Juegos de luces y sombras son los pilares en los que se sustenta la prolífica producción pictórica de la artista tinerfeña Lola del Castillo (La Laguna, 1952). Esta consagrada artista, que cursó estudios superiores en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid entre los años 1970 y 1974, cuenta en su haber con más de medio centenar de exposiciones, tanto individuales como colectivas, desarrolladas en Canarias, Península y extranjero. Pintura, grabado (litografía) y dibujos son algunas de las técnicas que la artista tinerfeña utiliza para materializar esas "crónicas" de su entorno que plasma en sus cuadros con un peculiar estilo de corte expresionista, una figuración que deja traslucir entre sombras una realidad cotidiana. Tras obtener el título de profesora Agregada de Bachillerato por Concurso Oposición, se doctoró en 1990 por la Universidad de La Laguna, donde ejerce docencia. Fue en 1991 cuando obtuvo una beca Erasmus para estudiar litografía en el National Higher Institute and Academy of Fine Arts de Amberes. Su primera individual data de 1975, año en el que expuso en el Casino de La Laguna. A partir de entonces, su trabajo ha sido contemplado en numerosas salas isleñas (Conca de La Laguna, Magda Lázaro de Santa Cruz...), peninsulares (Pamplona, Soria, Madrid...) y extranjeras (París, Amberes, República Dominicana, Jordania y Argentina), además de en varias ciudades de Marruecos (Fez, Rabat y Tetuán) con el Instituto Cervantes. Su obra forma parte de colecciones privadas radicadas en los lugares mencionados, a los que hay que añadir Líbano y Egipto. Las dos últimas exposiciones individuales de Lola del Castillo tuvieron lugar en 2004, las tituladas "Tierra de nadie", en Soria, y "Litografías", en el Líbano.
La crítica especializada que ha seguido la evolución de la poética de Lola del Castillo considera que su trabajo inicial estaba muy cercano a las corrientes del realismo norteamericanas de principios del siglo XX, en concreto se podía apreciar cierta relación con Edward Hooper. A partir de entonces, su estilo tiende hacia una mayor captación de la luz en su esencia, "diferenciándose de los presupuestos anteriormente citados, por la intensificación de la carga poética de lo representado". Esta pintora, particularmente sensible a la mínima variación de luz, "ofrece una visión contemporánea de los paisajes que retrata, desde la complejidad de la arquitectura industrial, a la evanescencia del atlántico insular". Para otros conocedores de su trabajo, la pintura de Lola del Castillo, "purificada de argumentos, geométrica y espacial, está influida por la asignatura que imparte referente al dibujo técnico. Lola crea una poética de la línea y del plano con una perfecta armonía de color, un estudio minucioso del recorrido de la luz y un sorprendente equilibrio compositivo para evocar lo universal pictórico".
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