Tenerife

El intercambiador de transporte necesita 3,6 millones de euros para ser operativo

El Gobierno de Canarias asume librar esta cantidad, con cargo a un remanente del presupuesto de 2003, para contratar los sistemas que requiere una instalación cuyo proyecto inicial se adjudicó en junio de 1995, con un presupuesto de poco más de 3.000 millones de pesetas y un plazo de ejecución de 32 meses.
EL DÍA, S/C de Tenerife
27/nov/03 12:22 PM
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El Intercambiador Modal de Transporte de Santa Cruz de Tenerife, una obra que se adjudicó en junio de 1995, necesita ahora una inversión final de 3,6 millones de euros (casi 600 millones de pesetas) para convertirse en realidad.

Así lo explicó ayer la directora general de Infraestructuras, Transportes y Vivienda del Gobierno de Canarias, Rosa Dávila, quien precisó que será preciso habilitar un expediente, previo informe de Intervención, y a partir de un remanente de tesorería librar esta cantidad, que se consignará con cargo al presupuesto de 2003, y de esta manera sacar a concurso el suministro de los distintos sistemas que todavía requiere la instalación para resultar operativa.

En un principio se planteó que fuera la empresa Transportes Interurbanos de Tenerife (Titsa) la que acarreara con estos gastos, calificados por el anterior Ejecutivo dentro del capítulo de mobiliario, pero el actual Gobierno ha considerado conveniente no repercutir los costes de esta obra en el operador, y así lo hizo saber a través de una propuesta que elevó en la última reunión del consejo de administración de Titsa, celebrada el pasado lunes.

"La infraestructura está terminada y el proceso de liquidación y entrega de la obra al Gobierno de Canarias culminó este mes", señaló Rosa Dávila, quien subrayó que sólo resta redactar el proyecto, estipular las bases del concurso y adjudicar los trabajos, lo que ocupará un plazo de tiempo no superior a cuatro meses, afirmando que el intercambiador se concluirá a comienzos de verano de 2004.

Entre las actuaciones que se contemplan figuran la instalación de un sistema de seguridad de rociadores en los garajes; señalética; paneles; display de ruta; cronometría; protección solar de la cafetería; oficina del jefe de estación; balizamiento, etc.

Estas deficiencias explican, en buena medida, el retraso en la última fecha de apertura anunciada para una obra que desde el día de su adjudicación, el 2 de junio de 1995, hace más de ocho años, ha estado jalonada por un rosario de continuos aplazamientos.

Una obra interminable

El presupuesto máximo de licitación para las obras incluidas en el proyecto del intercambiador de transporte de Santa Cruz de Tenerife quedó establecido en poco más de tres mil millones de las antiguas pesetas, distribuidas en tres anualidades. Los trabajos recayeron en una UTE formada por las empresas Ferrovial S.A., Mejías y Rodríguez S.L. y Hormigones Insulares S.A., mientras el plazo de ejecución se fijó en 32 meses.

Posteriormente, el 7 de febrero de 1996, se adjudicó el contrato de dirección, supervisión y control de las obras por un presupuesto máximo de 70 millones de pesetas y un plazo de 32 meses.

Pero lo cierto es que una serie de complicaciones que condujeron, primeramente, a la paralización de las obras y, después, a un cambio en el equipo responsable de los trabajos alteraron un calendario que, a lo largo del tiempo, ha estado señalado por los retrasos.

Las previsiones que apuntaban a la inauguración del edificio en el año 2001 sufrieron un rotundo fracaso. Hasta el entonces presidente del Gobierno de Canarias, Román Rodríguez, se refirió a la segunda fase de las obras del intercambiador de Santa Cruz en su discurso de la nacionalidad de aquel año, quizás convencido de que el día de la apertura estaba cerca.

Pero, lejos de eso, nuevas fechas se fueron agolpando y se barajaban alternativas, mientras la capital santacrucera vivía ocupada por las obras en la zona de Tres de Mayo y Cabo-Llanos.

Cuando se anunció que la instalación estaría concluida a finales de mayo de 2002, sobrevino el temporal del 31 de marzo. Los daños sufridos en algunos muros del edificio fueron el argumento que explicó un nuevo retraso, esta vez hasta septiembre, pero que también fue incumplido.

El director general, Francisco Zumaquero, aludió entonces a la compleja fabricación de las puertas de las cocheras y a que la obra se ralentizaba porque estaban sin definir las conexiones del edificio con las vías exteriores: ordenar un tramo de la calle Fomento que presentaba un cambio de rasante; trasladar el edificio de Disa para instalar un carril-bus en esa misma vía y también en la calle 70...

Ahora se anuncia un nuevo final o el principio del elemento que definirá el transporte modal, tranvía y tren incluidos, de la Isla.