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En Canarias se empieza a fumar a los 11 años, la edad más baja de la Unión Europea


EFE, Las Palmas
21/nov/03 22:52 PM
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La edad media en la que los fumadores de Canarias se inician en este hábito adictivo, que afecta al 30 por ciento de la población mundial, se sitúa en los 11 años, lo que coloca a esta comunidad a la cabeza de las regiones de la UE.

Así lo afirmó ayer el catedrático de Educación para la Salud de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria José Ramón Calvo, tras intervenir en la segunda jornada del XVIII Congreso de la Asociación Canaria de Neumología y Cirugía Torácica, que se celebra de forma paralela al V Encuentro de Integración Iberolatinoamericana de esta especialidad.

Calvo destacó las dificultades que surgen a la hora de medir el grado de dependencia de los más jóvenes al tabaco, ya que todos los estudios están diseñados para adultos. Por ello, es complicado determinar cuándo un adolescente se convierte en adicto al tabaco, si bien hay investigaciones aisladas que afirman que ello se produce cuando se consumen 50 cigarrillos en seis meses.

Este encuentro cuenta con la presencia del responsable de la Unidad Antitabaco del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias de Méjico, Raúl Sansores, quien, en la jornada en la que se celebra el Día Mundial de la EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica), recordó que esta patología afecta a 600 millones de personas en el mundo.

La EPOC causa 2,7 millones de muertes al año y más del 90 por ciento de los casos, que se dan fundamentalmente a partir de los 40 años de edad, están asociados al tabaquismo, por lo que "no existiría en muchas partes del mundo si no hubiera tabaco", sustancia que consume el 30 por ciento de la población mundial.

Adicción

En opinión de Sansores, "la razón que explica que una persona fume frente a un familiar que tiene cáncer o enfisema pulmonar es la adicción, similar a la que genera la cocaína, que provoca el tabaco, que contiene más de 4.000 sustancias diferentes", entre las que se encuentran el cacao, el amoniaco, la urea o el aceite de pachuli, "que permiten una gran absorción de la nicotina".

Los tratamientos que se aplican a personas adictas a la nicotina que desean dejar de serlo consisten en terapias de reemplazo de nicotina a través de parches o chicles; suministro de antidepresivos; y terapias cognitivo?conductuales, con las que se procura que el fumador conozca bien el problema para poder luego modificar su conducta.

A estos tratamientos se suma otro basado en la termoestimulación, que consiste en aplicar estímulos térmicos en diferentes partes del cuerpo con el fin de liberar neurotransmisores, según quedó de manifiesto.