición sitúa en esta vivienda el nacimiento del fundador de la ciudad de Sao Paulo, el venerable Padre José Anchieta, misionero de la Compañía de Jesús, llamado el Apóstol de Brasil. Tal es así que el capitán Diego Benítez Suazo de Anchieta, que había heredado la casa familiar, tenía por cierto que el beato había nacido en la vivienda que era suya y que in-cluso podía determinar la habitación donde había visto la luz por primera vez.

En el siglo XIX, la casa pasó de la propiedad de los Castilla Anchieta a la de la familia Ver-dugo, y en el año 1962 se trasladó a la casa el Colegio Mayor Fe-menino Virgen de Candelaria, lo que motivó la modificación de la fachada lateral izquierda de todo el patio. Hasta 1987 fue utilizada por la Escuela de Actores de Ca-narias, pasando más tarde a formar parte del patrimonio municipal. Con su rehabilitación, se intentará que la casa recupere su antiguo esplendor.

Tras varios años de espera, parece que la rehabilitación de la histórica Casa Anchieta, situada en pleno casco lagunero, está dando los primeros resultados y se espera que la primera fase de los trabajos de mejora finalicen antes del verano del próximo año. Consisten en la recuperación de las cubiertas, la carpintería y los pisos, con el objetivo, en principio, de convertirla en un museo dedicado al beato Padre Anchieta.

La rehabilitación comenzó a principios de este verano, respondiendo con ello a las peticiones de los técnicos, que aconsejaron en su momento una pronta intervención del inmueble para evitar su ruina total, y para la próxima semana ya se espera que la restauración de la cubierta se encuentre totalmente terminada.

Tras demoler los elementos añadidos ajenos a la configuración original de la casa, como por ejemplo las losas de hormigón, se tiraron los tabiques y se repuso toda la cubierta de madera, mientras que en estos momentos se procede a la colocación de tejas del primer cuerpo.

Según el arquitecto de la obra, Joaquín Galera, también se tiene previsto recuperar la galería y el patio trasero, cuya fachada se intentará mejorar a través de una segunda galería cuya existencia se desconocía hasta el momento.

Además, está prevista una primera planta con cuatro habitaciones y otra en la parte baja con 10, junto con baños y una sala de proyecciones en el caso de que el in-mueble se destine finalmente a mu-seo.

En una segunda fase se intentará convertir la plaza trasera del edificio en un patio que acogería un jardín con especies vegetales procedentes de Brasil, donde el Padre Anchieta llevó a cabo su importante valor evangelizadora, así co-mo una escultura del beato.

Si finalmente este popular in-mueble histórico se convierte en museo, también existe la posibilidad de incorporar un ascensor en el exterior para comunicar las dos plantas, que estaría acorde con la arquitectura tradicional del edificio y con la losa chasnera que se instalará paulatinamente.

Una tradición del siglo XVI

La tradición sitúa en esta vivienda el nacimiento del fundador de la ciudad de Sao Paulo, el venerable Padre José Anchieta, misionero de la Compañía de Jesús, llamado el Apóstol de Brasil. Tal es así que el capitán Diego Benítez Suazo de Anchieta, que había heredado la casa familiar, tenía por cierto que el beato había nacido en la vivienda que era suya y que in-cluso podía determinar la habitación donde había visto la luz por primera vez.

En el siglo XIX, la casa pasó de la propiedad de los Castilla Anchieta a la de la familia Ver-dugo, y en el año 1962 se trasladó a la casa el Colegio Mayor Fe-menino Virgen de Candelaria, lo que motivó la modificación de la fachada lateral izquierda de todo el patio. Hasta 1987 fue utilizada por la Escuela de Actores de Ca-narias, pasando más tarde a formar parte del patrimonio municipal. Con su rehabilitación, se intentará que la casa recupere su antiguo esplendor.