HACE POCO MÁS DE UN AÑO se producía el primer contencioso que ponía en peligro la celebración del Carnaval en las calles de Santa Cruz de Tenerife. Anteayer, todos los grupos del Parlamento canario se ponían de acuerdo y aprobaron una reforma de la ley sobre espectáculos públicos y actividades clasificadas que corte de raíz cualquier nuevo intento de impedir la celebración de fiestas populares, acogiéndolas a las excepciones a la Ley del Ruido. En cambio, han pasado seis años de la tragedia que se cobró tres vidas dentro de una galería de agua en Tenerife y nada ha cambiado legalmente. Ni una sola norma que obligue a establecer medidas de seguridad en las bocas de entrada o que adjudique a algún organismo público la responsabilidad sobre estas construcciones humanas en el interior de la tierra. El resultado es que el drama ha vuelto a ocurrir, y esta vez son seis los fallecidos. Eso sí, todo el mundo intenta aparentar que está muy preocupado por lo sucedido y anuncia que hará algo, lo que sea, con tal de acallar las críticas.
¿Ven por lo que decimos que los votos han de ser inteligentes y saber a quién van dirigidos? Y es que mientras en España continuemos con el actual sistema electoral de listas cerradas no hay nada que hacer; seguirán cometiéndose disparates políticos por encima de los valores más básicos, como la seguridad, porque no hay personas responsables y competentes al frente de muchas instituciones. Y el origen de esta degradación, causante de la abstención electoral, está en el sistema de listas cerradas, que permite incluir como candidatos mucha "chatarra" política, gente sin preparación y sin otros medios de vida, lo cual la deja a merced de cualquier chantaje o presión por razones de supervivencia económica; gente, en fin, que entra en los partidos políticos únicamente para medrar; chiquillos algunos.
Todavía está por ver quién es el responsable de las ocho muertes que causaron las inundaciones que sufrió la capital tinerfeña el 31 de marzo de 2002. Nadie se considera culpable de los fallos que se descubrieron a posteriori, como nadie lo será por los seis fallecidos en la galería de agua de Los Silos, lo que nos parece intolerable.
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Los rectores de la televisión pública en España han decidido que el recorte de sus efectivos en Canarias, iniciado el 1 de enero en virtud del plan nacional de reestructuración, contemple el traslado del control de continuidad desde los estudios de Tenerife a los de Las Palmas dentro de poco y, lo que es más disparatado, la concentración en estos últimos de todo el archivo de imágenes y documental, un instrumento imprescindible para que hagan bien su trabajo los escasos periodistas que RTVE deja en Tenerife. La medida, amén de ser otra cacicada más de Las Palmas, no tiene ni pies ni cabeza, pues esos fondos no serán apenas de utilidad en los estudios canariones. Y a la vista de todo esto, preguntamos: ¿qué hace el PSOE tinerfeño al respecto? ¿Van a protestar ante sus compañeros del Gobierno central?
Otro ejemplo de la falta de sintonía de los partidos estatalistas con el pueblo tinerfeño nos lo brindaba una carta publicada ayer en este periódico con el título "Se pierden viejos valores", en la que su autor le afeaba la conducta al candidato del PP a la Alcaldía de Santa Cruz por llegar a acuerdos, a espaldas del alcalde, con los denunciantes del Carnaval en la calle. "Hay formas de obrar que no se pueden permitir", decía la carta refiriéndose a estas prácticas. Y le damos la razón.
Como ven, al PSOE y al PP les queda mucho camino para conectar realmente con el sentir de Tenerife y defenderla como se merece; más bien les preocupan las instrucciones que reciben desde Las Palmas. Estos son los políticos que padecemos, y con ellos tenemos que arreglarnos. Ni unos ni otros tendrían cabida en un sistema de listas electorales abiertas, porque gobernar a los seres humanos entraña mucha responsabilidad. Y no todo el mundo vale para eso.
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Y seguiremos, porque siempre hay esperanzas de que cambien las cosas mal hechas, insistiendo en que el Estatuto de Autonomía reformado comienza sin pilares sólidos, porque contiene tres mentiras, tres injusticias que se cometen con Tenerife y otras cinco islas: el orden alfabético, el "gran" de Canaria y el escudo de la Comunidad.
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