EFE, Yakarta Esta noche, fin del año lunar, millones de indonesios de origen chino se sentarán a la mesa dispuestos a degustar los mejores platos del año: no sólo por su delicioso sabor y exclusivos ingredientes, sino también por la promesa que ofrecen de buena suerte, salud, felicidad...
Según la creencia popular, lo que comas en estas fechas determinará la suerte del próximo año, por lo que la gastronomía es, sin lugar a dudas, una de las principales protagonistas de esta despedida del Año del Perro y de la bienvenida al Año del Cerdo del zodíaco chino.
"Hoy todos cenamos juntos en casa", dijo a Efe Sandi, un joven indonesio de origen chino que reside en la ciudad de Bandung (Java Central).
Como muchos otros, lleva un año esperando poder disfrutar de un delicioso guiso de "Hai Som" (Equinodermo Holoturoideo), un animal marino alargado y de color negro conocido también como "pepino del mar" o "ginseng marino".
Sólo los más pudientes podrán tener hoy este plato de elaborada preparación, ya que el "Hai Som", que goza de supuestas propiedades afrodisiacas, alcanza en el mercado precios de hasta 200 dólares el kilo.
La comida que se sirve en estas fechas tiene asignadas propiedades simbólicas y las cocineras se esfuerzan en diseñar un menú que contenga todos los ingredientes necesarios para que la familia sea feliz en el nuevo año: un matrimonio exitoso, la llegada de más hijos, dinero, salud....
Uno producto estrella es el pescado, ya que su nombre en mandarín "yu" significa también "riqueza eterna".
El pescado deberá servirse entero, porque representa unidad familiar, y beneficia presentarlo crudo, ya que esta palabra significa también "emergente, vivo", por lo que se supone que favorece la longevidad.
Las ostras cuentan con grandes adeptos, porque en cantonés se parece a la palabra que significa "buenos negocios".
Lo mismo ocurre con "gamba" que suena similar a "risa", mientras que las almejas son apreciadas por otra cualidad, el que se abran al cocinarse simboliza la apertura de nuevos horizontes.
El coco representa unidad, la semillas de la flor de loto fertilidad, los liches cercanía de las relaciones familiares, los cacahuetes longevidad, la fruta del kumquat (típica de Asia) simboliza el oro, las semillas rojas de melón suponen alegría y sinceridad... de modo que no sólo el alimento principal sino también los ingredientes deben elegirse con sumo cuidado.
Los pomelos traen riqueza, las calabazas salud, las mandarinas y las naranjas abundancia y felicidad, la nuez del árbol del ginko simboliza plata, el yogur de habas secas trae la dicha, los noodles (pasta fina y alargada) una larga vida y los brotes de bambú expresan "el deseo de que todo vaya bien".
Los platos tratan de evitar el color blanco, ya que este representa la muerte y mala fortuna, por lo que se evita el "tofu", un producto elaborado con soja.
La comida no es sólo exclusiva y muy elaborada, sino que también se tiene que servir en gran cantidad para traer la abundancia al hogar.
Los hoteles han elaborado cuidadosamente sus menús y amenizan las cenas con coloristas espectáculos tradicionales.
Por ejemplo, el hotel de la prestigiosa cadena china "Shangri-La" en Yakarta contará con el espectáculo de un grupo de "bailarines de león", que danzarán de mesa en mesa espantando a los espíritus malignos y dando la bienvenida a la buena fortuna.
Los clientes contarán también con un adivino que, gratuitamente, informará a quienes lo deseen de los augurios para el Año del Cerdo.
"Según la tradición, el domingo (Año Nuevo) hay que visitar al pariente más anciano, por lo que nos juntaremos todos en casa de mi abuela para charlar y comer montones de dulces y galletas típicas", explicó Sendi.
La comunidad china en Indonesia, que agrupa a unos siete millones de personas, mantiene con fuerza sus tradiciones, a pesar de que muchos han perdido su idioma original debido a la prohibición de hablar chino impuesta durante la dictadura de Suharto.
Pese a que muchos chino-indonesios sean cristianos, acudirán masivamente estos días a los templos budistas para honrar a sus antepasados y pedir suerte, paz y felicidad, ya que lo consideran un hecho "cultural", más allá de la religión que profesen.
"Aunque mi familia lleva ya muchas generaciones en Indonesia, en casa nunca hemos celebrado el año nuevo indonesio, que se hace en diciembre, como el internacional. Siempre celebramos el año nuevo chino. Es nuestra cultura", afirmó con orgullo Sendi.
Aunque el éxito de los rituales de Año Nuevo sea imposible de constatar, la realidad es que la comunidad china en Indonesia, para bien y para mal, arrastra la fama de gozar de gran prosperidad y éxito comercial.
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