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LA BUENA UVA JOSÉ H. CHELA

Pornonacionalismo

20/feb/07 02:29
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RESULTA MUCHO MÁS FÁCIL ser nacionalista -y aplicar el nacionalismo- en una comunidad que cuenta con la herramienta identitaria de un idioma propio, que en una nacionalidad donde no hay posibilidad de utilizar ese instrumento, simplemente porque no existe. La herramienta se puede emplear no sólo para hablar y comunicarse, que es, en principio, su objetivo, sino para machacar al adversario, para jorobar a quien la desconoce y para primar a quien la maneja. Caso de Catalunya. Y conste que no voy a caer en la estúpida tentación de hablar mal de los catalanes por el hecho, envidiable, de poseer una lengua propia. No me refiero aquí al pueblo del común -jamás he tenido un problema lingüístico por aquellos lares que visito siempre que tengo oportunidad-, sino al Gobierno de la Generalitat, que se las trae con sus políticas en lo que a este asunto se refiere. Políticas que quizá provoquen envidias a más de uno por estos lejanos peñascos. Aquí no podemos obligar, por ejemplo, a que los rótulos de los establecimientos o algunas palabras en la señalética oficial se traduzcan a nuestro idioma, aunque algún intento de adaptarlos al habla canaria se hayan llevado a cabo con el aplauso del personal, al que me uno: estación de guaguas, verbigracia.

Tampoco podemos aplicar la inmersión lingüística en materia de inmigración, dando más facilidades a quienes hablan como nosotros. Entre otras razones, porque la mayoría de los inmigrantes vienen de Hispanoamérica y sus dejes, acentos y vocabulario se aproximan más a los nuestros que a los del resto de los conciudadanos del Estado. Aunque, bien mirado, sí podríamos hacer algo para que en las cartas de los restaurantes, si no un menú totalmente en canario, se incentivase el empleo de los términos isleños. Todavía hay lugares aquí donde nos ofrecen patatas fritas, pero, el noventa y nueve por ciento de los hispanohablantes, no sólo los isleños, dicen papas. A mí me encantaría ver en las cartas de la restauración finolis de las Islas palabras que casi nunca se ven: como arvejas -castellano puro por cierto- bubangos, chocos -en vez de sepias- y demás. Sería mucho pedir -ya lo sé- que emplearan en las cocinas el fonil en lugar del embudo o que no se confundieran cuando pedimos una pimienta para el pescado y nos la traen en grano o en polvo, en vez de facilitarnos una "guindilla".

El caso es que tampoco podemos, desde las instituciones, subvencionar el arte y el espectáculo que fomente nuestro idioma, claro. Algo que sí hace la Generalitat ayudando económicamente incluso al cine porno en catalán. A mí no me parece mal. Y a Carod Rovira tampoco. Justifica esas subvenciones diciendo: "Una lengua normal ha de estar presente en todos los ámbitos, ha de ser capaz de llegar a todo el mundo y penetrar en los agujeros más recónditos". No sé yo, pero la frase, si ustedes se fijan, es decidida y divertidamente pornográfica. ¿O no?

josechela@mojopi.com

 

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