Vivir

Tres rumanos y un marroquí estrenaron ayer en Hoya Fría

La plantilla policial del Centro de Internamiento de Inmigrantes no está cubierta. Además, esta instalación sólo contará con 27 agentes, a pesar de que estaban previstos 32.
EL DÍA, S/C de Tenerife
16/dic/03 0:11 AM
Edición impresa

El Centro de Internamiento para Inmigrantes de Hoya Fría se abrió ayer oficialmente con el ingreso de tres rumanos, entre ellos una mujer, y un marroquí, procedentes de la Comisaría de Playa de Las Américas, según explicó el director del centro, Manuel Macías Macías.

Aunque estaba prevista también la llegada de un senegalés, no fue posible porque el juez no había dictado el auto de internamiento.

Macías aseguró que Hoya Fría recibirá a inmigrantes que están de forma irregular en el territorio y no por cometer actos delictivos. La infraestructura tiene capacidad para 250 personas, 50 de ellas mujeres.

La plantilla policial todavía no está cubierta. Sólo se han incorporado catorce de los 27 que se encargarán de su custodia, pese a que en un principio estaban previstos 32. No obstante, Macías señaló ayer que, de momento, los que hay son suficientes para su vigilancia.

El director explicó el día a día de los inmigrantes señalando que se levantarán a las 8:30 y tendrán una hora para arreglarse hasta el desayuno. Después, tras dos o tres horas de recreo, en las que podrán salir al patio, ver la televisión, escribir cartas o mantener entrevistas con abogados o cónsules, se les servirá la comida ?atendida por un "catering"? para dedicar un tiempo al descanso antes de volver a salir al patio otras tres horas antes de la cena. Los fines de semana podrán recibir la visita de familiares y amigos.

El director recalcó que los internos de este centro permanecerán en el mismo un máximo de 40 días, el tiempo reglamentario para tramitar su expediente de expulsión.

Macías hizo hincapié en que no se trata de un recinto penitenciario, pero la seguridad es máxima. Una sala de cámaras con cinco pantallas controla los movimientos de los internos. Además, en cada una de las plantas hay un puesto de control con teléfono.

Al patio de las mujeres se accede desde su propio módulo. Los hombres cuentan con otro lugar de esparcimiento separado por una alta alambrada.

Las celdas tienen literas, cuatro o seis, sin ropa de cama, sólo con una colchoneta y mantas.

El Centro de Internamiento para Inmigrantes de Hoya Fría se abrió ayer oficialmente con el ingreso de tres rumanos, entre ellos una mujer, y un marroquí, procedentes de la Comisaría de Playa de Las Américas, según explicó el director del centro, Manuel Macías Macías.

Aunque estaba prevista también la llegada de un senegalés, no fue posible porque el juez no había dictado el auto de internamiento.

Macías aseguró que Hoya Fría recibirá a inmigrantes que están de forma irregular en el territorio y no por cometer actos delictivos. La infraestructura tiene capacidad para 250 personas, 50 de ellas mujeres.

La plantilla policial todavía no está cubierta. Sólo se han incorporado catorce de los 27 que se encargarán de su custodia, pese a que en un principio estaban previstos 32. No obstante, Macías señaló ayer que, de momento, los que hay son suficientes para su vigilancia.

El director explicó el día a día de los inmigrantes señalando que se levantarán a las 8:30 y tendrán una hora para arreglarse hasta el desayuno. Después, tras dos o tres horas de recreo, en las que podrán salir al patio, ver la televisión, escribir cartas o mantener entrevistas con abogados o cónsules, se les servirá la comida ?atendida por un "catering"? para dedicar un tiempo al descanso antes de volver a salir al patio otras tres horas antes de la cena. Los fines de semana podrán recibir la visita de familiares y amigos.

Día a día en el centro

El director recalcó que los internos de este centro permanecerán en el mismo un máximo de 40 días, el tiempo reglamentario para tramitar su expediente de expulsión.

Macías hizo hincapié en que no se trata de un recinto penitenciario, pero la seguridad es máxima. Una sala de cámaras con cinco pantallas controla los movimientos de los internos. Además, en cada una de las plantas hay un puesto de control con teléfono.

Al patio de las mujeres se accede desde su propio módulo. Los hombres cuentan con otro lugar de esparcimiento separado por una alta alambrada.

Las celdas tienen literas, cuatro o seis, sin ropa de cama, sólo con una colchoneta y mantas.