La Laguna

El antiguo polvorín de Taco será declarado Bien de Interés Cultural

La importancia de este depósito de material del Ejército es que es el segundo construido en la isla de Tenerife. El edificio es de dos plantas, habiendo sido destinada la baja al dormitorio de la tropa y la alta a los suboficiales y oficiales. En un patio central se localiza el aljibe y en el exterior existen dos garitas.
EL DÍA, La Laguna
29/dic/03 14:34 PM
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El consejero de Cultura, Patrimonio Histórico y Museos del Cabildo Insular de Tenerife, Miguel Delgado Díaz, ha incoado expediente de declaración de Bien de Interés Cultural, con categoría de Monumento, a favor del polvorín de Taco.

El expediente cuenta con los informes favorables de la sección técnica de la Unidad de Patrimonio Histórico, cuya delimitación fue aprobada en sesión ordinaria por la Comisión Insular de Patrimonio Histórico-Artístico.

La incoación del expediente determinará la aplicación provisional del régimen de protección previsto para los bienes declarados de interés cultural y su entorno. Una vez que se haya incoado el expediente, el Ayuntamiento de La Laguna deberá suspender el procedimiento de otorgamiento de licencias municipales de intervención en el inmueble y su entorno.

El polvorín de Taco tiene un gran valor arquitectónico por la singularidad de las condiciones a que han de atenerse estas construcciones, así como histórico, al estar íntimamente relacionado con las estructuras y organización defensiva del Archipiélago canario.

Conservación de valores

El expediente destaca que dada su singularidad constructiva y la ausencia de tipologías similares en las Islas, así como por el buen estado de conservación de las características y aspecto originales, se justifica plenamente su declaración como Bien de Interés Cultural, en especial para garantizar la conservación de sus valores patrimoniales en las intervenciones previstas en el complejo, previniendo así posibles transformaciones que los desvirtúen y compatibilizándolos con el uso lúdico, cultural y deportivo previsto en la normativa municipal.

El polvorín de Taco está constituido por el edificio del propio almacén de pólvoras y la construcción destinada a cuerpo de guardia. Los polvorines, como se hace constar en la memoria del expediente, suponen una tipología arquitectónica en íntima relación con la defensa de cada país, debiendo tenerse en cuenta para su construcción una serie de condiciones especiales encaminadas a mitigar el efecto de las explosiones, erradicar la humedad, mantener una temperatura constante, evitar la acción de los rayos sobre el edificio y excluir toda posibilidad de fuego. Su construcción se encomendaba al Cuerpo de Ingenieros del Ejército y la mejora de los proyectos fue concretándose a partir de la segunda mitad del siglo XIX.

El polvorín de Taco corresponde a la categoría de almacén de depósito, es decir, los que debían tener mayor capacidad, y es el segundo construido en la isla de Tenerife para recibir la nueva dotación de pólvoras a la plaza. El primero de ellos fue el conocido con el nombre de El Confitero, en la carretera de La Cuesta-Taco, que al estar actualmente demolido, convierte al polvorín de Taco en el único almacén de pólvora del siglo XIX, constituyendo un ejemplo de polvorín-tipo de esta época.

El conjunto está constituido por el almacén de pólvora, con planta rectangular y dividido en dos semialmacenes por un muro de traviesa y encerrado o aislado por otro de cerca de 2,40 metros de longitud.

En uno de sus testeros se abren dos puertas de entrada y, frente a ellas, otras dos de ingreso al almacén, a las que se accede por medio de escaleras que salvan la diferencia de nivel entre el pavimento y el terreno natural. Por ellas se accede a un antealmacén, separado de los semialmacenes por un muro que se levanta hasta la cubierta.

Otras dependencias

En los testeros del fondo de los semialmacenes se abren tres ventanas en cada uno, con sus vidrieras y rejas, y, correspondiendo a éstas, otros tres en el muro exterior del almacén, igualmente con vidrieras y además rejas de hierro y marcos con telas metálicas.

El piso del almacén, elevado sobre el terreno natural, es de hormigón hidraúlico, sentado sobre un relleno de piedra en seco de modo que los intersticios que quedan entre las piedras forman una cámara de aire análoga a la de las galerías.

En el exterior existen dos garitas en los extremos de una de las diagonales, situadas en los límites de la zona de resguardo. Las cubiertas están constituidas por una armadura de tea compuesta de "pares, tornapuntas, tirantes y pendolones, correas y cabios, y sobre éstos dos capas de loseta hidráulica". Los faldones vierten agua directamente sobre canalones de hormigón y por bajantes de tubo de barro a las atarjeas que las conducen a un aljibe situado en la parte posterior del almacén. El polvorín cuenta con cuatro pararrayos emplazados en el exterior.

Con fachada a la carretera separado de la misma por una faja o paseo de dos metros de anchura, se encuentra el cuerpo de guardia, que consta de dos plantas o pisos. La planta baja se componía en origen de dormitorio de tropa, cocina, letrina y escalera de comunicación entre aquellas. Todas las habitaciones tienen puertas de salida a un patio en cuyo centro está situado el aljibe, de igual capacidad que el del almacén, el cual recibe las aguas de la cubierta por medio de bajantes y atarjeas.

La planta alta contiene el vestíbulo al que se da acceso desde la carretera La Cuesta-Taco por una escalera, mientras que a su derecha se dispusieron las habitaciones para el oficial de guardia y la cocina, y a la izquierda el cuarto del sargento y efectos de artillería.