COLPISA, Madrid
José Luis Rodríguez Zapatero ha "despedido" a los barones territoriales para poder llevar a cabo su proceso descentralizador del Estado. Juan Carlos Rodríguez Ibarra, jefe del Ejecutivo extremeño, que abandonará definitivamente la política tras los comicios de mayo, aseguró ayer que Zapatero ha dicho adiós a los líderes "a la vieja usanza" porque hubiera sido un "suicido" llevar a cabo con ellos una reforma "tan profunda" del modelo vigente. La estocada, con todo, no fue a mayores. Según él, a día de hoy nadie puede pensar que España vaya a romperse. "Porque por muchos esfuerzos que hemos hecho en los pasados tiempos -dijo- no lo hemos conseguido".
El veterano político siempre ha sido muy crítico con el Estatuto de Cataluña. Sin embargo, en la que será una de sus últimas comparecencias en Madrid -durante un almuerzo en el Foro Europa- aseguró que no hay nada que temer. "Por más reformas que se hagan, en algunos casos ininteligibles, éste será un Estado de las autonomías; estará muy descentralizado, nos costará definirlo cada vez más, pero no va a poner en riesgo la unidad de España", insistió. El motivo, según explicaron tras el evento colaboradores cercanos al presidente regional, es que a su juicio no existen ya líderes autonómicos con verdadera conciencia de poder territorial como fueron Bono y Maragall.
"Figurantes"
Bono y el propio Ibarra siempre han sido más bien jacobinos y ambos fueron pesos pesados en sus partidos. "Si hubieran puesto en sus manos según qué cosas -dicen fuentes próximas al dirigente extremeño- se habrían aferrado a ellas". Ahora, según su criterio, abundan los "figurantes": presidentes autonómicos que se pliegan a las estrategias de los partidos y que están dispuestos a inmolarse en el debate político nacional. Se quejó así Rodríguez Ibarra de que, en su comunidad autónoma, le echen en cara cuestiones relacionadas con el Estatuto catalán o con el "caso De Juana", como si su Gobierno no fuera más que una sucursal del de Zapatero.
Ibarra desdramatizó de este modo la situación, pero aún así alertó de disfunciones y problemas que pueden afectar a la convivencia futura. Es necesario discutir "de lo que hace falta", es decir, de "los elementos de cohesión y coordinación capaces de unir dos administraciones que funcionan bien, pero en paralelo".
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