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La Policía evita una masacre de ETA en la estación de tren de Chamartín

Dos etarras que fueron interceptados en Hernani y San Sebastián pretendían hacer estallar cincuenta kilos de explosivos el día de Nochebuena en la concurrida estación, una de las que soporta mayor afluencia de viajeros de Madrid. Un interrogatorio policial pudo desvelar los planes de la banda armada.
COLPISA, Madrid
26/dic/03 0:36 AM
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ETA quiso provocar el día de Nochebuena una auténtica masacre en la madrileña estación de RENFE de Chamartín, la más concurrida de la capital de España. A las 15:55 horas del miércoles, momento de gran afluencia de viajeros que corrían a sus hogares para pasar las fiestas con sus familias, deberían haber hecho explosión dos bombas diferentes con cerca de cincuenta kilogramos de "titadyne" (dinamita industrial). Uno de los artefactos llegó incluso a ser introducido en el tren que salió el miércoles por la mañana de Irún (Guipúzcoa) con destino a Madrid y que a la hora prevista por los terroristas debía estar parado ya en los andenes de la terminal madrileña.

Agentes de la Brigada Regional de Información de la Policía Nacional, que detuvieron a los dos etarras que intentaron perpetrar el doble atentado, impidieron los planes de la organización, que pretendía ejecutar uno de los mayores atentados de su historia, acción que iba a ser completada horas después con el "efecto multiplicador" de otras dos pequeñas bombas en líneas férreas de Aragón.

La operación antiterrorista que impidió que los etarras tiñeran de sangre la Navidad tuvo su origen en los seguimientos a Garikoitz Arruarte Santacruz, un miembro "legal" (no fichado) de ETA, de 24 años y vecino de Hernani (Guipúzcoa), de quien los servicios de Información de la Policía Nacional sospechaban que había entrado a formar parte de la banda.

A primera hora de la mañana del miércoles, el terrorista fue localizado en el aparcamiento situado frente a la Estación del Norte de San Sebastián, en el Paseo de Francia de la capital guipuzcoana. Los agentes vieron cómo Arruarte había cogido del maletero de un coche cercano un bulto muy pesado para sus dimensiones y, tras coger un carrito, se encaminaba a la terminal mirando constantemente hacia atrás.

A las puertas de la estación fue interceptado por los agentes de la Policía. Y saltó la alarma: el activista, que iba armado con una pistola pero que no opuso resistencia, portaba en la maleta 28 kilos de dinamita industrial, un detonador, cordón detonante para reforzar la explosión, un temporizador para programar la bomba y una peluca para caracterizarse. En su bolsillo, un billete para el tren "Intercity 202" que salía a las 8:15 horas de Irún y que el terrorista pretendía abordar a las 8:30 horas en su primera parada con destino a Madrid: la estación de San Sebastián.

Un primer interrogatorio permitió conocer los planes del terrorista: el arrestado pretendía dejar la bomba en el convoy y luego abandonar de inmediato el tren. El artefacto iba a ser programado para estallar sobre las 16:00 horas, unos 40 minutos después de que el tren llegara a la estación de Chamartín.

Los agentes lograron hacerle confesar, además, que otro compañero suyo, el también "legal" Gorka Loran Lafourcade, de 25 años, había podido dejar otra mochila de similares características en el tren que, a esas horas ya casi estaba llegando a Vitoria con 190 pasajeros en sus vagones.

La Secretaría de Estado para la Seguridad coordinó el delicado dispositivo para hallar el segundo artefacto. La policía desalojó la estación e hizo descender a los pasajeros del tren. Los perros de los TEDAX no tardaron en encontrar la segunda maleta en un portaequipajes del convoy: la bomba estaba compuesta por una veintena de kilos de titadyne reforzado y su temporizador ya había sido activado para hacer estallar el artefacto a las 15:55 horas.