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FELIPE JUAN GONZÁLEZ GARCÍA

San Juan de la Rambla y la tercera edad


13/dic/03 18:47 PM
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LA DENOMINACIÓN "tercera edad" ha ido adquiriendo arraigo en nuestra sociedad en general y, por supuesto, en el municipio de San Juan de la Rambla. Han surgido; sin embargo, opiniones para todos los gustos. Siempre se escucha algún criterio en el sentido de que es necesario "llamar a las cosas por su nombre", añadiendo que los sinónimos de viejo y anciano, como longevo, mayor, edad madura y el propio de tercera edad, son vocablos tendentes a una interpretación más cursi y sofisticada del significado que se pretende. En cualquier caso, el enfoque semántico aplicable a la palabra "viejo" está siempre en función de la imagen subjetiva de sectores de población o áreas geográficas de nuestro idioma. En Cuba, por ejemplo, el término viejo tiene una significación amable y cariñosa, nunca de menosprecio. A este respecto, nos viene a la mente aquella frase expresada en una escena teatral de ambiente guajiro, en la que el novio le decía a su joven prometida: "Ven acá, vieja, cariño mío, desde que acabe el batey me casaré contigo".

No obstante, lo que nos apetece comentar hoy es el cambio total, para bien, experimentado en las personas mayores de nuestra localidad, cuyo proceso se ha venido realizando desde el último medio siglo hasta la actualidad. Hace unos cincuenta años era muy difícil encontrar a un jubilado percibiendo una pensión que le permitiera resarcirse moral y materialmente de toda una vida laboral, a no ser, claro está, de aquellos ?muy pocos? que contaban con la solidez de un holgado patrimonio. En aquellas circunstancias, aquel anciano, aunque siguiera contando con el cariño de los suyos, veía claramente que su raquítico futuro se hallaba impregnado de una profunda soledad, con una carencia total de ilusiones en su ambiente convivencial.

Hoy, afortunadamente, el colectivo de mayores de esta localidad y todos los pueblos en general, cuentan con una serie de alicientes y bien merecidos estímulos que nos permiten contemplar un horizonte, si no de completa felicidad, por lo menos de una vida más entrañable y amena. El avance más fundamental en las reivindicaciones se orienta en el sentido de que es muy difícil encontrar una persona mayor que, aunque sea de escasa cuantía, no perciba su pensión. Esto, indudablemente, ayuda a recuperar parte de esa dignidad que siempre ha brillado por su ausencia para este sector de la sociedad. Antes puede decirse que los abuelos, para remediar cualquier necesidad personal, se veían obligados a implorar una especie de "caridad doméstica" dentro de los componentes del seno familiar.

Además del estímulo de la pensión, existen en la actualidad en los centros de día, actividades lúdicas y de ocio que nos permiten resumir diciendo que las circunstancias han cambiado como del día a la noche o, mejor dicho, como de la noche al día. En este caso el orden de los factores sí altera el producto.

Nos resta agradecer a las autoridades, especialmente al Cabildo Insular, la indudable sensibilidad que ha tenido ?y sigue demostrando? con este sector.

FELIPE JUAN GONZÁLEZ GARCÍA