Sucesos

Carguen, apunten... FUEGO

En la galería de tiro situada en la Comisaría de Tres de Mayo, los agentes del CNP hacen prácticas para tener bien afinada la puntería.
NURIA DÍAZ, S/C de Tenerife
7/dic/03 10:25 AM
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NURIA DÍAZ, S/C de Tenerife

Un funcionario del Cuerpo Nacional de Policía puede pasar toda su vida profesional sin tener que usar su arma reglamentaria, sin embargo deben estar entrenados y preparados para lo que pueda ocurrir. Por ello, el Plan Nacional de Tiro establece que los policías nacionales tienen que realizar prácticas de tiro un mínimo de cuatro veces al año.

Ante una agresión externa, los funcionarios policiales tienen tres segundos, durante los cuales deben saber qué es lo que ocurre, analizar la situación y, por último, responder con eficacia.

En la galería de tiro sólo se les prepara para saber responder con el arma ante estas contingencias, "el resto lo debe poner el policía", como afirma uno de los instructores de tiro que preparan a los funcionarios de la Comisaría Provincial de Santa Cruz de Tenerife.

En estos entrenamientos se les indica que las intervenciones con armas de fuego han de ser rápidas y que siempre deben hacer dos disparos seguidos "para anular la agresión", pues de lo contrario el agresor podría tener tiempo para disparar a los policías.

Se trata de salvar vidas

Los instructores destacan además que en estas clases se enseña que en una intervención de estas características no se trata de matar a nadie, sino de salvar vidas.

Lo primero en lo que se les adiestra es en usar el arma para evitar accidentes y luego se pasa al entrenamiento, que tiene cinco niveles. En el inicial, se potencia la precisión en el tiro. Posteriormente, deben entrenarse en las posiciones operativas del tiro policial, para lo que se realizan ejercicios detrás de parapetos minimizando los tiempos de reacción.

Cuando ya se es diestro estas dos primeras fases, en el tercer nivel de entrenamiento se utiliza un recorrido ficticio en el que se juega con tiempos y posiciones para que los funcionarios adquieran destreza en los desplazamientos con el arma en posición de fuego. En el cuarto nivel se potencia la destreza y la velocidad del agente y, por último, se recrean en la galería de tiro situaciones que se han dado en la realidad, para estudiar cuál es la mejor forma de enfrentarse a ellas.

Sin embargo, instructores y alumnos son conscientes de que el delincuente juega con una gran ventaja y es que cree que no tiene nada que perder. Los agentes saben que si disparan su arma van a producir un daño y que éste puede tener consecuencias.