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Aznar apela a la unidad para legitimar la ocupación

El presidente del Gobierno defendió ayer en el Congreso su política de no dar ni un paso atrás y mantener la presencia española en Irak, a pesar de los últimos ataques terroristas.
AGENCIAS, Madrid
3/dic/03 14:15 PM
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El jefe del Ejecutivo, José María Aznar, llamó ayer a la unidad para respaldar la labor de los soldados y del personal civil españoles en Irak y dijo que el asesinato de siete agentes del CNI no fue un acto de resistencia, sino terrorista, y es un motivo más para permanecer en ese país y lograr su democracia.

En su comparecencia ante el pleno del Congreso para informar de la situación en Irak tras el asesinato de siete agentes del Centro Nacional de Inteligencia, Aznar enumeró los beneficios que ha reportado para la vida cotidiana en Irak la presencia española en este país.

En consecuencia, insistió en la necesidad de permanecer en Irak hasta la devolución de la soberanía con plenas garantías y dijo que España, en estos momentos, debe mantener la "serenidad y firmeza" para seguir asumiendo los riesgos y caminar hacia la plena democratización iraquí.

"España sigue tan comprometida como el primer día con la causa de la libertad, de la seguridad y de la estabilidad porque es nuestra causa", añadió Aznar, quien aseguró que eso supone "una tarea larga, penosa y difícil".

Por ello, hizo un llamamiento "al respaldo de todos a la labor de las Fuerzas Armadas españolas y del resto del personal que está en Irak" y a la "unidad en defensa de nuestra libertad y nuestra seguridad".

Tras señalar que conoce y respeta los puntos de vista de los grupos parlamentarios sobre la presencia de tropas españolas en Irak, señaló que España "necesita tener aliados y la solidaridad mutua es la base imprescindible de cualquier alianza entre países".

"No son resistencia"

Aznar hizo hincapié en que acciones como en las que fueron asesinados los agentes del CNI "no son resistencia, ni fuerzas de liberación ni nada que se le parezca, sino terroristas" y reconoció que en Irak hay "un grave problema de seguridad".

Un problema de "fanatismo" que deriva de que los partidarios de Sadam Husein no desean la presencia de otros países árabes, ni de la ONU, ni de expresiones de religiosidad que no estén bajo su control, ni de organizaciones humanitarias.

Ante ello, subrayó que la retirada nunca puede ser una opción porque supondría fortalecer el poder de los terroristas y ceder a su "chantaje. Nuestra retirada ?precisó? sería su triunfo".

Para Aznar, la comunidad internacional afronta el desafío de "los residuos de una dictadura que recurre al terrorismo para no desaparecer y de una red terrorista que se ha convertido en la amenaza global más grave".

El jefe del Ejecutivo, quien elogió el valor demostrado por los asesinados en su respuesta ante el "fuego cruzado" del que fueron objeto, se refirió a otros detalles de la acción que acabó con la vida de los siete agentes, como el hecho de que se intercambiaran órdenes y contactaran con la sede del CNI para solicitar ayuda.

Por su parte, el secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, pidió ayer a José María Aznar que rectifique y abandone la "confrontación y la obcecación" y no se limite a acudir exclusivamente al Parlamento en ocasiones como la de ayer, y le emplazó a debatir hasta alcanzar un acuerdo que cambie la actual estrategia respecto a Irak.

En su intervención en el Congreso de los Diputados, Rodríguez Zapatero aseguró que él ha cumplido con su obligación al denunciar "los errores" del Gobierno respecto a esta guerra y al señalar las consecuencias, y agregó que le gustaría haberse equivocado, pero "hoy es evidente -dijo- que el que se ha equivocado es Aznar".

Por eso insistió en la necesidad de recuperar el consenso en torno a una política exterior de Estado, y apuntó estar dispuesto a "superar la fase de discusión" sobre la responsabilidad de José María Aznar en las consecuencias de esta guerra "si a cambio" el presidente del Gobierno "rectifica y acepta buscar soluciones".

"Empezaré -precisó- por dar por buena" su anuncio, que "yo también traía", sobre que el ministro de Defensa, Federico Trillo, y el director del Centro Nacional de Inteligencia, Jorge Dezcallar, aportarán datos a la comisión de secretos oficiales del Congreso relacionados con la muerte de los siete agentes del CNI en Irak.

Tras indicar que su partido en "este día de luto" quiere ofrecer "diálogo y generosidad", el líder socialista solicitó que este debate no se cierre "en falso", por eso exigió que la reflexión abierta continúe en los ámbitos que el Gobierno entienda conveniente.

"La responsabilidad es suya"

Este debate debería seguir abierto, según el líder de la oposición, hasta que se alcance un acuerdo que "recupere" Irak, el orden internacional "maltrecho" por el unilateralismo y por la práctica de "guerras preventivas".

Hasta el día de ayer, según Zapatero, "la responsabilidad exclusiva de las posiciones que España ha adoptado respecto a esta guerra ha sido suya", en referencia a Aznar, a quien advirtió de que España siempre ha acertado cuando se han antepuesto "los valores que unen a los prejuicios que dividen".

Indicó que él quiere que los soldados españoles "puedan regresar cuanto antes", pero entiende que "debemos responsabilizarnos de lo que por su voluntad y contra la nuestra hemos contribuido a desencadenar" en ese país, por que "si abandonamos Irak a su suerte el desastre humano puede tener proporciones gigantes".

En un tono mucho más duro, el coordinador general de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, pidió el regreso inmediato de las tropas a España y exigió a Aznar responsabilidades por su política exterior, tras advertirle de que "ni la profesionalidad de los servicios de inteligencia ni la entereza de sus familias avalan su política".

Llamazares, quien después de varios meses volvió a lucir en la chaqueta la pegatina con el lema "No a la guerra", criticó duramente la política exterior del Gobierno.

El líder de IU mostró su "solidaridad" con las familias de las víctimas y los funcionarios del CNI, "que cumplían órdenes", pero también reiteró su condena a "esta guerra inútil y sus crímenes", y recordó a "todas sus víctimas: centenares de militares y cientos de miles de civiles, la mayoría iraquíes".

"¿Cómo ha sido posible?"

"Asistimos a la crónica trágica de unas muertes anunciadas, y queremos que sean las últimas", denunció, y exigió una reunión de la Comisión de Secretos Oficiales para explicar "cómo ha sido posible una nueva emboscada, qué medidas de alerta existen, qué apoyo se ha recibido de EEUU".

Más en consonancia con la posición del Gobierno, el portavoz de CiU en el Congreso, Xavier Trias, defendió la permanencia de tropas extranjeras en Irak, incluidas las españolas, pero invocó a la "responsabilidad" del presidente del Gobierno, José María Aznar, para que medie entre la UE y los EEUU a fin de "reconducir" la "caótica" situación del país.

En este contexto, dijo que Es-paña "puede jugar un papel importante" y el Gobierno del PP "puede y debe liderar nuevas vías de diálogo dentro de la UE, y entre Europa y los EEUU".