Francisco Montón explicó que el tratamiento fibrinolítico exige una coordinación muy importante entre la atención médica hospitalaria y la extrahospitalaria y el servicio 112. Por ello, desde hace años funciona en las Islas el denominado "Código ictus" por medio del cual se ha definido un protocolo de actuación que establece que cuando los equipos de urgencias atiendan a una persona que pueda estar sufriendo un accidente cerebrovascular alerten al personal de los hospitales para que éstos estén prevenidos de su llegada. Montón explicó que de cada 20 códigos ictus uno acaba en fibrinolisis, cifras que, según dijo, han ido mejorando con el paso de los años y gracias a que los equipos de emergencias son cada vez más conscientes de la importancia de esta enfermedad y de cómo debe tratarse. Así, si el año pasado el hospital realizó doce fibrinolisis, en lo que va de año ya han hecho cuatro, aunque lo ideal sería poder hacer, como en otros centros del país, hasta dos a la semana, algo que desde su punto de vista depende de una mayor concienciación social. Una vez en el hospital, los enfermos son tratados por neurólogos, rehabilitadores y cardiólogos, además del personal de enfermería, que, apuntó Montón, es "muy protagonista" en todo este proceso.