El cilindro de vidrio de 11 metros de altura que recuerda a los 191 muertos víctimas del salvaje atentado madrileño fue diseñado por el estudio de arquitectos FAM, al que pertenece el sauzalero Esaú Acosta. El equipo al que pertenece ganó el concurso internacional de ideas para el monumento homenaje a las víctimas, junto a la madrileña estación de Atocha. La escultura está compuesta por una cúpula cilíndrica, aunque irregular, de 11 metros de altura, construida con bloques de vidrio de 30x20x7 centímetros. Debajo hay una gran sala, bautizada por sus diseñadores con el nombre de "Vacío azul", desde la que se pueden leer, en función de los cambios de la luz natural, los mensajes dejados en varios idiomas por los miles de ciudadanos que acudieron tras la masacre a la estación de Atocha a testimoniar su dolor y su respeto por las víctimas.