ÁLVARO MORALES, Tenerife
El abogado de los vecinos de la zona céntrica de Santa Cruz que han denunciado la música en la calle en las noches de Carnaval, Felipe Campos, presentó a primera hora de ayer en el juzgado que decidió el lunes de la semana pasada levantar la suspensión cautelar de la fiesta las mediciones de los decibelios en la noche del viernes y el sábado, las dos primeras jornadas de música nocturna que dejaron picos de hasta 130,6 decibelios. Campos, que sigue indignado con el "incumplimiento" de los 55 decibelios fijados por la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Canarias y de las medidas correctoras "a las que se comprometió el propio alcalde", dejó su escrito en la sala, pero no pudo entregárselo en mano al juez, que no se encontraba.
Por la tarde, y a preguntas de este periódico, el letrado aún esperaba algún pronunciamiento de la sala, si bien ya se mostraba convencido de que debería esperar, como mínimo, a mañana.
El abogado tomó ayer esta medida con el objetivo de exigir, "una vez más, la ejecución de la sentencia del TSJC, que se ha incumplido de forma alarmante. Como el ayuntamiento no ha sido capaz de limitar los decibelios a 55 y como tampoco ha cumplido su compromiso de colocar las columnas de sonido en el interior de los locales y cantinas, creemos que el juez debe obligar el traslado de la música y la fiesta nocturna en aras de cumplir con lo estipulado en dicha sentencia".
"La gran mentira"
"Lo peor -subraya- es que el consistorio y el alcalde siguen con la gran mentira de que los vecinos denunciantes queríamos suspender el carnaval y la música. Eso es algo que no sólo no hemos querido nunca, sino que sabemos que no podríamos conseguir. Lo que ha dicho el TSJC es que no se puede superar los 55 decibelios y que se debían tomar medidas correctoras para minimizar los perjuicios. Al incumplirlas, y porque la sentencia del TSJC es muy clara, el ayuntamiento debe trasladar la música. El sábado, por ejemplo, se alcanzó un récord, con picos de 130,6 decibelios y una media de 120, cuando el primer viernes hubo una media de 112 y picos de 121. Es como vivir detrás de un reactor. Esto nos obliga a recurrir hasta las últimas consecuencias. Los vecinos sienten una indefensión absoluta, es algo impresentable".
Después de las mediciones del viernes y sábado, y tras no hacerlas el pasado domingo, la Policía volvió a elaborarlas anoche, datos que recibirá hoy el abogado de los denunciantes.
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