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La diferencia entre cumplir o fracasar

España afronta en Noruega su cita más importante desde el partido contra Corea del último Mundial. Con la exigua ventaja del 2-1 lograda en la ida, se juega su presencia en Portugal el próximo verano.
AGENCIAS, Oslo (Noruega)
19/nov/03 12:42 PM
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Víctima de sus errores, su falta de "punch", sus desequilibrios y su endeblez defensiva, amén de cierta mala suerte, la selección española afronta esta tarde-noche (18:30 horas), en la nevada Oslo y con un césped pesado, el comprometido examen final al que nunca debió llegar. Pero fue peor que la mediocre Grecia en un sencillo grupo de clasificación, se mostró imponente para ganar en Belfast, perdonó la vida en Mestalla a la primitiva Noruega y aquellos barros traen estos lodos.

Con la ventaja mínima de 2-1, exigua sobre todo porque el gol fuera vale doble en caso de empate, España se juega en el coqueto y moderno estadio Ullevaal nada menos que el billete para la Eurocopa de Portugal. Un resultado peligroso que suele generar dudas sobre la conveniencia de atacar o de defender, por más que Sáez y sus hombres insistan en que todo está planeado para salir a ganar. Todos asumen su responsabilidad de evitar una debacle histórica y cumplir con una obligación, aunque sea tan a última hora.

No estar el verano que viene en la vecina Portugal supondría el fin de trayecto de Sáez como seleccionador y el mayor fracaso de la "furia roja" desde que sus jugadores y el entonces técnico, Vicente Miera, vieron por televisión el Europeo Suecia''92. Entonces, concluyeron terceros en un grupo de acceso integrado por Francia, Checoslovaquia, Islandia -donde sufrieron una afrenta histórica (2-0)- y Albania. Desde aquella humillación, España no faltó a las Eurocopas de Inglaterra''96 y Bélgica y Holanda''2000. Precisamente allí, en el estadio De Kuip de Rotterdam, un tontorrón gol de Iversen, el mismo que el sábado volvió a marcar en Mestalla, sembró el camino de espinas para la selección nacional. Y en Mundiales, España no falla desde Alemania''74, cita de la que se quedó en puertas por aquel gol del yugoslavo Katalinski en la repesca de Francfort.

España llega a su cita más importante con el crédito que le otorga su condición de invicta a domicilio con Sáez y su indudable superioridad técnica. En su debe, las dudas que deja su juego, su remate final y cierto empecinamiento del técnico a la hora de leer los partidos y el tradicional bloqueo mental que España padece en situaciones de máxima exigencia.

Sáez y sus pupilos, que llegados a este punto no pueden poner como excusa la nieve, el frío, los elementos, ni tampoco el árbitro, ya que el italiano Collina ofrece plenas garantías a priori, confían en que la selección encuentre algún espacio más que en Mestalla. Saben que Noruega no cambiará radicalmente su forma de jugar, pero sí es previsible que al menos Nils Johan Semb adelante la línea de atrás y no ponga la guagua cerca de su portería.

El seleccionador escandinavo mantiene su idea de que Noruega aguante los primeros 45 minutos y se juegue el ser o no ser durante la segunda mitad. Ahí, utilizará todas sus armas de destrucción e intentará derribar a España a base de un lanzamiento masivo de misiles hacia el área, de ejecución de córners o de larguísimos saques de banda. Más vale que los de Sáez pongan máxima atención y marquen antes para vivir una noche tranquila. De lo contrario, el asedio final puede ser agónico.

Es indudable que existe miedo al desastre en la selección, por más que Noruega no pudiera recientemente en casa ni con Dinamarca, ni con Rumania, y tenga ausentes al menos a media docena de sus mejores jugadores, varios de los que militan fuera, especialmente en la "Premier League", y tienen más experiencia. La prensa local insiste en que, sólo con las bajas por sanción, lesión o problemas de convivencia, Semb podría formar otro equipo. Entre otros, se echan en falta a Bakke (Leeds), Carew (Roma), Solskjaer (Manchester United), Bergdolmo (Borussia Dortmund) y Henning Berg (Glasgow Rangers), mientras que Ronny Johnsen (Aston Villa) y Strand (Rosenborg) se encuentran seriamente tocados. Pero a Noruega, que sólo jugó la fase final de la pasada Eurocopa, siempre le quedará el guardameta Espen Johnsen (Rosen-borg), su bastión de Mestalla y el centrocampista Steffen Iversen, jugador del Wolverhampton inglés y que ayer dijo estar convencido de que volverá a marcar, como lo hizo el sábado en Mestalla y hace tres años en Bélgica, en los últimos partidos entre ambas selecciones.

España firmaría encantada el empate sin goles cosechado en su única visita, el 24 de abril de 1996, durante su preparación para el Europeo británico. Un choque de recuerdo imborrable por el debú del portero Molina como interior, bajo la batuta de Javier Clemente.

En total, son ya cinco los enfrentamientos entre españoles y noruegos, tres de ellos en feudo hispano, y el balance arroja tres triunfos, un empate y una derrota, con seis goles de España y dos en contra. Y que siga la racha.

IÑAKI SÁEZ

"Una cita para la leyenda de Raúl"

"Es un partido para que la leyenda de Raúl aumente". El seleccionador nacional, Iñaki Sáez, tiene muy claro que el capitán de la selección y el Real Madrid está "destinado" a tirar del carro español en la gran cita del Ullevaal y transmitir su "espíritu ganador" a todos los compañeros. El técnico vasco recalcó que un "equipo de futuro como el nuestro se debe de formar en partidos así". "Si tiene que pasar la prueba, que lo haga lo antes posible", insistió. Aunque admitió que la "nieve es bonita para la vista y el paisaje pero no para el fútbol", confía en el ''fair play'' de los noruegos y en que funcione el sistema de calefacción subterráneo del estadio. No obstante, explicó que un campo en malas condiciones puede modificar la alineación y provocar más desgaste en los jugadores, pero no es excusa, ya que las "condiciones son iguales para los dos equipos, aunque uno esté más acostumbrado". "Os veo muy preocupados por la nieve. ¿Qué pasa?, ¿no tenéis confianza para ganar a España sin ella?", espetó el seleccionador nacional a los informadores noruegos cuando la víspera del partido le insistieron una y otra vez en preguntas sobre el blanco elemento. Sáez es optimista pero advierte de que "el resultado es muy engañoso". Rehúsa cambiar el modo de jugar porque entiende que "salir a empatar no es norma de la casa. Tenemos que intentar ganar porque confiar en una ventaja tan pequeña no es bueno para el equipo".