Sucesos

Muere al mediar en una reyerta un joven de 17 años en el Puerto de la Cruz

Yeray E.H., vecino de El Toscal-Longuera, falleció tras recibir dos puñaladas en los subterráneos de la avenida Generalísimo Franco la madrugada del domingo. Familiares de la víctima incidieron en que todos los indicios apuntan a un individuo de origen magrebí que, aseguraron, habría sido ya detenido.
EL DÍA, S/C de Tenerife
8/dic/03 10:25 AM
Edición impresa

Yeray E.H., un joven de 17 años vecino del barrio de El Toscal-Longuera (municipio de Los Realejos), falleció a consecuencia de dos puñaladas alrededor de las tres de la madrugada del domingo en los subterráneos de la avenida Generalísimo Franco de Puerto de la Cruz.

Según explicaron familiares de la víctima a EL DÍA , Yeray se encontraba en esos momentos con unos amigos cuando trató de mediar en una pelea, momento en el que uno de los participantes agredió al joven con un arma blanca, hiriéndolo gravemente en el hígado y en el muslo.

En la ambulancia que le trasladaba a una clínica de Puerto de la Cruz sufrió una parada cardíaca de la que pudo ser reanimado. No tuvo, sin embargo, la misma suerte al llegar al centro sanitario, donde falleció.

Las mismas fuentes informaron de que las sospechas de la agresión se centran en una persona de origen magrebí residente en el barrio de La Vera con antecedentes penales que ya habría sido detenida, extremo que no pudo ser confirmado por la Policía.

"Ni un solo policía"

Otras fuentes, también de la familia, ratificaron la primera de las versiones y comentaron con gran tristeza a este periódico que el suceso tuvo lugar sobre las 3:30 horas en una discoteca de la zona.

Siempre según su explicación, en el momento de los hechos no se presentó "ni un solo policía" y agregaron que "según me comentaron su madre y algunas personas, se cree que fue un moro quien le asestó la puñalada. El niño tenía 17 años, para 18, fue recogido por una ambulancia no medicalizada, y cuando llegó a la clínica San Fernando ya estaba muerto. La discoteca apagó todas las luces y echó a todo el mundo fuera, y por lo que tengo entendido, se han lavado las manos como Poncio Pilatos".

Este familiar agregó que se desconoce exactamente dónde ocurrió el incidente, si fue dentro o fuera del recinto. Señaló su protesta por el tiempo transcurrido entre el suceso y la llegada de los primeros auxilios.

Insistió en señalar los comentarios que apuntan a que fue presuntamente un magrebí quien lo apuñaló.

La muerte de Yeray ha causado honda impresión en los vecinos de El Toscal-Longuera, en Los Realejos, que se volcaron en muestras de afecto y de solidaridad con la familia. La capilla ardiente fue instalada en la iglesia del barrio, que ayer tarde se encontraba enormemente concurrida.

Amigos y familiares

Un taxista mostró su estupor por lo ocurrido, pero alegó que "el Puerto de la Cruz, a partir de las cuatro o cinco de la mañana, es un desastre completo por la carencia de vigilancia policial. El peligro real reside en la circulación de la droga por los centros de diversión y los estupefacientes que se expenden en las discotecas. No es de extrañar que la gente salga loca. Es raro que no haya reyertas".

Decenas de personas se congregaron ayer en la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe del barrio del que era originario el joven y en la que quedó instalada la capilla ardientes, después de que se realizara la autopsia.

Yeray E.H. vivía actualmente en Puerto de la Cruz, donde trabajaba en un hotel del municipio, a pesar de ser originario de Los Realejos.

Quienes le conocieron dicen de él que era un joven cariñoso, trabajador y serio. Jugador de fútbol, militaba en el equipo de la zona desde hacía 10 años, aunque el pasado sábado no acudió a jugar por motivos de trabajo.

Yeray E.H., un joven de 17 años vecino del barrio de El Toscal-Longuera (municipio de Los Realejos), falleció a consecuencia de dos puñaladas alrededor de las tres de la madrugada del domingo en los subterráneos de la avenida Generalísimo Franco de Puerto de la Cruz.

Según explicaron familiares de la víctima a EL DÍA , Yeray se encontraba en esos momentos con unos amigos cuando trató de mediar en una pelea, momento en el que uno de los participantes agredió al joven con un arma blanca, hiriéndolo gravemente en el hígado y en el muslo.

En la ambulancia que le trasladaba a una clínica de Puerto de la Cruz sufrió una parada cardíaca de la que pudo ser reanimado. No tuvo, sin embargo, la misma suerte al llegar al centro sanitario, donde falleció.

Las mismas fuentes informaron de que las sospechas de la agresión se centran en una persona de origen magrebí residente en el barrio de La Vera con antecedentes penales que ya habría sido detenida, extremo que no pudo ser confirmado por la Policía.

Otras fuentes, también de la familia, ratificaron la primera de las versiones y comentaron con gran tristeza a este periódico que el suceso tuvo lugar sobre las 3:30 horas en una discoteca de la zona.

Siempre según su explicación, en el momento de los hechos no se presentó "ni un solo policía" y agregaron que "según me comentaron su madre y algunas personas, se cree que fue un moro quien le asestó la puñalada. El niño tenía 17 años, para 18, fue recogido por una ambulancia no medicalizada, y cuando llegó a la clínica San Fernando ya estaba muerto. La discoteca apagó todas las luces y echó a todo el mundo fuera, y por lo que tengo entendido, se han lavado las manos como Poncio Pilatos".

Este familiar agregó que se desconoce exactamente dónde ocurrió el incidente, si fue dentro o fuera del recinto. Señaló su protesta por el tiempo transcurrido entre el suceso y la llegada de los primeros auxilios.

Insistió en señalar los comentarios que apuntan a que fue presuntamente un magrebí quien lo apuñaló.

La muerte de Yeray ha causado honda impresión en los vecinos de El Toscal-Longuera, en Los Realejos, que se volcaron en muestras de afecto y de solidaridad con la familia. La capilla ardiente fue instalada en la iglesia del barrio, que ayer tarde se encontraba enormemente concurrida.

Un taxista mostró su estupor por lo ocurrido, pero alegó que "el Puerto de la Cruz, a partir de las cuatro o cinco de la mañana, es un desastre completo por la carencia de vigilancia policial. El peligro real reside en la circulación de la droga por los centros de diversión y los estupefacientes que se expenden en las discotecas. No es de extrañar que la gente salga loca. Es raro que no haya reyertas".

Decenas de personas se congregaron ayer en la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe del barrio del que era originario el joven y en la que quedó instalada la capilla ardientes, después de que se realizara la autopsia.

Yeray E.H. vivía actualmente en Puerto de la Cruz, donde trabajaba en un hotel del municipio, a pesar de ser originario de Los Realejos.

Quienes le conocieron dicen de él que era un joven cariñoso, trabajador y serio. Jugador de fútbol, militaba en el equipo de la zona desde hacía 10 años, aunque el pasado sábado no acudió a jugar por motivos de trabajo.