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MIGUEL ÁNGEL GÓMEZ MARTÍNEZ COMPOSITOR Y DIRECTOR DE ORQUESTA

"No dirigiré en el teatro Real mientras López Cobos esté al frente"

13/ene/07 18:35
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JOSÉ A. DULCE, S/C de Tfe.

Junto a Rafael Frühbeck de Burgos y Jesús López Cobos, Miguel Ángel Gómez Martínez (Granada, 1949) es el más internacional de los directores de orquesta españoles. Con apenas 20 años se convirtió en el titulado más joven en la historia de la Hochschule de Viena, inicio de una amplia e itinerante carrera que pasa por los podios de importantes orquestas como la Gewandhaus de Leipzig y la dirección operística en capitales de la música como Chicago, París, Londres, Viena, Berlín y Helsinki, entre otras.

Músico de formación germánica (aun se acuerda cuando un joven Víctor Pablo Pérez fue a pedirle consejo en Berlín), Gómez Martínez dirigió anoche el concierto popular del XXIII Festival de Canarias. Se da la circunstancia de que en un plazo de cuatro meses ha sustituido por dos veces al mismo director -Daniel Oren- en un programa de similares características; el primero fue interpretado el pasado octubre, en La Coruña, junto a la soprano Ainhoa Arteta, y el segundo, esta semana, en las dos capitales canarias, con la cantante rusa Elena Prokina, en cuya voz se escucharon ayer arias de ópera de Verdi, Donizetti, Mascagni, Donizetti y Puccini.

-Los conciertos en forma de miscelánea no son del gusto de todos los directores. ¿Se afrontan con la misma tensión y concentración que un programa sinfónico o una función operística?

-Cuando se acepta un trabajo hay que llevarlo a cabo de la mejor manera. Si no, no se acepta. Es verdad que prefiero un concierto o una ópera, pero un compromiso como éste es igual de serio. Soy partidario de ensayos rigurosos y divertidos, porque cuando se crea un clima de trabajo en el que no existe tensión se logran mejores resultados. En este caso, los ensayos eran los que estaban previstos y yo había dirigido ya el 90 por ciento de las obras programadas.

-Ha dirigido tanto en España como a uno y otro lado del Atlántico. ¿Qué país le ha reportado mayor satisfacción, personal y profesional?

-Es una pregunta difícil de responder. Cuando salimos al mundo, tenemos que adaptarnos y ser flexibles. Me he sentido a gusto en todas partes, aunque, por citar dos sitios, diría Leipzig, cuya Gewandhaus es maravillosa, y Viena, por lo que representa esta ciudad. Hasta 1982 fui miembro de la Ópera de Viena, a la que ahora vuelvo dos veces al año, con mejores condiciones y mayor capacidad de elección que la que tenía cuando era director estable.

-Usted estuvo siete años al frente de la Orquesta de Valencia, ciclo que en la parte final se complicó por problemas extramusicales. ¿Cuándo advierte un director que debe marcharse?

-No soy partidario de estar mucho tiempo en el mismo sitio. Trabajé ocho años en Hamburgo y me fui por decisión propia, tras lo cual me nombraron director honorario. Prefiero un reconocimiento así a estar veinte años viendo cómo, al final, todo el mundo espera el momento de que te vayas. En cuanto a la Orquesta de Valencia, mi relación era y sigue siendo buena, podía haber continuado al frente, pero al cabo de ocho años (el último de los cuales estuve en funciones), decidí que era mejor dejarlo.

Sospecha de veto

-Ainhoa Arteta cree que un veto personal le impide cantar en el teatro Real de Madrid. ¿También en su caso hay una "mano negra"?

-En el teatro Real he estado dos veces al mismo tiempo: la primera y la última. Sabemos que en el mundo de la música dependemos muchas veces del carácter de los colegas. Yo tengo la sensación de que no dirigiré nunca en el teatro Real mientras Jesús López Cobos esté al frente. Nada tengo contra él, pero, por alguna razón, él sí debe tener algo contra mí.

-Pero desde el punto de vista español es un contrasentido que uno de sus músicos dirija en los principales teatros de ópera del mundo y no lo haga en el primer coliseo de su propio país.

-¿Y qué puedo hacer? Creo que se puede vivir bien sin el Real, no es el fin del mundo. Si me llamaran acudiría con gusto, pero por ahora, y mientras esté allí ese señor (López Cobos), lo veo difícil.

-En contrapartida, no le han faltado en España invitaciones para dirigir orquestas. ¿Por qué casi todas tocan en sus comunidades de origen y no se dan a conocer en el resto del Estado?

-Debería haber más intercambios entre nuestras orquestas. En Valencia hicimos intercambios con el Liceo y con orquestas como la de RTVE, una iniciativa que me habría gustado desarrollar más. En España las orquestas han dado un salto cualitativo importante, y eso obedece tanto a la contratación de buenos músicos como al trabajo realizado a lo largo del tiempo por excelentes directores. La Filarmónica de Gran Canaria es una muy buena orquesta, como lo son las Sinfónicas de Tenerife y de Galicia gracias al trabajo de Víctor Pablo, como también lo es "hoy" la de Bilbao por iniciativa de Juanjo Mena o la de RTVE debido a Adrian Leaper.

-Una vez aligerada su agenda, ¿podrá dedicar más tiempo a su faceta de compositor?

-Ahora me encuentro libre y, por así decir, ejerzo de músico "free lance". Además de mis compromisos con la Ópera de Viena, formo parte de un hermoso proyecto como es la Orquesta del Festival de Pascua de Bayreuth, integrado por músicos de todos los países (entre ellos una española de 16 años, además de dos contrabajistas israelíes y un palestino, que hablan entre sí) y que se reúnen todos los años, en Semana Santa, para ofrecer conciertos en diferentes ciudades de Alemania. En cuanto a la composición, tengo un encargo de la empresa de abastecimiento de agua de Granada. El resultado no puede ser otro que una "Sinfonía del agua" que se estrenará el próximo 20 de abril en Granada, posiblemente por la Orquesta Sinfónica de Budapest.

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