Tenerife Sur

La carpa oscura

Los graves incidentes registrados en los últimos años en la "carpa de la marcha" de Adeje generaron muchas quejas vecinales y advertencias policiales. Ahora, el ayuntamiento la ha suspendido.
PEDRO FUMERO, Adeje
21/dic/03 19:49 PM
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PEDRO FUMERO, Adeje

Hace algo más de una década, las fiestas de algunos pueblos empezaron a incluir en su programa el "ventorrillo de la marcha", un espacio para la juventud donde poder bailar con ritmos diferentes al merengue o el "sonido gomero". La propuesta tuvo un considerable éxito y, con el paso de los años, aumentó la concentración de jóvenes en sus inmediaciones. Adeje fue uno de los pueblos que desde el primer momento acogió la idea en sus festejos de octubre y, de hecho, los programadores también incluyeron dicha área alternativa en la celebración del Fin de Año.

Desde aquella época hasta ahora, el "ventorrillo" de la villa sureña se ha convertido en una gran carpa, con muchísima más gente, aunque cada vez de menor edad. En realidad, la inmensa mayoría de sus clientes actuales son adolescentes e, incluso, niños de 12 años.

Hace tiempo que los vecinos del casco comenzaron a denunciar que era un enclave propicio para el tráfico de casi todas las drogas e, incluso, para iniciar en su consumo a los menores.

Años atrás, un ex director general de Drogodependencias del Gobierno de Canarias planteaba en una conversación informal la necesidad de controlar este tipo de oferta de ocio, ya que los "ventorrillos de la marcha" eran uno de los principales focos para incentivar la adicción a sustancias estupefacientes entre adolescentes.

Es decir, que los esfuerzos realizados por las diferentes administraciones públicas y el dinero invertido en campañas de prevención durante años se podían tirar por la borda con la autorización de este tipo de concentraciones.

Paralelamente a este fenómeno, se ha elevado el nivel de inseguridad ciudadana en su entorno. En los últimos años se ha detectado un creciente número de reyertas, algunas de ellas con heridos graves por arma blanca.

Y, por supuesto, esta realidad no ha pasado desapercibida para agentes de la Policía Local encargados de vigilar dicho espacio festivo, quienes han practicado detenciones de algunos de los responsables de las peleas.

Miembros de este cuerpo han llegado a advertir a las autoridades municipales de que la permisividad puede generar en estos casos supuestas infracciones penales. Fuentes policiales coinciden con los ciudadanos al no entender por qué se ha autorizado la apertura de los ventorrillos hasta las 7:00 horas, por lo que los ruidos, las agresiones y detenciones duran hasta bien entrada la mañana.

Algunos agentes también se han preguntado para qué efectúan intensas labores de vigilancia en zonas públicas o centros educativos durante el resto del año, si después existe tanta tolerancia con la "carpa".

Tras los graves incidentes registrados en las últimas fiestas patronales, los responsables del ayuntamiento han decidido tener en cuenta las críticas y acabar con la citada oferta de ocio. Este fin de año no habrá "carpa". La fiesta volverá a estar concentrada en la plaza de la villa.