La Laguna

Alfonso XIII en Aguere

El próximo día 27 se cumple el primer centenario de la visita del monarca a la ciudad de La Laguna, donde acudió en primer lugar el Santuario del Cristo moreno y firmó en el libro de la Esclavitud. El ayuntamiento aprovechó para hacerle varias peticiones.
D. BARBUZANO, La Laguna
19/mar/06 20:36 PM
Edición impresa

El próximo día 27 se cumplen cien años de la visita del Rey Alfonso XIII a la ciudad de La Laguna. En ella el monarca, abuelo del actual rey, se dirigió en primer lugar al Santuario del Cristo, donde se cantó un Te Deum y a la salida del templo una esposa sentenciada, que había cometido un crimen en la calle Rosada, le entregó un escrito en el que le pidió su protección.

Una de las juntas más destacadas de la Esclavitud del Cristo fue la presidida por el obispo Nicolás Rey Redondo, quien recibió una petición del Esclavo Mayor, Carlos Hamilton y Monteverde, consistente en lograr la inscripción del Rey Alfonso XIII en la Esclavitud.

Para la visita del Monarca al Cristo se pidieron alhajas a varias iglesias: al Cabildo Catedral, dos blandones de plata, doce candeleros y dos bateas; al Santo Lignum Crucis, pontificales, terno blanco bordado en oro, dos frontales, colgadura de damasco y ocho sillones de terciopelo carmesí bordados en oro; a la iglesia de la Concepción, varas del palio, dos ángeles con vestiduras de plata, cinco lámparas, seis candeleros y dos frontales; el Sagrario, seis candeleros, y al convento de Santa Catalina, palio blanco con bordados de oro.

El trono del rey se colocó al lado del Evangelio, bajo dosel de terciopelo de seda carmesí galonado de oro, con rico sillón y reclinatorio de lampaso encarnado.

Desde las barandillas de plata del arco del coro se extendieron dos filas de bancos de terciopelo, encabezados con tres sillones a ambos lados destinados a los ministros, autoridades y comitiva regia.

Aunque los laguneros deseaban presenciar el acto, nadie se atrevió a entrar en el santuario del Cristo, "conducta que da ejemplo de la cultura de los hijos de esta histórica ciudad", según resaltan los documentos de la época.

Cuando Alfonso XIII y los infantes salieron a la plaza de San Francisco en el coche real, luciendo sobre el pecho las medallas de la Esclavitud, el público prorrumpió con aclamaciones.

La medalla que la Esclavitud del Cristo ofreció al Rey fue de oro, de colores, pendiente de un cordón de seda y oro con pasador en forma de corona real de oro y con la siguiente inscripción: "A su Majestad el Rey don Alfonso XIII. 1906". Las medallas de los infantes fueron de plata.

Título Perpetuo

La Esclavitud del Cristo de La Laguna entregó un título a Alfonso XIII nombrándolo Esclavo Mayor Perpetuo. En el Libro de Visitas de esta entidad, el Rey escribió: "En el año de 1906 visité este Santuario del Santísimo Cristo de La Laguna y me constituí esclavo de Nuestro Señor Jesucristo en esta su devotísima imagen".

Las medallas que recibieron el Rey y los infantes María Teresa de Borbón y Baviera y Fernando de Baviera y Borbón las realizó el orfebre Rafael Fernández Trujillo. El pergamino del título de Esclavo Mayor lo hizo en oro, plata y colores una religiosa de la Asunción.

Según la escritora Elsa Melián González, Alfonso XIII visitó también el colegio de las Asuncionistas de San Diego del Monte, el Obispado, la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife y el Ayuntamiento de La Laguna.

Antes de la llegada del rey, hubo actos importantes a destacar como fue la sesión del ayuntamiento el 7 de marzo de 1906, donde el alcalde Juan Reyes Vega dijo que, con motivo de la visita del monarca, el ayuntamiento estaba en el deber de cooperar, "aún a costa de verdaderos sacrificios, al objeto de que esta ciudad, conocida por su historia y que encierra los principales centros de enseñanza y cultura, haga un recibimiento al monarca digno de ella, obsequiándole y agasajándole con verdadero entusiasmo".

Se hicieron obras de mejora en calles, plazas, fuentes, caminos y edificios, aunque fue imposible realizar un estuche de oro para depositar el mensaje del ayuntamiento al Rey.

El consistorio le dirigió al Rey un escrito con las siguientes peticiones: subvención para reedificar la Catedral, una escuela de agricultura con granja agrícola, modificación de la Ley de Subvenciones de Pantanos y la aprobación del plan de reformas del Instituto General y Técnico de Canarias.

Se acordó también pedir al representante de la Compañía de Tranvías Eléctricos de Tenerife ayuda para que embelleciera la plaza de La Antigua, donde estaba la estación del tranvía. También se iluminó la calle Herradores por si, por algún casual, el rey la recorría de noche.

En la sesión del 6 de abril de 1906 se dio cuenta de que el Rey Alfonso XIII, haciendo gala de sus nobles y humanitarios sentimientos, había donado varias sumas de dinero para los pobres de la isla de Tenerife, habiendo correspondido a los necesitados de La Laguna 2.000 pesetas, según la distribución realizada por el Mayordomo de Palacio.