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El Plan Urban supuso la conversión de los negocios obsoletos del casco en un centro comercial abierto y la recuperación del suelo para uso peatonal, aunque su asignatura pendiente son los aparcamientos. Ahora, los comerciantes plantean crear un consorcio de capital mixto.
30/nov/03 23:20 PM
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El Plan Urban es un modelo de gestión del que hoy se sienten satisfechos representantes políticos, comerciales, turísticos y vecinales. La actuación que se ejecutara desde finales de los años noventa hasta comienzos del siglo XXI, gracias a la inversión europea, significó un cambio en la cultura comercial de Santa Cruz.

El corazón de la capital tinerfeña abrió sus puertas a los vecinos y permitió desde entonces un diálogo entre peatones y negocios. Los obsoletos establecimientos se integraron en lo que hoy se conoce como centro comercial abierto, punto de partida para dar ahora otro salto: la constitución de un consorcio de capital mixto que permita afrontar con inversión pública y privada el mantenimiento y mejora del mobiliario urbano o de las zonas ajardinadas, como defiende el presidente de Zona Centro, Juan Farizo.

Las obras se ejecutaron, se invirtieron miles de millones de las antiguas pesetas, pero la tarea está inconclusa. Así lo reconoce no sólo el máximo responsable de la asociación de vecinos Los Caberos, sino hasta el concejal de Infraestructura y Obras, José Domínguez Pastor, que heredó la gestión de su antecesor, Norberto Plasencia.

En el debate celebrado en EL DÍA la misma jornada que el Príncipe visitaba Santa Cruz, José Domínguez Pastor sorprendió por su claridad a los contertulios al reconocer abiertamente que "el Plan Urban no está terminado" y, en particular, por adelantar los nuevos retos de la peatonalización. "Falta toda la calle Pi y Margall y estamos buscando la financiación a través de un convenio con el Cabildo. También está pendiente la trasera del Mercado Nuestra Señora de África, al margen de otras actuaciones que se van a ejecutar al amparo del nuevo Plan General, caso de los barrios de San Andrés y El Toscal".

Miguel Ángel González Suárez, presidente del Centro de Iniciativas y Turismo de Santa Cruz de Tenerife, afirmó que "el Plan Urban constituye la experiencia más reciente y positiva de recuperar los espacios invadidos por vehículos para el uso y disfrute de los ciudadanos". En función de los estudios que realiza esta institución entregada al análisis de las preferencias de los visitantes llegados a la Isla, "los turistas le dan al Urban una puntuación de notable alto en cuanto a calidad. Eso es una satisfacción, a pesar de los defectos que habrá que ir solucionando".

Para el presidente del CIT, el Urban permitió que "la ciudad, administrativa y comercial pasara a tener vida en horas en que no la tenía, como por ejemplo los fines de semana. La restauración, por ejemplo, es uno de los sectores que ha mejorado notablemente en los últimos años".

Pero para Ramón Jorge Frías, presidente de la Asociación de Vecinos Los Caberos, lo importante de una actuación urbanística no sólo es crearla sino consolidarla y, en particular, mantenerla. "El Plan Urban ha sido algo maravilloso, pero hay que velar por que se mantenga en buen estado".

"A los vecinos y comerciantes de la calle Fernández Navarro se nos vendió que saliendo desde la calle de El Castillo tendríamos una calle peatonal pasando por el Puente Serrador y el Mercado Nuestra Señora de África. Primer dijeron que sería semipeatonal, luego peatonal y para los comercios ha sido la muerte: ahora conviven coches y peatones y nadie sabe por dónde caminan unos y otros. Tal vez tendría que haber más flexibilidad con los comerciantes en las horas de carga y descarga, e impedir, por ejemplo, que motos y otros vehículos accedan a las zonas cerradas al tráfico".

Después de casi compartir una general felicitación general por los logros cosechados hasta ahora, y tras un primer turno de palabra, Juan Farizo pone el dedo en la llaga. "El Urban supone una expectativa interesante de futuro. En un estudio conjunto entre Zona Centro con la Sociedad de Desarrollo de Santa Cruz, el principal problema que se detectó fue la falta de aparcamientos".

Falta de aparcamientos

"Reclamamos que se construyan 5.000 estacionamientos coincidiendo con la remodelación de la plaza de España, la avenida de Anaga y el Puerto de Santa Cruz", hizo constar Farizo ante el concejal de Infraestructura, casi en un desafío por conocer la decisión municipal.

Farizo argumentó de forma gráfica las necesidades de Zona Centro. "Si los establecimientos que se reparten por el casco representan más o menos el doble de una superficie comercial cerrada y éstas últimas tienen una media de 2.000 aparcamientos, nosotros necesitamos 5.000. Pero no para funcionarios ni trabajadores, sino para los visitantes".

Este argumento suscitó la polémica, de la que no se ausentó José Domínguez Pastor: "Lo que no podemos pretender ?dijo a Farizo? es que un casco histórico más o menos grande tenga exactamente las mismas facilidades, ventajas o inconvenientes que un centro comercial cerrado". "Hay que buscar en el modelo abierto suficientes atractivos para que la gente acuda", dijo, y propuso "desde plantar árboles en un montón de calles con aceras anchas a dejar a los turistas en la parte alta, darles recorridos alternativos y buscar un lugar diferente para centralizar la llegada de las guaguas".

"Las basuras son otro asunto en el que no se están haciendo bien las cosas", argumentó Farizo, abriendo otro frente en el debate. "La administración inventó un sistema de un hueco en el suelo, pero, de las programadas inicialmente, cinco o seis no se llegaron a estrenar nunca y optaron por una fácil solución: le colocaron encima una maceta".

Haciendo un análisis global, el representante de los comerciantes de la Zona Centro dijo que "creo que hay un exceso de zona peatonal en el Urban", y apostó por la solución de "hacer calles transversales y unir zonas desasistidas como El Toscal, que carece casi de comercios. Se necesitan vías de desahogo anexas y a veces la presencia de guardias muertos como hay en toda Europa para propiciar la circulación lenta".

Sin embargo, Miguel Ángel González acercó la visión del turista. "Santa Cruz es una isla limitada y se venden 30.000 vehículos todos los años. Podemos dar cincuenta vueltas a la Isla poniendo un coche detrás de otro". El presidente del CIT, lejos de incrementar el viario en la zona peatonal, apostó por cambiar la mentalidad del ciudadano, "que quiere llevar el coche hasta la puerta de su local de destino. Es una gozada caminar, pero no lo hace nadie".

Durante el debate, el concejal de Infraestructura advirtió que "es muy difícil ver Santa Cruz desde una sola óptica a hacerlo desde una perspectiva global". "No creo que accesibilidad sea sinónimo de llegar con el coche hasta la puerta del comercio".

Domínguez Pastor apostó por mejorar la calidad del transporte público y dejar los vehículos privados en el extrarradio. "Yo soy un ciudadano de guagua, lo que quizás le ha permitido a alguno de mis compañeros bromear conmigo porque salgo del ayuntamiento y me voy a mi casa en guagua".

Sin embargo, el transporte público está por mejorar. "Las guaguas carecen de puntualidad", concluyeron todos. "El CIT es partidario de potenciar el transporte público que ahora funciona mal. Quizás haya que emprender más campañas de mentalización para fomentar su uso", defendió Miguel Ángel González.

"La mayoría de los usuarios utiliza la guagua en paradas interiores. Hay veces que esperas en la Rambla diez o quince minutos y luego te pasan hasta cuatro o cinco guaguas seguidas", comentó el concejal de Infraestructuras, quien adelantó que, según le informó el gerente de Titsa, "se están empezando a colocar sistemas GPS en estos vehículos públicos para saber en todo momento por dónde van".

Tanto Farizo como González Suárez coincidieron en reclamar de nuevo al ayuntamiento la mejora de la señalética. "Aquí vienen los visitantes y no saben por dónde ir". Miguel Ángel González puso el ejemplo de países europeos en donde "gracias al GPS, el pasajero que espera sabe cuánto tiempo tardará en pasar la guagua".