Internacional

Bush se come el pavo en Bagdad

En un golpe de efecto sin precedentes, el presidente de EEUU viajó en el más absoluto secreto a Irak la noche del miércoles para celebrar junto a las tropas norteamericanas el Día de Acción de Gracias.
AGENCIAS, Bagdad/EEUU
28/nov/03 23:12 PM
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En un intento de dar un nuevo golpe de efecto en el conflicto de Irak, el presidente de EEUU, George W. Bush, viajó ayer de manera inesperada a Bagdad, donde cenó con soldados estadounidenses con motivo del Día de Acción de Gracias.

La excusa fue la festividad más tradicional en EEUU y el deseo de agradecer a los soldados su esfuerzo para "derrotar a los terroristas", pero la visita recordó mu-cho a la que hizo el pasado 1 de mayo a un portaaviones para declarar cumplida la misión en Irak.

En una de sus puestas de escena favoritas, el presidente despistó a la prensa, aterrizó en Bagdad a oscuras y se enfundó una chaqueta militar para charlar con un grupo de 600 soldados en el aeropuerto de la capital iraquí, a los que incluso ayudó a servir la cena.

La Casa Blanca cuidó hasta el último detalle la estancia de poco más dos horas y media de Bush en Irak, la primera de un presidente de EEUU a ese país, y logró mantener en secreto un viaje que se empezó a planear a principios de esta semana, según varios medios.

Nadie sabía nada

El secretismo con el que se realizaron los preparativos fue tal que Laura Bush, la primera dama, no se enteró hasta el último momento y los padres del presidente, George y Barbara, tuvieron noticia del viaje al tiempo que la mayoría de los estadounidenses.

Oficialmente, Bush estaba en su rancho de Crawford (Texas) para pasar la jornada festiva con toda su familia.

Pero la realidad era que el presidente había viajado en la noche del miércoles a Washington, donde recogió a varios colaboradores y a un grupo de periodistas, que se comprometieron a no informar del viaje, para acompañarle en su vuelo a bordo del Air Force One.

"Si esto se sabe mientras estamos en el aire (con destino a Irak) habríamos dado la vuelta", manifestó a la prensa en el viaje de regreso el director de Comunicaciones de la Casa Blanca, Dan Bartlett, al subrayar los riesgos que implicaba la visita.

Los portavoces de la Casa Blanca mantuvieron la rutina de informar de las actividades del presidente y de dar hasta el último detalle del menú de la cena, a la que, pese a todo, el presidente pudo asistir dada la diferencia horaria con Bagdad.

El avión del presidente aterrizó en el aeropuerto de la capital iraquí en la más absoluta oscuridad para minimizar los riesgos de un ataque contra la aeronave, sobre todo después del que sufrió un avión de carga el pasado sábado.