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El desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento

MARTES, 29 DE AGOSTO DE 2006 12:39
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DESDE FEBRERO de 1999, hace siete años, de una manera unilateral, inicié una campaña informativa destinada a crear un sentimiento en el ciudadano de esta isla (Tenerife), sacando a la calle una pegatina de 12 x 9,50, consistente en el auténtico escudo de Canarias, y digo el auténtico porque el actual fue amañado para contentar a los de al lado, como siempre, pues colocaron a las siete islas que tiene nuestro escudo todas iguales en longitud y en altura, cuando la realidad, como todos sabemos, no es ésa.

Con gran sorpresa por mi parte, he visto cómo el periódico EL DÍA del 31 de julio publica el proyecto de reforma del Estatuto y, en el artículo concerniente a los emblemas, insignias e himnos de Canarias, observo con mucha tristeza cómo los 15 tinerfeños que componen nuestra Cámara han permanecido impertérritos ante esta segunda humillación, a la que si en la primera vez, en las Cañadas del Teide, cuando se diseñaron las bases del incipiente Estatuto de la Comunidad Canaria, les pudo haber pasado desapercibido la picaresca de homogeneizar a todas las islas en el escudo, la segunda vez, y teniendo en cuenta la amplia información dada en los rotativos sobre estas diferencias, no se puede tropezar dos veces en la misma piedra, sino queriendo obedecer. Teniendo en cuenta, además, que no se está tratando de colocar a nuestra isla en el lugar que históricamente le corresponde por su tamaño, altura y densidad de población, cuando se pretende al propio tiempo aglutinar todo ello con la tan deseada y necesaria área metropolitana, que se está tratando de promocionar para intentar conseguir la Gran Capital para esta provincia.

Para que todos los canarios lo sepan, y muy en particular los tinerfeños, los argumentos en los que me apoyo para exigir nuestros derechos son los siguientes:

-El escudo que está en la fachada del Museo de la Naturaleza y el Hombre, antiguo Hospital Civil, tiene las 7 islas en diferentes tamaños y la última de abajo, mayor que las demás y terminada en un pico central.

-El escudo que está en la fachada del Parlamento de Canarias tiene también las mismas diferencias en tamaño, altura y tallado en piedra.

-En el techo del salón del trono de Capitanía, y pintado por don Teodomiro Robayna, está el escudo de Canarias con las características ya señaladas anteriormente.

-En la tribuna de oradores, y tallada en madera en su cara anterior, del Parlamento de Canarias, están también estas diferencias de tamaño, predominando también la última isla de abajo, Tenerife.

-En los vehículos del parque móvil del Ejército en Canarias también está pintado el escudo de Canarias con estas diferencias.

-Multitud de documentos históricos que obran en el Instituto Canario de Amigos del País están ilustrados con estas características de tamaño y altura, así como las diversas reproducciones de cartografía de Canarias publicadas por el periódico EL DÍA .

Ante tantas realidades, todas irrefutables, ¿cuál es el motivo por el que todos nuestros políticos tinerfeños, sin distinción de color político, se han puesto de acuerdo en querer perjudicar a Tenerife, humillando a la isla una vez más, y dejando el escudo adulterado otra vez como escudo oficial de Canarias?

Le han perdido ya el respeto a la historia, a todos los tinerfeños que les han votado, permitiendo esta humillación a la identidad y sentimientos de los isleños.

Es incomprensible que el Partido Socialista considere una humillación el que los perros del escudo tengan collar y, sin embargo, traten de quitar a Tenerife la categoría relevante de toda su historia en el escudo; que no signifique nada para sus señorías.

¿Dónde están el orgullo, la dignidad, el sentido de responsabilidad de unos tinerfeños que, representando a todos aquellos que los votaron, les vuelvan la espalda y flexionan la columna vertebral ante el Sanedrín y sus cómplices, "caballos de Troya" residentes en esta isla nuestra?

Con el afán, interés y cariño que durante siete años se han distribuido las iniciales pegatinas con el auténtico escudo, que han tenido un costo y un trabajo no remunerado y ver cómo estas señorías, representando a todos los tinerfeños que les votaron, cobrando unos magníficos sueldos, más dietas y demás emolumentos, y que sea este comportamiento negativo para Tenerife el pago que dan. Es tan bochornoso y repugnante. Pues es tan grande la herida producida en los sentimientos de los que amamos a este terruño que se hace imperdonable, no comprendiendo cómo se puede obedecer con tanta humildad a los de enfrente y comportarse con tanta vileza y caer tan bajo para con el electorado que representan.

Resumiendo, llevo siete años, como dije al principio, batallando y luchando por esta causa, sin pedir nada a nadie y no me resigno a ver que en el nuevo Estatuto no se corrija esta humillación para Tenerife.

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