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Conocer las emanaciones que causaron las muertes sólo tendrá efectos forenses

15/feb/07 03:04
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IOSUNE NIETO, Tenerife

La importancia de conocer el tipo de gas que causó la muerte a seis jóvenes en la galería de agua de Piedra de los Cochinos hay que entenderla a efectos forenses porque servirá para determinar la causa exacta de la muerte, pero no para ir más allá, mientras que para los familiares probablemente sólo les permita saber que la muerte fue más o menos "dulce".

Así opina un especialista forense consultado por este periódico acerca de por qué se ha procedido a estudiar la composición del aire de la galería, labor que ha llevado a cabo el Instituto Tecnológico de Energías Renovables (ITER) y cuyos resultados serían entregados al Instituto de Medicina Legal.

"A los familiares les va a dar más o menos lo mismo que haya sido un gas u otro", dijo este especialista, que añadió que "a lo mejor les da la idea de si sufrieron más o menos".

Aunque no ha intervenido en las pruebas realizadas a los fallecidos, estimó que "muchos no se debieron de enterar, porque perdieron antes el conocimiento, y tuvieron una muerte más o menos dulce".

En cuanto a los gases que pudieron causar las muertes dijo que podrían ser dióxido de carbono, monóxido o sulfuro de hidrógeno, entre otros.

En términos generales, explicó que "puede ser porque se ha agotado el oxígeno o por emanaciones de gases de la montaña", puesto que "los gases que puede soltar un volcán son muy tóxicos y causar la muerte instantánea".

Según destacó, se trata de determinar la causa de la muerte, aunque dudó de que pueda tener efectos sobre futuras demandas judiciales, "aunque si la galería estaba abierta y si no se tomaron medidas de protección, a lo mejor pueden intentar ir contra la administración", opinó.

El forense explicó que el monóxido de carbono y el dióxido de carbono tienen comportamientos parecidos en cuanto a que pesan "ligeramente más que el aire", y es lo que hace que se concentren en las zonas inferiores.

También ambos gases provocan la pérdida de conocimiento porque interfieren en el mecanismo de intercambio de oxígeno en los glóbulos rojos. Agregó que el monóxido de carbono ocupa el sitio del oxígeno en la hemoglobina y va provocando la pérdida de movilidad en los miembros inferiores y superiores. Tal es así, apuntó, que la gente no se suele explicar cómo una persona que ya estaba cerca de una ventana no haya logrado salir cuando hay pérdidas o acumulación de gas, apuntó.

Ello provoca, por tanto, secuelas que pueden ser de por vida, "dependiendo de la rapidez en la intervención y de la pérdida de oxígeno en las células", como ocurre en el caso de los recién nacidos que sufren anoxia durante el parto y eso les causa parálisis cerebral.

No obstante, aclaró que "depende de la concentración y tiempo de exposición" al tóxico.

El experto aventuró que el hecho de que algunas personas quedaran sin sentido y volvieran a recuperarlo puede indicar que tal vez hubiese una corriente de aire que renovara el oxígeno. Además, cree que pudo influir para la supervivencia "si se agacharon o no, y si estaban más cerca de la entrada".

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