Nacional

Arzalluz amenaza con una ruptura si el Constitucional para el plan Ibarretxe

El presidente del PNV, Xavier Arzalluz, volvió a atacar al Gobierno y la posibilidad de que el Tribunal Constitucional rechace el debate del plan Ibarretxe, y amenazó con una posible ruptura unilateral de Euskadi con el Estado, al entender que con ello se acabó la democracia y las reglas de juego.
AGENCIAS, Vizcaya
17/nov/03 22:38 PM
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El presidente del PNV, Xabier Arzalluz, desveló ayer una de las incógnitas abiertas con la decisión del Gobierno de impugnar el plan Ibarretxe, la de cuál será la reacción de las instituciones vascas si el Tribunal Constitucional frena su debate, y lo hizo con una amenazadora hipótesis: Euskadi romperá de manera unilateral con España. En un acto político celebrado en la localidad vizcaína de Plencia, el veterano dirigente nacionalista cargó con dureza contra los intentos de impedir que el pueblo vasco debata sobre su futuro y sobre la reforma del Estatuto de Guernica.

Molesto porque haya llegado a los tribunales un debate político, advirtió de que como el Cons-titucional acepte las impugnaciones presentadas por el gabinete de José María Aznar contra la propuesta "soberanista" elaborada por el lehendakari y "le dé la razón, aquí se ha acabado la democracia, para nosotros se ha acabado la democracia y se han acabado por lo tanto las reglas del juego en las que entramos".

Según Arzalluz, si se produce esta situación el Gobierno vasco en particular, y el nacionalismo en general, analizará "cómo vamos adelante por nuestra cuenta, como podamos".

Recuperar competencias

El presidente del PNV denunció que el Gobierno central "está de recogida" y pretende ahora recuperar las competencias transferidas a las autonomías por medio de la política de "oprimirnos y apretarnos", porque "creen que centralizando harán una España más fuerte para así andar de tacón alto por Europa y presumir de que son más de lo que son. En este punto, vaticinó que Aznar no conseguirá su objetivo porque "no se puede creer, como hace Aznar, que con casi 40 millones de habitantes se va a poner a la altura de una Alemania que tiene 82 millones".

Arzalluz denunció "presiones" de España sobre países como México y Brasil para que "no ad-mitieran" al lehendakari en su re-ciente visita a ambos países y "eso nos lo hacen también en Europa, unos shows tremendos en el Par-lamento europeo".

En tono irónico, se felicitó porque estos ataques "suponen el peso que tenemos y debemos molestar mucho porque no es normal lo que hacen. ¿Qué les pasa, que han caído en la paranoia o somos más de lo que creemos?", cuestionó Arzalluz, que defendió el plan Ibarretxe como reacción ante el "deterioro" e incumplimiento del estatuto, que "se quedó plastificado y está sin desarrollar y además lo están retirando".

Sin discusión

El dirigente nacionalista consideró "dentro de unas normas establecidas" que el plan del lehendakari hubiera sido rechazado por las Cortes españolas tras su debate y aprobación en el Parlamento vasco, pero no admitió que "no nos dejen discutir, presentar o debatir" esta o cualquier otra propuesta "en nuestro Parlamento".

Especialmente dolido se mostró con el ministro de Justicia, Mi-chavila, por referirse a Euskadi como "un supuesto pueblo vasco" y con sarcasmo señaló que "cada vez que les veo a Aceves y Michavila no puedo menos que acordarme de Forrest Gum, siempre con lo mismo: Señor, sí señor... con lo que diga Aznar, todos de-trás... ¿Eso es un Gobierno?: Eso son marionetas".

En cualquier caso aclaró que los vascos "no estamos dispuestos a aguantar que nos pisen" y defendió el derecho de "un pueblo que se siente pueblo, que tiene conciencia de tal" a decidir su futuro y "que sea lo que quiera ser y no lo que le impongan". Defendió someter el plan del lehendakari a consulta popular "para que sepamos qué es lo que quiere la gente" y prometió respetar a la mayoría.

El presidente del PNV, Xabier Arzalluz, desveló ayer una de las incógnitas abiertas con la decisión del Gobierno de impugnar el plan Ibarretxe, la de cuál será la reacción de las instituciones vascas si el Tribunal Constitucional frena su debate, y lo hizo con una amenazadora hipótesis: Euskadi romperá de manera unilateral con España. En un acto político celebrado en la localidad vizcaína de Plencia, el veterano dirigente nacionalista cargó con dureza contra los intentos de impedir que el pueblo vasco debata sobre su futuro y sobre la reforma del Estatuto de Guernica.

Molesto porque haya llegado a los tribunales un debate político, advirtió de que como el Cons-titucional acepte las impugnaciones presentadas por el gabinete de José María Aznar contra la propuesta "soberanista" elaborada por el lehendakari y "le dé la razón, aquí se ha acabado la democracia, para nosotros se ha acabado la democracia y se han acabado por lo tanto las reglas del juego en las que entramos".

Según Arzalluz, si se produce esta situación el Gobierno vasco en particular, y el nacionalismo en general, analizará "cómo vamos adelante por nuestra cuenta, como podamos".

El presidente del PNV denunció que el Gobierno central "está de recogida" y pretende ahora recuperar las competencias transferidas a las autonomías por medio de la política de "oprimirnos y apretarnos", porque "creen que centralizando harán una España más fuerte para así andar de tacón alto por Europa y presumir de que son más de lo que son. En este punto, vaticinó que Aznar no conseguirá su objetivo porque "no se puede creer, como hace Aznar, que con casi 40 millones de habitantes se va a poner a la altura de una Alemania que tiene 82 millones".

Arzalluz denunció "presiones" de España sobre países como México y Brasil para que "no ad-mitieran" al lehendakari en su re-ciente visita a ambos países y "eso nos lo hacen también en Europa, unos shows tremendos en el Par-lamento europeo".

En tono irónico, se felicitó porque estos ataques "suponen el peso que tenemos y debemos molestar mucho porque no es normal lo que hacen. ¿Qué les pasa, que han caído en la paranoia o somos más de lo que creemos?", cuestionó Arzalluz, que defendió el plan Ibarretxe como reacción ante el "deterioro" e incumplimiento del estatuto, que "se quedó plastificado y está sin desarrollar y además lo están retirando".

El dirigente nacionalista consideró "dentro de unas normas establecidas" que el plan del lehendakari hubiera sido rechazado por las Cortes españolas tras su debate y aprobación en el Parlamento vasco, pero no admitió que "no nos dejen discutir, presentar o debatir" esta o cualquier otra propuesta "en nuestro Parlamento".

Especialmente dolido se mostró con el ministro de Justicia, Mi-chavila, por referirse a Euskadi como "un supuesto pueblo vasco" y con sarcasmo señaló que "cada vez que les veo a Aceves y Michavila no puedo menos que acordarme de Forrest Gum, siempre con lo mismo: Señor, sí señor... con lo que diga Aznar, todos de-trás... ¿Eso es un Gobierno?: Eso son marionetas".

En cualquier caso aclaró que los vascos "no estamos dispuestos a aguantar que nos pisen" y defendió el derecho de "un pueblo que se siente pueblo, que tiene conciencia de tal" a decidir su futuro y "que sea lo que quiera ser y no lo que le impongan". Defendió someter el plan del lehendakari a consulta popular "para que sepamos qué es lo que quiere la gente" y prometió respetar a la mayoría.