¿SE IMAGINAN USTEDES la que se habría armado si la sentencia judicial hubiese confirmado las peticiones de los denunciantes? Posiblemente hubiésemos salido en las noticias de toda Europa y no precisamente por la grandiosidad del carnaval, sino más bien por los disturbios a los que tal sentencia daría lugar.
Comprendo las quejas de los vecinos afectados, no solo por el volumen de los altavoces sino, también, por las defecaciones que se realizan en los portales.
Pero qué duda cabe que el carnaval, nuestro carnaval, es una fiesta en la que todos, de una forma o de otra, participamos. Y mucha gente lo pasa bien. Una minoría no tan bien. Y lo que hace falta, para respetar a esa minoría, es controlar, en la medida de lo posible, los abusos. Igual que se montan los hospitales de campaña para atender a los "etílicos", también se pueden tomar medidas para que los sufridos vecinos puedan descansar.
También habría que evitar la politización de las fiestas, que, caso de darse -como así se ha pretendido- puede perjudicar nuestra proverbial amabilidad y humor.
Ello no impide el que el Ayuntamiento, cara al próximo año, vea la forma de encontrar soluciones que, en la medida de lo posible, a todos contente. Y eso se puede hacer desde ya.
Pienso que ha faltado, tal vez por ambas partes, actitud de diálogo, de tener en cuenta el perjuicio que se iba a cometer, el no querer dar el brazo a torcer. Menos mal que, de momento, la sentencia ha sido favorable, pero si bien existe una tradición que apoya la celebración del carnaval, también existe el sagrado derecho al descanso, máxime si afecta a mayores o enfermos.
Entiendo que tan pronto pasen las fiestas la Comisión Municipal, con la participación de murgas y comparsas busquen solución, que la hay, y que satisfaga en la medida de lo posible a todos.
Y aprovecho para dar una voz de alerta respecto a la seguridad de nuestras fiestas, que se debe incrementar. Y es que no solo están aumentando los comas etílicos en menores sino también peleas, robos y agresiones de todo tipo. Y ya son muchos los canarios que ya no asisten al carnaval. Y eso sí es grave.
Tal vez nuestras fiestas necesiten una poda, como en las que, cuando un monte está poblado en exceso, se cortan árboles que permitan tener espacio aireado. Y es que en muchos pueblos el carnaval no se celebra, sus habitantes se vienen a Santa Cruz, sin disfraz, de mirones. Y si se te ocurre vestirte de "máscara" para gastarle bromas al amig@, con tanto gentío difícilmente ves a alguien conocido, con lo cual terminas por regresar a tu casa.
Es una pena que la mascarita esté agonizando, en peligro de extinción. Me atrevo a afirmar que a las nuevas generaciones les vendría bien un "taller" donde descubrieran y aprendieran la picaresca y el humor de la máscara.
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