Jornada Deportiva

Ronaldo decidió el derby

El Real Madrid se ensañó con el vecino de la ciudad, le dio un baño de buen juego, que no se tradujo en un resultado abultado, y demostró que su plantilla se esmera en las grandes ocasiones. El partido modificó su guión muy pronto, con la primera jugada tras el saque de centro a cargo del equipo local. De ahí, el balón llegó al delantero brasileño y marcó. Sólo habían pasado 13 segundos.
4/dic/03 12:54 PM
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El Madrid se enfadó muy pronto. Y es que durante la semana le habían tocado la fibra sensible. En el ambiente de la ciudad, el Atlético se había crecido. Su histórica aparición en los puestos de la Liga de Campeones motivaba un ambiente de euforia que en sólo 13 segundos se encargó Ronaldo de desactivar.

La experiencia dicta en los últimos tiempos que no conviene irritar en demasía a los jugadores de Carlos Queiroz. Es mejor no marear a la "bestia". Y es que el Madrid salió volcado y acelerado. Ronaldo apareció enseguida con ese aura que tienen los elegidos para definir arriba con facilidad pasmosa. Su genial autopase dentro del área permitió al brasileño mantener su magnetismo ante el gol. No se había sentado aún el público en sus asientos cuando el Real Madrid ya mandaba a la lona a su eterno rival.

El 1-0 tan madrugador marcó el devenir del partido. Vivió el Atlético en estado de shock durante media hora. El tiempo justo para que el Madrid diera un recital de controles, taconazos y desmarques de ruptura, con Zidane al frente. Tal y como se había puesto el partido, con todo el viento favor, el reto del Madrid fue resolver cuanto antes el derby para irse tranquilo al descanso.

El 2-0 de Raúl fue otra acción repleta de talento e inteligencia. Un pase cruzado de Beckham desde la derecha lo vio Raúl de inmediato en el área. Burgos afrontó mal la situación y Raúl, con inteligencia, como si tuviera un ojo en la nuca, vio de reojo la salida del Mono Burgos y mandó de cabeza el balón a la red. Fue un tanto que define el talento de Raúl, de un tipo que sabe leer el fútbol un segundo antes que el resto. El tiempo justo para tumbar a tu enemigo.

Es el fútbol un deporte de engaño, de anticipación y en el área Raúl maneja todos esos códigos con una suficiencia al alcance de muy pocos en el mundo. Con el cómodo 2-0 el Madrid convirtió el Bernabéu en un rondo gigante. Comenzó a tocar y tocar entre los olés del público.

Es este equipo de Carlos Queiroz un colectivo de individuos capaz de deparar un fútbol de altos vuelos como el de ayer y de bajar el pistón cuando parece que el entorno que rodea el club deja de apretar y exigir a sus jugadores.

Sin embargo, no todo fue perfecto en el Madrid. No se le puede exigir un diez en todo, pero debe aspirar al sobresaliente.

Quien rebañó lo que quedaba suelto en su área en un mal día de Raúl Bravo fue Paco Pavón. Su concurso fue determinante en el primer tramo. Y es que el Real Madrid manejó bien sus registros, que sólo se vieron en peligro a la contra por el Atlético, bien con la salida del balón de Simeone desde atrás o con los pases largos de Lequi. Esto fue puro espejismo. Duró muy poca esta actitud.

Simeone recibió a Ronaldo como pudo. Ronaldo puso la quinta velocidad con su habitual recurso: bicicleta, amague y disparo certero. Su potencia es casi imposible de debilitar, esté quien esté delante, Simeone o el que aparezca frente a él. El Real Madrid vivió del buen trato del balón.

El segundo tiempo caminó en la misma dirección. De inmediato, a los 49 minutos llegó la jugada de la noche. En dos segundos mandó el Madrid un par de balones al palo. Ronaldo y Raúl empataban a todo. En goles y en postes. Todo comenzó con un slalom de Ronaldo que culminó con un sutil balón a la madera. El rechace le llegó a Raúl que mientras se caía al suelo logró enganchar la pelota a contrapié y mandarla al palo.

Nunca pudo asentarse el Atlético. Sólo apareció en los últimos minutos. Era tarde. Le faltó empuje y decisión. No apareció Ibagaza, tampoco hubo noticias de Nikolaidis y sólo Sergi intentaba aguantar el tipo en el particular duelo que mantuvo con su amigo Luis Figo, quien por cierto le fue ganando la partida a medida que pasaban los minutos. Naufragó, en resumen, el atlético. Queiroz ganó la partida a Manzano.

los entrenadores

Queiroz se queda con el colectivo

Carlos Queiroz, entrenador del Real Madrid, reconoció que "las individualidades son importantes en todos los equipos", pero prefirió destacar "la exhibición colectiva" de sus jugadores en el partido contra el Atlético de Madrid. "Las individualidades son importantes en el fútbol y algunas veces marcan la diferencia, pero me gustaría destacar la exhibición colectiva del equipo, que ha jugado muy concentrado durante los noventa minutos", dijo. "El Atlético no ha perdido la cara al partido y hemos tenido que estar muy pendientes de ellos. La defensa ha estado especialmente trabajadora y en su sitio y eso se consigue gracias a un gran trabajo de todos", indicó Queiroz.

Manzano no puso peros a la derrota

Gregorio Manzano, técnico del Atlético de Madrid, aceptó la derrota de su equipo como consecuencia de "los aciertos del rival y los no aciertos de su equipo". "El primer gol ha sido un acierto de Ronaldo y nosotros hemos estado pasivos colectivamente. No pensábamos que el Madrid se iba a conectar tan rápido. Este gol ha marcado el devenir del partido y si no se hubiera marcado la situación, posiblemente, hubiera sido diferente", explicó Manzano. "Cuando estábamos entrando en el partido, Raúl volvió a marcar y puso las cosas muy de cara para su equipo. Nosotros hemos tenido nuestras oportunidades, pero no las hemos metido", siguió el preparador atlético. No obstante, el técnico se mostró satisfecho con el juego desplegado por su equipo. "Nuestro único problema ha sido que no hemos podido materializar las ocasiones", finalizó Manzano.