Santa Cruz de Tenerife

Bambones, murga con moraleja

Los de El Cardonal demostraron que la final puede ser algo más que un guateque. Su repertorio fue el más equilibrado de la noche. El broche de oro llegó de la mano de Diablos.
HUMBERTO GONAR, Tenerife
29/ene/05 1:30 AM
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Después de años en los que las murgas habían acostumbrado al público a que la gran fiesta de la crítica estaba reservada para dar brincos al ritmo de fuegos que estallaban al son de sus himnos en forma de pasacalles, Bambones sentó cátedra anoche y dio una nueva vuelta de tuerca.

Con la "Escuelita Murguera" en el olvido, ya como un referente, los de El Cardonal se arriesgaron con un tema que podía haber resultado lacrimoso: los discapacitados. Sin embargo, lo llenaron de contenido, de mucho "feeling" y lograron hacer canción el sentimiento de aquellos discapacidos físicos y psíquicos para los que la vida no es un Carnaval. Pero no se olvidaron del espectáculo y alimentaron el opio del pueblo con "La tuna", crítica y humor. Bambones fue una murga con moraleja.

Ni Fú-Ni Fá.- Con Enrique González Bethencourt como maestro de ceremonias y embargado por la emoción que le provocaron los aplausos de una plaza entregada, se estrenó como director Víctor "el Gallo". Arrancaron con su pasacalle para seguir con los "efectos colaterales" que provocó la alarma por una posible erupción en versión humor. Su mejor canción, "La trompeta", una letra de doble sentido dedicada a las murgas chicharreras, pero con un mensaje cachondo para los canariones.

Chinchosos.- Fueron la sombra de la actuación que protagonizaron en la fase. Cantar la joya de "Carlitos Dior, como el de las gafas" en la previa sólo les permitió colocarse el listón a un nivel muy alto, para tirarse anoche a la colchoneta y caer por debajo de la barrera. Con la demagógica presentación de Alexis Hernández, re- cordando que nunca habían tenido el honor de abrir la final y, sobre todo, que este año habían pasado después de la mala experiencia de 2004. "Nosotros nos llamamos Chinchosos, pero nuestro apellido es..." y comenzó a dar lectura del nombre de todos aquellos grupos que se quedaron fuera de la fiesta de la crítica.

Pero su nuevo director oficial, Jose Cortés, es un talismán. Un murguero de raza que transmite, a pesar de que Alexis Hernández rivalizara en protagonismo y lo dejara en evidencia.

Su primer tema, "A escapar, a escapar, que el Teide fue a explotar", fue su mejor triunfo. Eso, sin contar el pasacalle, "Soñé".

Chinchosos se colocó un gorro de obras y se fue de paseo por Santa Cruz. Obras en Salamanca; un caos. Obras en la Rambla. En Méndez Núñez... En uno de los momentos echaron mano de su habilidad: imitar voces, aunque nada que ver con el "gallo Carlitos". Su momento más brillante se limitó al instante de excursión al Teide, dicen que va a haber erupción, y pidieron un mapa. El plano fue el cartel anunciador.

A partir de ahí, recuperaron el argumento de las obras. El Parque, patas arriba y cerrado. Dentro, la Unipol, que lo hizo suyo, quizás como un campo de tiro, aunque ellos lo enfocaron como una cacería... Cargaron sus críticas entonces: "Son cuatro guindillas que les gusta abusar, guindillas venidos a más". En su periplo por Santa Cruz se encontraron con una manifestación contra el Puerto de Granadilla... ¡Aquí no hay quien viva!

Terminaron con un tema rancio a los canariones. "Paco Pepe, el de Teró" fue la enésima historia ramplona de Chinchosos por contar que viene un matrimonio de visita a Tenerife, van al Loro Parque y el marido confunde a la mujer con una foca... Lo mejor, Francisco José se encuentra con sus "hermanos", los pájaros, y decide someterse a una operación de cambio de sexo y se transforma en "Paquirrín el maricón". Pues vale, pero cuando puedan, que vuelvan a cantar "Carlitos Dior". Por favor.

Ni Pico-Ni Corto.- Al igual que Chinchosos, también estrenó director, aunque ensolerado en Triqui- Traques, a la que resucitó el año de la monja, "o del disfraz de los indios", allá por 1995. Félix Padilla es garantía de brillo y magia con el público, el mejor incentivo para intentar dejar en el olvido el contenido de las letras.

Comenzaron con "Y sin embargo, te quiero", en el que recordaron los nuevos hábitos. Ahora está de moda el hombre metrosexual; ser gay es una moda.

Soñaron con Dámaso Arteaga para "hacerle mimitos", con Acha, para una relación salvaje, o con Zerolo, que tiene todo levantado, y "no hablo de las calles". De buenas a primeras, y como ellos dijeron, cantaron el "Pirulín, pimpón", para concluir con un tópico de los años noventa: "Homenaje a la mujer, aunque si zapatazo".

En su segundo tema, "Mucho polvo, pero no del bueno", recriminaron al ayuntamiento que toda Santa Cruz está en obras. Pero incluso hasta Aguere, donde "la concretera nunca para", al igual que en Nivaria. El mejor momento de la canción fue cuando, adaptando la moda de construir una rotonda, se les ocurrió ponerse a distribuir el tráfico en su casa. El momento más brillante lo cosecharon gracias a volver a las obras, el barranco de Santos, y recordar la ausencia de Singuangos porque no tenía donde ensayar. Mucho encanto, pero sin méritos en sus letras.

Bambones.- Sensacionales. Llenaron de contenido la final. Mantuvieron su rajazo a los periodistas, a los que condenaron el año pasado por "engañar" al pueblo para continuar con su archiconocido pasacalle. El "Himno de Alegría", versión Primi Rodríguez. En otras palabras: "Mi vida es ser un bambón".

Se arriesgaron con un tema que en la vida cotidiana es para llorar cuando se vive en primera persona. "También merecen una canción" fue un "temazo" en el que reprocharon los obstáculos que soportan los discapacitados físicos.

En su puesta en escena más original, incorporaron la traducción simultánea por lenguaje de signos. Tanto en la primera letra, como en la segunda. La fuerza y la buena musicalidad la mezclaron con golpes que lograron el humor desde la triste sátira de la realidad: las rampas para los minusválidos son tan escarpadas que sólo sirven para el repartidor de "seven up", para hacer hincap al denunciar que estos discacitados no ven cómo la guagua pasa delante de ellos y no los llevan o su silla de ruedas se queda trabaja en las rampas de madera de Las Teresitas. "No hay subtítulos en la Televisión Canaria" reprocharon.

También el desaire de Binter a 18 discapacitados fue cuestionado, que "los trató como animales; los meten a presión". Pero Bambones entró por los ojos y los oídos al público y enamoró con una exquisita crítica donde contraponían que no no es lo mismo ser sordo que cuando los políticos se lo hacen, o ser ciego, frente a los gestores públicos cuando no quieren ver.

Se despidieron con fiesta: "Un año de ronda", mezcla de crítica y humor. Como miembros de una tuna de muchas facultades, tenían en sus filas al "Petudo", que estudia Derecho; o a Primitivo, que hace Arqueología... En su ronda, llegaron al balcón del Ayuntamiento de La Laguna y pidieron que se colocara una mampara, porque se ve a Ana Oramas, que parece la niña del exorcista. También cantaron clavelitos en la Corporación de Santa Cruz, porque es lo único que se puede interpretar ahí en medio de tanto capullo... Abrieron entonces un paréntesis de letra deslabazada p sobre la tuna de las Palmas para luego arremeter contra la Unipol.

Tras el viaje a Acha,a quien acusaron de dictador por el cambio de fechas del entierro de la Sardina, recuperaron la magia y el gancho para arremeter contra el público que sigue la final desde la "tribuna" del Casino y concluir, pletóricos, que, por llevar la contraria, si este Carnaval va de Broadway ellos se disfrazará de chocha con dos tetas. Méritos sobrados para estar arriba.

Mamelucos.- Tomar el relevo a Bambones es harto difícil, aunque para los de la Casa del Miedo se les presumía más sencillo. Por aquello quizás de manter el nivel arrancaron con "Del corazón de África a...", un tema de humor forzado en el nuevo espíritu insularista de los Mamel's.

Más allá de decir que "En Las Palmas hay mucho maricón" y de cantar en tono afeminado, no aportaron nada, máxime cuando se incorpora un tema tan forzado como viajar en patera a Gran Canaria. Por salvar algo, en la Isla Redonda se encontraron José y Miguel, se someterion a una operación, y surgió Maribel.

Pero la cara más oscura de su actuación, en el más difícil todavía, fue un poupurrí en el que arremetieron contra el cartel, el cambio de fecha del entierro de la sardina que se promocionó por todo lo alto, con un concurso de coronas y hasta comprando la prensa para despedirse con una llorada innecesaria a una murga que se supone de las grandes: "Yo se que por cantar al Carnaval se me putea" y terminal con un final nunca oído antes: "El Carnaval es del pueblo". ¿Han tardado 25 años para lograr esta calidad?

Zeta-Zetas.- Fueron un quiero y no puedo. Esta edición parecen haberse dedicado a copiar los montajes musicales de Bambones a los que luego le han cambiado la letra.

A diferencia de la fase, cuando presentaron un repertorio mucho más equilibrado, comenzaron con "La viejita" o "Eso es para que no compares", según se quiera. Arrancan con el planteamiento de una "mujer que estaba al borde de un ataque de nervios" y que ellos lograron contagiar al público en su intento por poner cordura y en orden los temas abordados. Primero parecer haber escuchado a la puerta del local de Bambones el tema de los discapacitados, aunque con la justificación de que en sus filas tiene a Rayco, y sacaron la cara por el. Guaguas no adaptadas, escenarios no preparados para discapacitados... Un cúmulo de despropósitos por parte de la organización. Luego intentan hacer humor y vuelven a hablar de la viejita, que se encontró un cupón de la suerte de 1989 que tenía por detrás apuntada una receta para concluir apostando por que se permita la adopción a los homosexuales antes que permitir que continúen niños maltratados en las calles. Como si todo fuera lo mismo. Eso sí, pusieron el espejo y dijeron: "Prefieron cantar los problemas sociales y no los de los murgueros", contradiciendo sus argumentos de fase que los llevaron a la final. Se despidieron con otro tema disparatado: "El que no se ha escondido tiempo ha tenido", que unen la posibilidad de la erupción del Teide, el pánico de la población que se lanzó a hacer acopio de provisiones, con un cerruchazo contra el jurado, al que iban a mirar con lupa. Lo mejor, cuando indagan lo que dicen en petit comité, que si lo llegan a saber no hubieran aceptado para ser jurado y que solo aceptaron por el dinero.

La Traviata.- Protagonizaron una actuación que trajo al recuerdo al Singuangos. Su presentación llevaba el sello de Jose el Flaco. Dicen que vino Retumbo. Los buscaron y cantaban "si tu me dicen ven", decía el eco, ven; "Cuando vuelvo a tu lado" interpretaron mirando a Las Palmas, y se respondieron ano, ano... Luego terminaron hacia el Olimpio, con la cucaracha... acha. Retumbo era Acha, el concejal.

Cantaron "Qué pasa con la ley del menor", en la que arremetieron con que macarras de 15 años, con pantalones como sacos, se amparen en la legislación para hacer de las suyas. El tema sonó a "La Sanidad Tercermundista" de Singuangos. Se despidieron con un rajazo a la Sanidad, al estilo de "El Flaco, también. Los políticos se van a la privada. "Se estropea el aparato cura cáncer y Ricardo se gasta 40 millones en el tranvía". Buenas letras.

Triqui-Traques.- Interpretaron un sencional réquiem por el Carnaval con algún argumento demagógico pero con una seria llamada de atención y un pacto por recuperarlo. Lo peor, su segundo tema de humor.

"¿Qué piensa Zerolo dando un cartel que es una mierda". Que la gala vuelva al Guimerá, pidieron. Con argumentos, apostaron con garbo y estilo por "olvidar los millones y recuperar las tradiciones" Y predicaron con el ejemplo, cediendo a los personajes del Carnaval minutos de sus valioso tiempo de concurso.

Terminaron con un tema de humor que quizás le restó puntos al primero, obra de Pedro Mengíbar. Un crucero por Canarias en donde, de los mejores golpes, fue que, en su visita a El Hierro, pensaron que "quesadilla era una chiquilla que está salidilla". Tuvieron "feeling". Tan sólo su primer tema bien valía un premio.

Tras Con Tras.- Interpretaron una nueva versión, que no sería la última, sobre las obras. Y lanzaron un pepinazo: "El pelotazo que prepara Plasencia en El Toscal", para desgranar los casos del Pepe Ramos, San Andrés sin escollera.... "Presumes de informar a los vecinos cuando tienes todo decidido". "Exijo respeto para mis derechos y no me tomen más el pelo nadie más"

Su mejor canción fue a los control de alcoholemia, en el que introdujeron por primera vez una dosis de humor al referirse a cómo el guardia civil le invita a soplar. Pero la crítica de José Antonio González no se dejó esperar. Gracias a la nueva ley se están arruinando los guachinches del Norte, que no te puedes ir a tomar una copa. "El Norte es un estado policial. La ruta del vino se la quieren cargar. Los guachinches son cultura y no una basura. Via el vino y las mujeres. A beber", terminaron. Demostraron que, lejos de no sobraran, superaron a algunos de las murgas masculinas grandes.

Diablos Locos.- Utilizaron estrategia y sacaron sus mejores armas. Con la seriedad de La Traviata y Tras Con Tras, arrancaron tomando el pie de romace al Plan General arremeter contra el alcalde de Santa Cruz. "Nos veremos las caras cuando tengamos que ir a votar". Con ironía, le espetaron. "Santa Cruz va a estar bonita. Se anuncian obras del tranvía para cinco años que durarán diez. El PGO nos tira la casa, pero no el alcalde no se atreve con Villa Benítez. Cobarte".

Pero su canción más divertida fue la gala. Se atrevieron a adelantar la elección de la reina de Las Palmas, en las que desfilaron tres aspirantes, actuó la comparsa Maspalomos, de Manolo, que prefería que lo llamara Local; luego vino la murga Los Tropicales del Risco y por fin, la actuación estrella, los Diablos, en donde le sacaron los colores al más puro estilo trónico: Allí no tiene murgas infantiles, ni rondallas, es una fiesta hortera sin calidad. Incluyeron con lucidez el traslado del centro de hemoterapia a Gran Canaria, lo que disculparon si es para "someterse a una trasfusión para logar hacer un buen Carnaval". Bambones, Diablos Locos y Triqui-Traques fueron de lo mejor, con las armas singuangas de utilizadas por Traviata y Tras Con Tras.