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Un brutal ataque del separatismo chechén se salda con 40 muertes

El atentado suicida contra un tren de pasajeros perpetrado ayer por cuatro terroristas de la república caucásica causó, al menos, 160 heridos, a dos días de las elecciones legislativas en Rusia.
AGENCIAS, Moscú
6/dic/03 14:15 PM
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Los preparativos de los comicios legislativos que mañana se celebran en Rusia parecen haber acaparado excesivamente la atención de las Fuerzas de Seguridad rusas, preocupadas sobre todo por garantizar una jornada electoral sin incidentes.

Es posible también que la relativa disminución de la actividad terrorista en el conjunto del país en las últimas semanas hiciera que la Policía se confiara y bajase la guardia. Lo cierto es que, tras un pequeño paréntesis, el horror de las bombas vuelve a hacer acto de presencia en Rusia.

Cuarenta personas muertas y más de cien heridos es el saldo del atentado terrorista perpetrado ayer en la región rusa de Stávropol, muy cerca de la conflictiva república de Chechenia.

Al parecer, el artefacto explosivo, adosado al cuerpo de un hombre, uno de los terroristas participantes, tenía una potencia equivalente a unos seis kilos de TNT.

Nikolái Pátrushev, director del Servicio Federal de Seguridad (FSB, antiguo KGB), informó a Putin de que en el ataque con explosivos contra el tren de cercanías "participaron tres mujeres y un hombre, cuyas identidades no han sido establecidas".

El escenario de la tragedia fue el mismo que el del atentado del pasado 15 de septiembre: la línea del ferrocarril Kislovodsk-Mineralnie Vodi. Eran aproximadamente las 7:45 de la mañana (tres horas menos en Canarias) cuando una fuerte explosión sacudió el vagón número dos de un tren de cercanías abarrotado de escolares y de personas que se dirigían a sus trabajos.

La deflagración, que se produjo poco antes de que el cercanías llegase a la estación de la localidad de Essentukí, partió literalmente por la mitad el carruaje y provocó el descarrilamiento de varias de las unidades del convoy.

Según testigos presenciales, fragmentos de la carrocería del vagón salieron despedidos a más de 200 metros. Cuando llegaron los bomberos y los equipos de rescate, aún se levantaba una enorme columna de humo mientras se escuchaban los desgarradores gemidos de las personas que quedaron atrapadas entre el amasijo de hierros chamuscados en los que quedó convertido el vagón. Pocos minutos más tarde, junto a la vía se apilaban los cadáveres.

En el lugar de la explosión perecieron 32 personas. Otras ocho fallecieron de camino al hospital o cuando se encontraban en la mesa de operaciones. De las entre 160 y 200 personas que resultaron heridas, cien permanecían anoche hospitalizadas y 16 se encontraban en estado crítico.