Vivir

Cansados de ESPERAR


GLADYS PAGÉS, Tenerife
25/nov/03 23:05 PM
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Agustín Brito Izquierdo, de 77 años, está cansado de esperar. Afectado por una estenosis canal y recesos vertebral lumbar, una patología que le impide caminar más de diez metros, es una de las 6.755 personas que engrosan la lista de espera quirúrgica del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria y, en particular, uno de los 117 pacientes incluidos en la lista de Neurocirugía bajo el epígrafe "superior a seis meses", eufemismo que sirve para encubrir las grandes demoras del sistema sanitario.

Diabético, hipertenso, con una leve pérdida de audición y operado del corazón en abril de 1999, Brito espera su turno desde el 13 de enero de 2000 para ser intervenido de esta molesta dolencia que, aunque al parecer no reviste riesgo vital, sí le ha provocado un evidente deterioro en su calidad de vida y convertido en el problema más acuciante de la familia.

Con casi cuatro años a la espera de ser intervenido, este enfermo y su esposa, María Rosa Hernández Morales, han decidido denunciar públicamente el caso porque se sienten "impotentes", "cansados" y "desesperados" por la "lentitud" y la "falta de control del hospital de La Candelaria sobre las listas de espera".

En estos términos se pronunció a EL DÍA el matrimonio en su domicilio de Los Campitos ?un apartado barrio de la capital tinerfeña, desde el que son necesarios tres enlaces de transporte urbano para llegar al hospital?, tras comprobar que la última prueba prescrita con carácter urgente para completar el preoperatorio tiene fecha para el 12 de julio de 2004. Se trata de una exploración con electrodos del sistema nervioso periférico, de músculos y nervios, a la que deberá someterse en Neurofisiología Clínica.

Desde el diagnóstico de la enfermedad, en 1999, y la inclusión de Agustín Brito en lista de espera, La Candelaria ha efectuado "un par de llamadas" al domicilio particular "para preguntar si sigue esperando", explica María Rosa Hernández, quien ha contestado: "Ni le han llamado, ni se ha muerto, ni tiene dinero para operarse por lo privado".

"Hace un par de semanas llamaron otra vez para decirnos que mi marido tenía que dejar de tomarse un anticoagulante porque pensaban operarlo pronto", añadió, sin que hasta la fecha se haya ordenado el ingreso del paciente. Por el contrario, fue citado a consulta de Neurocirugía el día 18, en la que se le comunicó la necesidad de someterlo a una exploración del sistema nervioso.

"No tenemos ninguna queja del médico que lleva el caso; es una buena persona y nos ha tratado bien, pero estamos muy dolidos y cansados de tanto esperar", denunció María Rosa Hernández, que lamentó no haber recibido el mismo trato de otros especialistas.

En una consulta anterior, afirmó, "nos hicieron esperar desde las ocho y media de la mañana hasta pasadas las doce para decirnos que el historial se encontraba en Neurocirugía y que como el personal estaba de vacaciones la consulta estaba cerrada", un problema que se complicó cuando "el médico de Cirugía Vascular que nos atendió dijo, nada más vernos, que qué hacíamos nosotros allí, cuando nos habían citado para conocer los resultados de varias pruebas". El matrimonio critica "la falta de control que hay en ese hospital", como evidencia, aseguran, que ayer recibieran una llamada a primera hora para preguntar "por qué no había acudido el paciente a consulta cuando tenemos fecha para mañana (por hoy), día 25 de noviembre".

"No creo que haya ningún enfermo con más antigüedad que mi marido en lista de espera", sostiene María Rosa Hernández, que no ve detrás de estas palabras ningún "mérito", sino la causa de su desesperación. "Estamos hartos de ir al hospital, lloviendo o haciendo calor, madrugando para estar allí puntuales, para que nos hagan esperar tanto. No es justo".