Sucesos

Condenados por no informar de que un feto tenía malformaciones


EFE, Madrid
27/dic/03 10:27 AM
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EFE, Madrid

El Tribunal Supremo ha ordenado indemnizar con más de 360.000 euros a un niño que nació con graves malformaciones y cuya madre no pudo interrumpir el embarazo porque los médicos no la informaron a tiempo de que al feto le faltaban el riñón, el esqueleto de la pelvis y la pierna izquierda.

En una sentencia, el Supremo condena a tres de los médicos que atendieron a la madre durante el embarazo a pagar 360.607,26 euros y también ordena que el Hospital Universitario Materno Infantil Valle de Hebrón, el Institut Catalá de la Salut y su compañía aseguradora respondan, solidariamente, de la misma cantidad.

Con esta resolución, el Alto Tribunal anula la sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona que, en enero de 1998, había absuelto a los demandados.

El 30 de junio de 1993 M.D.G.M. dio a luz un niño que presentó al nacer diversas malformaciones y anomalías físicas.

Según el Supremo, las deficiencias, que tienen carácter genético, "no fueron detectadas durante el embarazo y, por consiguiente, no se le proporcionó a los progenitores información alguna al efecto".

Además, el Supremo considera probado que ya en el informe de la primera de las ecografías que se le realizó a la futura madre, en febrero de ese año y a las veinte semanas y tres días de gestación, se desprende que la profesional que la atendió, "cuando menos, sospecha que falta una de las dos arterias". Para la Sala, la doctora "es consciente de que (en caso de confirmar ese diagnóstico) existe el riesgo de malformaciones porque cumple con la exigencia de requerir un control para dentro de dos o tres semanas".

De esta forma, el 16 de marzo de 1993, se practica una nueva ecografía de cuyo informe "se deduce (...) que hay normalidad en las extremidades y que el cordón umbilical tiene los tres vasos", siempre según la sentencia.